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El 17 de julio de 2014 Alfredo Silva era el representante de los trabajadores en el Directorio de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). Un día después fue procesado y dejó su cargo. Desde entonces su silla en el Directorio quedó vacía.
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El tiempo pasó y el 31 de junio de 2015 los cerca de 16.000 afiliados de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) eligieron otra vez a Pablo Cabrera (44 años) como su secretario general. Ocho años al frente del sindicato, una licenciatura en Laboratorio Clínico y un postgrado en Gestión de Servicios de Salud. Era el nombre cantado para suceder a Silva, pero el cargo seguía vacante. “Paciencia, la política demora”, les decía Cabrera a los funcionarios que le preguntaban.
Ayer miércoles, luego de dos postergaciones, el Senado votó la venia y Cabrera será el representante de los trabajadores en el Directorio de ASSE. Llega con dos objetivos: terminar con la tercerización de servicios y pelear por más formación. Pero conoce sus límites. “No soy un mago que llego con la varita mágica”, dice.
Asegura que el organismo “adolece” los mismos problemas que el sistema privado pero con un agravante, que “está atado burocráticamente”. Discrepa, sin embargo, con quienes dicen que el sector público está “colapsado”, porque “si fuera así la gente no tendría atención”.
—¿Cuáles son sus prioridades una vez que asuma el cargo?
—Hay dos ejes centrales. La comunicación, porque competimos con un sistema de salud donde la gente muchas veces no elige ASSE por desconocimiento. Y la formación. No solo a la hora de un llamado para cargos, sino por la exigencia constante de trabajar en la salud. Y la institución tiene que dar las herramientas para que estén preparados.
—Silva era cuestionado porque promovía que auxiliares o licenciados de enfermería ocuparan cargos de dirección en hospitales, en detrimento de personas con títulos específicos en esas áreas de gestión. ¿Continuará con esa política?
—Creo en la idoneidad para ejercer cargos de carácter político. Los lugares técnicos son para técnicos y hay otros lugares donde tiene que haber una convivencia de lo técnico y lo político. No creo en estigmatizar ni ponderar. La dirección técnica de un hospital tiene que ser un médico y no puede ser otro. Ahora, para definir hacia dónde tiene que ir el sistema de salud no son los médicos solo quienes tienen las condiciones. El caso que rompe los ojos es Fidel Castro. No es médico, se rodeó de gente que hacía las cosas bien y armó un sistema de salud brutal.
—¿Cómo va a congeniar su rol de director de ASSE con el de representante de los trabajadores? ¿Está de acuerdo en participar en las movilizaciones?
—Ningún representante se puede alejar de quienes representa. Hay una diferencia entre la legítima lucha por los derechos, por ejemplo la lucha presupuestal o una mirada integral de ASSE, y otra cosa diferente es el conflicto puntual. En el conflicto particular tiene que haber una distancia y en los temas generales tenemos que acompañarlos.
—¿Dónde están las principales carencias de ASSE?
—ASSE adolece de los mismos problemas que adolece el sistema en general, con una diferencia: está atado burocráticamente. El sistema privado tiene mecanismos para conseguir recursos materiales más fáciles porque no está atado a un presupuesto. La pérdida del recurso humano es una generalidad porque el sistema entero no los tiene. Pero ASSE llega a todo el país y muchas veces los privados se apoyan en las policlínicas públicas. Seguimos teniendo problemas en desarrollar la alta atención porque la tecnología tiene costos altos.
—Desde la oposición opinan que está “destruido“ y “colapsado”.
—Si fuera así la gente no tendría atención. El sistema intenta avanzar en convertir el tercer nivel de atención por uno más preventivo que potencie una sociedad más educada y que el gasto de salud sea inferior. Eso es a largo plazo y ningún sistema se crea en un par de años.
—Usted se opuso a la tercerización de los servicios.
—Ha sido muy complejo para la vida laboral del país. Hoy que se vuelve a discutir el no ingreso a la función pública por cinco años, nosotros vamos a seguir peleando en la lucha contra la tercerización porque está probado que no dan garantías. Podré tener éxito o no porque es un voto más en el directorio, pero mi posición es clara y la voy a mantener.
—Usted dijo a Búsqueda en julio de 2014 que el procesamiento de Silva fue “un circo mediático” y que si bien el método que aplicó “fue equivocado”, se “deben contemplar las necesidades sociales que hay”.
—Sigo diciendo que los métodos fueron equivocados y está respondiendo por ellos. Ahora, hay necesidades que la propia burocracia no estaba dando respuesta, como era el ingreso a cubrir funciones importantes. Por eso hay una necesidad de revisar los procesos y dar garantías legales para hacerlo más rápido.
—También dijo que favorecería “por una vía más correcta”. Y agregó: “Plantearía que dentro de la licitación el que se presente tenga tales características, que es legal, y puedo sesgar la cancha desde cómo se construye la licitación. De esa forma das una respuesta parecida y con más contención del carácter legal, donde nadie puede hablar de injerencia”. Ahora que es director, ¿piensa hacerlo?
— Tengo derecho a decir qué es lo que necesito porque la contratación es optar por algo para lo que yo estoy pidiendo. Es tan sencillo como eso.
—¿Y no cree que se pueda encontrar en una situación parecida de tener que tapar agujeros?
—Siempre hay caminos alternativos, porque el tema es el fin y los medios pero en conjunto. Cuando estás en lugar de decisión los temas no nacen de un día para el otro. Si la estructura burocrática no da respuestas, por ejemplo, si no se llamó a licitación por unos meses, hacés una compra directa mientras hacés el llamado.
—Se cuestionó el sistema de elección para los cargos de los representantes sociales en el directorio de ASSE
—La ley es clara. Primero tiene que ser un trabajador de ASSE y luego de la organización más representativa. La FFSP eligió su representante. Para mí está bien así y yo no lo cambiaría.
—¿Qué desafío ve en ocupar su cargo?
—La comprensión de cuánto se puede hacer. Puedo traducir mejor qué está pasando, pero no puedo cambiar el interior simplemente porque antes no estaba y ahora estoy. Y el sindicato tiene que seguir peleando. No soy un mago que llego con una varita mágica y voy a cambiar todo lo que no está bien.