Según investigaciones que se presentarán en las Jornadas anuales de Economía del Banco Central
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos años de escolaridad y las herencias se encuentran entre los principales factores que explican la desigual distribución de riqueza e ingresos familiares. Mientras, en el mercado laboral ha ido cambiando el perfil de los puestos por la tecnificación de procesos productivos, a la vez que la informalidad oscila en torno a uno de cada tres entre los trabajadores por cuenta propia, los familiares no remunerados, los empleados y miembros de cooperativas de producción de reducida dimensión.
La solvencia de los bancos locales es alta, al punto de que si uno hubiera quebrado, la recuperación de la cartera de créditos habría superado el 85% de su valor. La cantidad de cuotas, el historial de pago y el género del titular de un microcrédito influyen en el riesgo de incumplimiento. En tanto, el uso de servicios financieros por parte de empresas y familias creció desde fines de 2013, si bien la situación es desigual por departamentos.
Esos hallazgos surgen de investigaciones que el lunes 6 y el martes 7 serán presentadas en el marco de las Jornadas anuales de Economía que organiza el Banco Central (BCU). Esta 32ª edición coincide con el 50º aniversario del organismo y tendrá —además de las conferencias en las que se exponen estudios de reciente publicación o inéditos— dos paneles de discusión sobre asuntos internacionales; no está previsto un espacio de debate sobre la coyuntura local como en anteriores Jornadas. Jean Tirole, premio Nobel y profesor de la Escuela de Economía de Toulouse, será el conferencista visitante de mayor prestigio.
Algunos de los estudios que se presentarán son extractados brevemente por Búsqueda a continuación.
La riqueza está más concentrada que el ingreso en todos los países analizados por dos economistas del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales, aunque la situación no es homogénea. Además, en Uruguay los años de escolaridad y las herencias se encuentran entre los principales factores de heterogeneidad tanto de ingresos como de riqueza en la población.
En años recientes, Uruguay alternó entre un estado de alta desigualdad con bajo crecimiento económico y otro de baja inequidad y expansión alta. La trayectoria “ideal” para una economía es pasar de esas fases a un estado de baja desigualdad y alto crecimiento, y finalmente, a otro de reducida inequidad y expansión, sostiene una egresada de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración.
Los niveles de informalidad aumentaron con la crisis que atravesó la economía a comienzos del siglo, bajó durante los primeros años del actual ciclo de crecimiento, para estabilizarse más recientemente.
Si se asumen como informales los cuentapropistas con y sin local (excluidos los profesionales y técnicos), familiares no remunerados, empleados privados y miembros de cooperativas de producción en empresas de menos de cinco trabajadores y los patrones de estas microempresas, la informalidad con esa perspectiva —“productiva”— se ubicó en torno a 35% desde 2012 a 2015. Desde una óptica “legalista”, que entiende como informal a todo aquel ocupado sin cobertura de la seguridad social, rondó el 25%, estimó una economista del BCU.
La información que surge de la negociación colectiva es útil para predecir los ajustes futuros en las remuneraciones y su repercusión en materia inflacionaria, analizaron tres economistas del Central. Construyeron un índice de Consejos de Salarios con ese propósito que arrojó resultados predictivos mejores que los empleados por dos consultoras privadas.
De todos modos, dicho índice podría subestimar el crecimiento efectivo de los sueldos en la medida en que las presiones del mercado de trabajo pueden impulsar a las empresas a otorgar aumentos superiores a lo previsto en los convenios, que fijan ajustes mínimos y eventualmente, niveles salariales mínimos, aclaran los autores.
Otro economista del BCU determinó que las empresas no incorporan toda la información disponible para hacer sus pronósticos de inflación y, por tanto, los errores son predecibles. Eso, entre otros hallazgos, lo llevan a afirmar que debe haber algún “ruido” o “fricción” limitando el análisis de los formadores de precios.
Basándose en encuestas, otra investigación analizó cuál es el manejo de monedas que hacen las empresas uruguayas. La mitad realiza al menos parte de sus pagos en el mercado doméstico en divisas, mientras que un promedio de 24% factura sus ventas en moneda extranjera. Lo hacen como forma de manejo de riesgos financieros —en particular del tipo de cambio— y negociación, según ese trabajo ya publicado meses atrás.
Dos analistas de la empresa Equifax-Clearing de Informes examinaron el valor de la “información negativa” y los antecedentes de impago de las personas, combinada con datos positivos de los uruguayos como usuarios de productos financieros, para lograr una mejor asignación de los préstamos. Hallaron que, aunque los registros de incumplimiento tienen un peso relevante en los modelos de riesgo crediticio, los datos sobre pagos (comportamiento positivo) posibilitan una mejor asignación de dicho riesgo.
Para el modelo elaborado, que utilizó el historial de 61.000 personas seleccionadas aleatoriamente, el uso de información negativa y positiva permitió reducir en 1,7 puntos porcentuales la morosidad respecto al análisis exclusivo de los datos de incumplimiento de pago.
El presidente del BCU, Mario Bergara, presentará junto a otro economista del organismo un análisis conceptual sobre qué tan disruptivos son los nuevos desarrollos tecnológicos a través de los cuales se prestan servicios financieros —las fintech—, con una perspectiva internacional. Visualizan beneficios (mayor inclusión financiera, fuentes alternativas de financiamiento, más competencia y diversificación de la oferta) y riesgos (impacto desordenado en los intermediarios tradicionales, un posible deterioro en los estándares crediticios y una mayor prociclicidad en la provisión de préstamos) asociados a esos nuevos jugadores. También ven que se requerirá una adaptación regulatoria.
En Uruguay, cuanto mayor sea el número de cuotas de un pequeño préstamo, menor será la probabilidad de incumplimiento. A su vez, un buen historial del pago de un microcrédito anterior permite inferir un menor riesgo de mora. Y que una mujer sea la titular del pequeño financiamiento reduce la eventualidad de impago, según otra investigación hecha por una economista del BCU junto a tres de universidades españolas.
El uso de servicios financieros mostró un “importante” crecimiento desde fines de 2013, si bien se enlenteció en el caso de las familias a partir del segundo semestre de 2015. Eso mostraron los índices de inclusión financiera calculados por una economista del BCU. Montevideo presenta los mejores indicadores, a la vez que San José, Lavalleja y Florida figuran entre los peores.
El sistema bancario uruguayo es “estable” y solvente, y ninguna de las instituciones arrojó una probabilidad de quiebra anual superior a 1% entre 2011 y 2016, de acuerdo con un estudio hecho por una analista del BCU.
Si durante ese período hubiera ocurrido un evento de quiebra, en todos los bancos y para la totalidad de los años analizados la recuperación de los créditos habría superado el 85% del valor original.
En Argentina y Uruguay se produjo un cambio en el perfil del empleo durante los últimos 20 años, con un incremento de los puestos con mayor contenido de tareas cognitivas, según un estudio hecho por un economista del Banco Mundial y otro del Centro de Investigaciones Económicas. Observan que la posibilidad de sustituir tareas a través de la automatización incrementa la probabilidad de desocupación entre los trabajadores que destinan la mayor parte de su tiempo laboral a la realización de tareas manuales rutinarias.
Los primeros datos de Cuentas Nacionales trimestrales que publica el BCU se basan en un conjunto acotado de estadísticas, que suelen corregirse y actualizarse posteriormente. Dos economistas del organismo constataron para las estimaciones del Producto Bruto Interno que lo informado inicialmente no cambia de signo en más de 90% de los casos luego de las revisiones, un guarismo similar al de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En las variaciones respecto al trimestre anterior, “no es posible rechazar la presencia de ruido” en los primeros cálculos, señalan.
Tres economistas de la Universidad de Montevideo y otro de la Escuela de Economía de Londres determinaron que el uso del casco por parte de los motociclistas pasó de menos de 10% a más de 90% por la aplicación de la ley 18.191, aprobada en 2007, que introdujo su obligatoriedad. Según sus estimaciones, este tipo de normas reducen la probabilidad de lesiones graves o muertes en 8,7 puntos porcentuales (una baja de 76% en relación con el grupo de control del estudio).