El tema elegido fue la situación conyugal en Uruguay. Mientras traza en el aire gráficas para demostrar cómo ha caído la cantidad de casamientos, crecieron los divorcios y aumentó el número de uniones libres, Cid explica a Búsqueda algunos hallazgos del informe. Por ejemplo, entre 2006 y 2012, el porcentaje de hijos que viven con ambos padres ha bajado y en la actualidad más de la mitad de los niños que viven en hogares pobres lo hacen solo con uno de sus padres biológicos. Además, las mujeres que viven en extrema pobreza, tienen en promedio 2,73 hijos, lo que está lejos de la idea de que en los hogares en peor situación socioeconómica tienen una descendencia enorme o muy distinta que la que tienen las mujeres en promedio en Uruguay.
La investigación “Situación conyugal actual en Uruguay”, realizada por Cid, Marianne Bernatzky y Gonzalo Arrieta, integrantes del Centro de Investigaciones en Economía Aplicada de la Universidad de Montevideo, fue culminada en junio de este año.
Según surge del censo, en Uruguay 31% de las personas mayores de 12 años están casadas, el 18% vive en un unión libre con pareja de otro sexo, y el 0,1% se encuentra en unión libre con pareja del mismo sexo. En personas son 845.180 casadas, 496.116 en pareja de otro sexo y 2.784 en pareja con personas del mismo sexo.
En el último censo, fue la primera vez que figuró la categoría parejas del mismo sexo. Según los datos, en Uruguay por cada mil personas que viven con pareja en el hogar (casados o unión libre), dos personas viven en unión con parejas del mismo sexo, explicó Cid.
La mayoría de estas parejas tiene entre 26 y 45 años, y el 62% de los individuos son de sexo masculino. El nivel de educación que alcanzó la mayoría es bachillerato y universidad (52%). Asimismo, el 84% realiza quehaceres del hogar. Los datos arrojan que uno de cada tres uniones con parejas del mismo sexo tienen un hijo en el hogar.
Niños y padres.
Cid indicó que casi la “mitad de los hogares atraviesa problemas familiares. Y esos problemas tienen un costo económico”. Explicó que “la literatura reciente dice que del año 50 hasta acá ha habido una revolución en el tema de familia. Los divorcios crecieron, los matrimonios cayeron y aumentaron las uniones libres”.
En Uruguay, en los últimos años cayó la cantidad de menores de edad que viven con sus dos padres biológicos. En 2006, el porcentaje de hijos que viven con ambos padres biológicos era del 66%, pero luego fue cayendo año a año y hoy se ubica en el 62%.
Si se analiza el nivel de ingresos, la caída es más pronunciada entre los sectores pobres. En 2006, el 56% de los menores de edad vivían con sus padres biológicos y hoy la cifra cayó al 48%. “Esta situación discrimina claramente a los más pobres. Cuanto más pobre sos, es más probable que vivas sin tus dos padres biológicos”, explicó Cid.
El economista entiende que este tema tiene consecuencias afectivas, psicológicas y económicas. Por eso sostiene que las autoridades públicas deben tomar en cuenta los planes pilotos que se están haciendo en muchas partes del mundo para “asignar tiempo y recursos a mejorar las habilidades de los padres como pareja y mejorar sus habilidades para criar a sus hijos”.
El investigador dijo que un dato que los “sorprendió” es el referido a la cantidad de hijos que tiene cada mujer. “Hay un lugar común que todos escuchamos y es que las mujeres pobres en Uruguay tienen diez hijos cada una”, comentó. Sin embargo, los datos muestran otra cosa.
La investigación señala que en el total de la población uruguaya, el número de hijos por mujer es de 1,88, es decir que “está por debajo de la tasa de reposición que es de 2,1%”. En el caso de las mujeres en situación de pobreza, el número es de 2,56 hijos y entre quienes viven en indigencia es de 2,73.
Los números demuestran que mujeres con más de cinco hijos son casos muy menores. Tanto en general como en las pobres el porcentaje de mujeres con más de cinco hijos “es reducido”, dice el informe.
El promedio general de hijos nacidos vivos para las mujeres casadas es de 2,4. En el rango de edad que va de 19 a 45 años, el promedio es de 2. Para las personas en unión libre con pareja de otro sexo, el promedio de hijos nacidos vivos es de 1,9. En tanto, para las mujeres mayores de 12 años que están en pareja con una persona de igual sexo, el promedio de hijos nacidos vivos es 0,4.
En el rango de 19 a 45 años, las personas casadas tienen su primer hijo a una edad promedio más alta (24 años) que los unidos con pareja de distinto e igual sexo (22 y 21 años respectivamente). Con respecto a la edad promedio a la que se tiene el último hijo, es de 29 años para los casados, de 26 para los unidos con pareja de distinto sexo y de 24 para los unidos con pareja de igual sexo.
En el trabajo se analizó además la realización de quehaceres en el hogar. En el informe se indica que excepto por las personas solteras, en todas las otras categorías más del 80% de las personas realizan los quehaceres del hogar. Solo un 49% de las personas solteras realizan tareas domésticas.
Según el estudio, cuanto más años tienen hay una “proporción mayor de hombres haciendo” este tipo de tareas. Así, el 36% de los hombres casados que tienen más de 46 años realizan tareas en el hogar. Ese porcentaje decrece entre los que tienen 36 y 45 años (31%) y entre 19 y 25 años (19%).
Entre quienes viven en unión libre con persona de otro sexo, un 42% de los hombres con más de 46 años también realizan quehaceres en el hogar. También en este caso va disminuyendo la participación conforme baja la edad del hombre.
En cuanto al nivel educativo de las personas que viven en pareja, un 25% de los unidos con pareja de igual sexo alcanzaron la universidad como su máximo nivel, mientras que un 16% de los casados y un 10% de los unidos con pareja de distinto sexo lo lograron.
En cuanto a alcanzar el bachillerato como máximo nivel, los porcentajes son similares: 25% de los casados, 24% unidos con pareja de otro sexo y 26% unidos con pareja de igual sexo.
Solos.
Observando la situación de las personas mayores de 12 años, un 29% están solteras (793.403 personas), un 7% son viudas de casamiento (180.567), un 5% están divorciadas (142.007), un 3% separadas de unión libre (95.198), un 2% separadas de casamiento (62.520) y un 0,4% se encuentran viudas de unión libre (10.023).
En el trabajo se indica que el 85% de las personas a las que se les murieron sus cónyuges son mujeres. Además, dentro de las personas divorciadas, la mayoría también son mujeres. En cambio, dentro de los solteros, la mayoría son hombres.
Según el informe, el porcentaje que tiene a la universidad como máximo nivel alcanzado es mayor para las personas solteras (26%). En el caso de las personas separadas y viudas, el ciclo básico aparece como el último nivel alcanzado que tiene mayor porcentaje.
Además, las personas solteras y divorciadas son relativamente más ricas que las que tienen otra situación conyugal, se concluye en el trabajo.
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2013-07-11T00:00:00
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