En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La sociedad debe involucrarse en la búsqueda de una solución para las personas en la calle, plantea jerarca del Mides
“¿Querés vivir en una sociedad integrada que no tenga conflictos?, bueno, pero no me vengas a llorar porque estás pagando muchos impuestos; no se puede vivir en el bienestar de Suecia con los impuestos de Paraguay”, dijo Juan Pablo Labat
imagen de La sociedad debe involucrarse en la búsqueda de una solución para las personas en la calle, plantea jerarca del Mides
El 9 de abril de este año, 2.038 personas estaban en situación de calle, ya sea durmiendo a la intemperie o en un refugio. Comparado con tres años antes, se produjo un aumento de 18%, un fenómeno que las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) ya habían detectado, según aseguró Juan Pablo Labat, director de Información, Evaluación y Monitoreo de ese organismo.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Nueve de cada 10 personas censadas en abril eran varones, el promedio de edad era de 38 años y cuatro de cada 10 tenía algún problema de salud mental. Además, el porcentaje de personas que habían pasado por la cárcel creció de 47% a 69%.
Labat dijo a Búsqueda que el Mides ha tomado medidas para “llevar mejor el problema”, pero a la vez sostuvo que no es el único organismo que debe trabajar para buscar una solución a una situación así de “compleja”. Afirmó que la sociedad también debe involucrarse en la discusión del tema y no esperar que el Estado lo solucione solo. En ese sentido, señaló que observan un repligue en la ayuda por parte de los vecinos y comerciantes a estas personas.
—¿Por qué decidieron hacer ahora el censo entre las personas en situación de calle, cuando el relevamiento se hacía cada cinco años?
—El programa Calle se compone de dos partes: una es la infraestructura hotelera que tiene la capacidad de asilo temporal a las personas, y la otra es la de los equipos móviles que son los que recorren la calle, buscando persuadir a la gente para ir a los refugios. Con lo que nos decían estos equipos sabíamos que había más gente en calle. Por otro lado, estaba la sensación pública de un aumento de la gente en esa situación. Además estaba el espiral inflacionario, porque había gente, disfrazada de periodista que va a los medios, hablando de 7.000 personas en calle, cosa que no coincidía con la demanda de refugio. Y responder a eso con contundencia implicaba una operación de estas.
—¿Hacen una autocrítica por lo que ha pasado?
—No es un problema de autocrítica, porque cuando uno habla de autocrítica es que yo cometí un error y, bueno, puedo haber cometido un montón, pero en términos de lo que se puede hacer con este fenómeno está bien. Lo que se hace contribuye a llevar mejor este problema y también contribuye a ver todas aquellas cosas que quedan por hacer. Pero ahí el asunto es más complejo. El Mides puede reflexionar sobre la parte en que interviene, pero este fenómeno es multicausal y engloba problemas de todas las políticas sociales. Cada una de las sectoriales no se ocupa de esto. Es más, nosotros reclamamos que se ocupen más de esto. Pero esto casi no está en la agenda. Entonces no puedo decir que fallaron las políticas de vivienda porque tengo gente en calle, está claro que el presupuesto de vivienda no se organizó para priorizar la situación de la gente en calle; tampoco se organizaron los presupuestos de la salud para priorizar la gente que está en calle, tampoco se organizaron los dispositivos de salida de libertad. Ni autocrítica, ni fracaso. ¿Problemática? Sí, por supuesto. ¿Revisión de programas, ajustes, evaluaciones para ver problemas? Sí, por supuesto, pero esto no es tan simple. Hay muchas preguntas. Por ejemplo, ¿qué estoy haciendo para sacar a estas personas? ¿Sacarlas a dónde? ¿Las ponemos presas? No hay normativa para hacer eso. No puedo privar de libertad a una persona por el simple hecho de cometer una falta de estar en calle. Si el juez me dice “dale una vivienda”, tengo que decirle que hay un montón de personas que están viviendo en condiciones paupérrimas en algunos bolsones de pobreza que quedan. Tiene que haber un equilibrio en la propuesta de protección social. Está claro que faltan muchas cosas por hacer y que se necesitan políticas más fuertes en un conjunto de dimensiones de la protección social. Alguno puede pensar que este es un problema de desarrollo que cuando sigamos creciendo esto va a desaparecer. Bueno, lamento informarles que en países mucho más desarrollados que nosotros, con matrices de protección más fuertes que nosotros, tienen problemas de gente en situación de calle.
—El Mides informó que el 80% de quienes en 2016 estaban en calle hoy no lo están. ¿A dónde fueron esas personas?
—Estamos por presentar un estudio sobre eso. Como un adelanto podemos decir que esa gente volvió a construir relaciones en general en situaciones bastante precarias, viven de agregados en casas de vecinos, familiares, amigos. Sospechamos que probablemente puedan reincidir. Es muy importante entender esto como un gran flujo de gente que está en esto. Por eso las soluciones son tan complejas. ¿Cuáles son las determinantes de ese flujo? Nosotros vemos que está aumentando la cantidad de personas que salen de cárcel y están en la calle. Ahora tenemos la desmanicomización y con esto hay un problema en un sector de la población que precisa un asilo y no tiene adónde ir. En el ámbito legislativo votamos el desasilamiento, pero la gente con los pies votó y se hizo su propio asilo yendo a los refugios del Mides.
—Usted dice que las soluciones a esto son muy complejas, pero ¿por dónde deberían ir? ¿En qué están pensando más allá del diagnóstico?
—En parte es más de lo mismo con ciertas innovaciones, pero después precisamos dar grandes discusiones de política macro y que se termine de pensar con la sociedad hacia qué modelo de sociedad queremos ir. Podemos ir al modelo norteamericano de sociedad, donde hay un montón de gente que está tirada, nadie les da pelota y a todos les importa un carajo. Punto, perdió. O podemos pensar en una sociedad integrada. No puedo tener una propuesta de protección social superavanzada para un sector totalmente focalizado de la población y dejar de lado al resto. Tenemos una deuda con la infancia, un estrato de la población que vive en condiciones malas y ahí hay que invertir. El Mides abrió hogares diurnos que tienen que ver con la estadía durante el día, hay insuficientes trabajos con la Junta Nacional de Drogas para el tratamiento de adicciones, pero después precisás una mano de la sociedad, y eso tiene que ver con tratar de articular formas de empleo para esta población. Eso requiere un esfuerzo de la sociedad en compartir el riesgo de que determinadas actividades no se hacen por el simple hecho de la productividad.
—Cuando plantea que la sociedad tiene que aportar, ¿a qué se refiere? Porque desde la sociedad se puede decir que es el Estado el que tiene que encargarse.
—Tenemos cada vez más personas expulsadas de sus familias. Y ese problema no se arregla con facilidad a través de un conjunto de acciones baratas o de corta intensidad. Este es un problema estructural que estamos produciendo como sociedad, y como tal si queremos soluciones potentes, hay que presupuestar soluciones potentes. ¿Querés vivir en una sociedad integrada que no tenga conflictos?, bueno, pero no me vengas a llorar porque estás pagando muchos impuestos; no se puede vivir en el bienestar de Suecia con los impuestos de Paraguay. En Suecia se pagan impuestos en serio y no los que lloran acá. Acá son una manga de llorones con los impuestos. Esto no se arregla solo con plata, pero con plata se arregla mucho. Simplemente con poder disponer de capacidades habitacionales para que la gente esté un poco más cómoda y de poner un buen tratamiento psiquiátrico que te siga con intensidad, yo creo que la página la das vuelta. No es que no desee arreglar esto, pero tampoco tengo que ponerme a arreglar porque un conjunto de histéricos están armando un escándalo. Ojo, si tengo una persona en la puerta de mi casa, estoy en el coro ese, y tiene razón la gente en demandar que el Estado se la saque; ahora, no pensemos que todos los que pasan por ahí son una “manga de atorrantes, que yo pago mis impuestos y el Mides no hace nada”. Eso es el monumento al odio y a la ignorancia.
—¿Cómo ve la situación en la Facultad de Ciencias Sociales, donde un grupo de personas que vive en la calle usa sus instalaciones y se está organizando?
—No solo los vecinos y los comercios están en retracción respecto al vínculo, sino que ha habido una campaña instalada en los edificios públicos, en los shoppings. La sociedad dijo que no quiere convivir más con esto. Se arguyen distintas cosas: problemas de convivencia, de higiene, que seguramente haya, pero se exageran. Lo que está claro es que la sociedad debería pensar que no puede echar a las personas de absolutamente todos lados y esperar que no aparezcan. La pregunta es a dónde tienen que ir y eso se lo tiene que contestar la sociedad, pero no desde la chongada de Facebook, hay que tener un debate intenso.