Democracia. Esa fue la palabra que estuvo en boca de la mayoría de los senadores brasileños que durante todo el miércoles y madrugada del jueves debatieron sobre si iniciaban o no un juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.
Democracia. Esa fue la palabra que estuvo en boca de la mayoría de los senadores brasileños que durante todo el miércoles y madrugada del jueves debatieron sobre si iniciaban o no un juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAtaques a la democracia, “golpe blando”, “atentado al mandato popular” y hasta “represión legislativa” fueron los argumentos de los senadores que votaron en contra del impeachment.
Proceso democrático, “día histórico”, “justicia” y “defensa de los poderes” ante la “corrupción sin parangón” fueron los esgrimidos por los legisladores que apoyaron la medida, que tiene el apoyo necesario para su aprobación.
Rousseff será juzgada por las acusaciones de “maniobras fiscales” mediante las que se “maquillaron” las cuentas públicas del gobierno. La mandataria deberá dejar su cargo mientras dure el proceso, que puede llevar hasta 6 meses. Sin embargo, hasta entrada la noche de ayer miércoles no hubo senador que apoyara el impeachment sin dejar de mencionar los escándalos de corrupción por miles de millones de dólares que afectan a varios políticos del oficialismo, de la oposición y de la estatal Petrobras, además de la recesión económica que atraviesa el país.
En las calles, detractores y seguidores de Dilma se manifestaron y usaron los mismos argumentos que los parlamentarios. Algunos con más vehemencia: hubo decenas de detenidos en enfrentamientos con la Policía.
En Uruguay, varios políticos y organizaciones sociales coincidieron en que el proceso de impeachment es un “duro golpe” para Brasil, aunque sobre su significado.
Desde el Poder Ejecutivo se observa “con atención” el proceso brasilero, aunque no habrá pronunciamientos al respecto por ahora, dijeron fuentes oficiales a Búsqueda.
El que también sigue muy de cerca la situación es el senador y ex presidente José Mujica. “Nos tenemos que dar cuenta que esto que pasa en Brasil es una tristeza. No se merece tener una presencia internacional tan desgraciada”, dijo a Búsqueda.
Sostuvo que esta situación de impeachment “no le hace bien” a ese país ni al resto del continente. Explicó que la semana pasada viajó a Brasil a reunirse con el ex presidente Lula Da Silva para “enterarse de todos los detalles” y que “le preocupa mucho” lo que pueda ser “el día después” de que Rousseff sea destituida.
“La democracia está arriba de la mesa”, dijo Mujica a varios medios y exhortó a “cuidar” el “sistema” uruguayo.
“La crisis brasileña es política, después es social y económica, pero primero es una crisis política”, dijo ayer miércoles 11 el senador blanco Luis Lacalle Pou durante una exposición en la Universidad de Montevideo. Lacalle Pou valoró la “calidad democrática y política” que hay en Uruguay y argumentó que gracias a eso el país pudo atravesar y superar la crisis de 2002.
Ayer, en la media hora previa de Diputados pidió la palabra el legislador Luis Puig e hizo referencia a la situación del país norteño. “Damos nuestro más categórico rechazo a este golpe de Estado. La derecha se olvida que las masas sociales ya están tomando las calles”, sostuvo.
Por su parte, el subsecretario de Defensa, Jorge Menéndez alertó sobre una “nueva modalidad” de “movilizaciones” que dan un “golpe blando” y que están “afectando a la región”, informó el domingo 8 “El Observador”.
Por su parte, el senador colorado José Amorín recurrió a su cuenta de Twitter para criticar al Frente Amplio por su postura en torno al impeachment: “Hubo un tiempo en el que un Juicio Político, o #Impeachment, para Vázquez, FA y PIT-CNT, no era un Golpe de Estado”, dijo el senador y adjuntó una declaración en la que esas organizaciones pedían un juicio político al entonces presidente colorado Jorge Batlle.
En otra entrada, Amorín se refirió a las marchas y contramarchas del proceso judicial y legislativo que se libraron para alcanzar el juicio político: “Ya no se sabe si es sátira, tragedia o una novela brasilera. Nadie pone pienso y seriedad”.
A nivel internacional, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex canciller uruguayo, Luis Almagro, manifestó su apoyo a la mandataria brasileña, ya que el impeachment le “genera dudas e incertidumbre” y los argumentos para el juicio político “no han sido satisfactorios”.
Almagro dijo en su cuenta de Twitter que como no obtuvo “una respuesta jurídica contundente al respecto”, hará “una consulta jurídica” a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre este caso.
“¿Por qué es la manifestación?”, le preguntó una señora a un joven militante que había llegado a la concentración en la Universidad de la República. Él le explicó que era en solidaridad con la situación que atraviesa Brasil y entonces ella volvió a preguntar con espontaneidad: “¿Y eso es importante acá?”.
“Y… Estaría bueno que fuera importante, sí”, le respondió el joven. Pero las inquietudes de la señora eran otras. “¡Ah! ¿Pero hay clases mañana? ¿Hay ómnibus?”, insistió. Con amabilidad, él le explicó que no afectaba en nada esas actividades y la señora, agradecida y aliviada, siguió su camino.
Eran las 18.30 y frente a la Universidad había ya centenares de manifestantes prontos para iniciar la marcha hacia la Plaza Libertad. Entre los militantes se destacaba la presencia de buena parte del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y de numerosos dirigentes del Frente Amplio.
La movilización fue convocada por el PIT-CNT; la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU); el Frente Amplio; el Centro Artiguista por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Redes Amigos de la Tierra; la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua; Proderechos; Mujeres en el Horno; Colectivo Ovejas Negras; Casa Tomada; Fundación Rodney Arismendi; Casa Uruguay-Cuba; la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay; la Coordinadora de Apoyo a la Revolución Cubana; la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu); la Red de Militantes de Izquierda y la Fundación Vivian Trías.
Sobre las 18:40 los manifestantes iniciaron la marcha por 18 de julio con una pancarta que decía “Vai ter luta” (tendrán lucha). La movilización ocupaba aproximadamente una cuadra, pero con amplio espacio entre los militantes y sin cubrir por completo el ancho de la avenida.
Los manifestantes, en su mayoría, caminaron tranquilos conversando. Cada tanto algunos cantaban el clásico “Alerta que camina el antiimperialismo por América Latina”. También improvisaron otras canciones referidas directamente a la situación como: “Dilma, guerrera, de la patria brasilera” o “Dilma, Dilma, acá estamos con vos, el pueblo uruguayo contra la destitución”.
En la Plaza Libertad había un escenario preparado para la oratoria, que estuvo a cargo de la FEUU y la Onajpu. Mariana Marrero y Santiago Pérez del Castillo fueron los encargados de hablar en representación de los estudiantes.
En su intervención resumieron el asunto afirmando que “los peores representantes de la gran burguesía quieren esparcir sus excrementos para todos lados intentando ensuciar a los mejores hijos de Brasil, como Dilma o Lula”.
“La democracia en Brasil está en peligro. Todas las democracias del continente están en peligro. Lo que le pase al pueblo brasileño nos pasa a todos los latinoamericanos y las latinoamericanas y especialmente a los de Sudamérica”, enfatizaron.
Martí Molina, de la Onajpu, advirtió a “los golpistas” que los “encontrarán de pie, firmes y sin vacilaciones para enfrentarlos”. Para terminar, parafraseó al músico brasileño Chico Buarque: “A pesar de usted, mañana ha de ser otro día, yo quisiera saber, dónde se va a esconder de esa enorme alegría, usted que inventó la tristeza, tenga hoy la fineza de desinventar, usted va a pagar y bien pagada cada lagrima brotada desde mi penar, a pesar de usted mañana ha de ser otro día”.
En marzo, cuando la Justicia detuvo al ex presidente Lula y lo llevó a declarar por el gigantesco caso de corrupción política y empresarial conocido como “Lava Jato”, la Mesa Política del Frente Amplio emitió una declaración acusando a “la derecha” y a los “poderosos medios de comunicación” de “intentos desestabilizadores” y su solidaridad con Rousseff y Lula.
En abril, cuando el proceso de juicio político seguía adelante y obtenía los votos en la cámara de Diputados, el oficialismo hizo una evaluación más subida de tono. Consideró que la decisión de la Cámara Baja brasileña era un “proceso de golpe de Estado” y que el juicio político “no tiene fundamento jurídico”.
“Es, en los hechos, un golpe parlamentario. Ante esta arremetida continental de la derecha con golpes de Estado de nuevo tipo que ya vimos efectivizarse contra el presidente Manuel Zelaya en Hondura y contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay, manifestamos nuestra solidaridad con la presidenta Rousseff”, sostiene la declaración.
Sin embargo, lo aprobado por el Secretariado del FA no pudo replicarse en la bancada de gobierno. La idea inicial era que diputados y senadores oficialistas emitieran una declaración del mismo tenor, pero varios legisladores no estaban de acuerdo con llamar a la situación brasileña un “golpe de Estado”.