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    La tensión entre Israel y países árabes se traslada a Uruguay y el gobierno se muestra alerta por sus posibles consecuencias

    Frente a la casa donde estaba la Embajada de Israel aparece un día de noviembre una valija al lado de un contenedor. Las cámaras de seguridad registran a un hurgador que la deposita y a un auto oficial de la Embajada de Irán en las inmediaciones. La valija no tiene nada. A fin de año la Embajada anuncia que se muda al World Trade Center de Montevideo. En enero se encuentra cerca de esos edificios un paquete con un artefacto explosivo sin activar. Las investigaciones no llegan a ninguna conclusión sobre dos hechos que ocurren en pocos días en Uruguay y que ponen en alerta a la representación diplomática de un país en conflicto.

    En el gobierno evalúan que los problemas entre Israel y algunos países árabes, que en otros países como Argentina han llevado a masacres terroristas, aterrizaron en Uruguay.

    “Ahora hasta nos dicen que quienes están detrás de los últimos episodios pueden ser los propios judíos. La verdad, que interpretaciones tenemos varias, desde que fue Irán hasta Israel, pero datos reales no tenemos”, dijo a Búsqueda una alta fuente del gobierno.

    “El tema es que se puede trasladar para acá la pelea”, agregó. “Ahora el asunto pasa por un choque de civilizaciones y los escenarios son en distintas partes del mundo. América Latina puede ser uno importante y tenemos que estar alerta”.

    Sobre el final de un gobierno que se acercó a Irán y Palestina y mantuvo tensas relaciones con Israel, mientras de un lado se denuncia “antisemitismo” y del otro “iranofobia”, esos hechos ponen en alto la guardia del Poder Ejecutivo y de los servicios de inteligencia.

    Irán.

    La relación con Irán fue uno de los puntos más delicados en las relaciones internacionales del gobierno de Mujica, que abordó el tema desde que todavía era candidato. En un discurso en la organización judía B’nai B’rith en 2009, dijo que a Irán “no lo dejaría jamás aislado” porque “las situaciones de confrontación son las peores en el marco actual”.

    El 17 de setiembre del 2010, el ya presidente Mujica dijo en su audición en la radio M24, que el año siguiente el gobierno uruguayo reconocería a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y que iba a “mantener sólidas relaciones con Irán, porque al país le conviene, porque a su historia económica y social le conviene”.

    En octubre el American Jewish Committee, la organización judía más influyente de Estados Unidos, le planteó al canciller Luis Almagro, durante una reunión en Nueva York, la preocupación que tienen varias organizaciones de la colectividad judía internacional por el anuncio del gobierno uruguayo de que reconocerá formalmente a la ANP y habilitará el establecimiento de un representante permanente en Montevideo (Búsqueda Nº 1.580).

    El 23 de noviembre el embajador iraní en Montevideo, Hojjatollah Soltani, concurrió a presentar sus cartas credenciales a Mujica. “Vamos a continuar nuestros lazos con Irán y otros estados independientes a pesar de todas las presiones impuestas sobre Uruguay”, le dijo el presidente a Soltani, según la agencia iraní de noticias FARS.

    Una delegación de diputados uruguayos emprendió en enero del 2001 una gira por Medio Oriente y se entrevistó con el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, quien dijo que ese país quería “reforzar los lazos” con Uruguay, “que es un país amigo desde hace muchos años”. En el mes siguiente, el Comité Central Israelita del Uruguay criticó la “amistad íntima” del gobierno uruguayo con el de Irán.

    En marzo de ese año la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas puso a votación un planteo para enviar una misión a Irán con el objetivo de inspeccionar la situación de los derechos humanos en ese país. La medida fue resuelta por mayoría, pero Uruguay se abstuvo de votarla, acompañando en esa postura a una lista de reinos, monarquías, teocracias y regímenes. Otros países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, Chile, Guatemala y México, votaron a favor de la misión.

    La embajadora de Uruguay ante los organismos de la ONU en Ginebra, Laura Dupuy Lasserre, fundamentó el voto argumentando que Irán invitó al Alto Comisionado para los Derechos Humanos a una visita. Ésta también evaluó como una prioridad mantener abierto el diálogo con Teherán. Al respecto el canciller Luis Almagro sostuvo que “Uruguay no cedió a presiones para cambiar su voto, porque entendía que al menos otros seis países merecían un criterio similar al seguido con Irán”.

    El entonces embajador de Israel en Montevideo, Dori Goren, dijo que los israelíes tenían “derecho a estar tristes y a sentir un poco de indignación”.

    “Antes (Uruguay) votaba con los países civilizados”, lamentó (Búsqueda Nº 1.605).

    En la semana siguiente la Cancillería convocó a Goren, que fue recibido por el director de Asuntos Políticos, Fernando González, quien le explicó las resoluciones adoptadas por el gobierno.

    El “Semanario Hebreo” entrevistó en mayo a Almagro, quien ante una pregunta sobre el apoyo de Irán a actividades terroristas, respondió: “Yo no estoy en condiciones de decir que el Estado iraní envía armas a tal lado o financia actividades de este tipo”.

    El embajador de Irán echó más leña al fuego cuando participó en julio del 2011 en un acto público y puso en duda el Holocausto judío: “Tal vez murieron, asesinaron, a unos, no sé, miles de judíos. Pero esa cifra, 2 millones, 4 millones, 6 millones, eso es una mentira, según algunos historiadores europeos que han presentado los documentos”.

    “Israel está aprovechando ese tema para mostrarse al mundo como una víctima, y pidiendo apoyo económico y político de algunos países en Europa”, opinó (Búsqueda Nº 1.621).

    En los días siguientes la Cancillería transmitió a la Embajada iraní que Uruguay no comparte esa visión y Almagro declaró a la prensa que “Uruguay condena los dichos del embajador”.

    A fines del 2011 las Naciones Unidas volvieron a tratar una moción sobre Irán. Esa vez se votó en la Asamblea General una condena por violaciones a los derechos humanos. Uruguay volvió a abstenerse.

    La moción fue aprobada por 89 países, 30 votaron en contra y 64 se abstuvieron.

    Entre los latinoamericanos votaron a favor de la condena Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Belice, Haití, México, Honduras, El Salvador y Panamá; en contra lo hicieron Cuba, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Bolivia; se abstuvieron Brasil, Guatemala, Paraguay, Trinidad Tobago y Uruguay.

    El Comité Central Israelita del Uruguay difundió una declaración en la que expresó su asombro por “la complacencia” de los países de la región con Irán.

    Tres meses después, las Naciones Unidas pusieron a consideración la prórroga de un año del mandato del relator especial para los Derechos Humanos en Irán. Uruguay volvió a abstenerse. Según dijo Almagro a Búsqueda días antes, tendría que haber “argumentos serios” para cambiar de postura.

    Por esos días Uruguay condenó al régimen de Siria por crímenes contra la humanidad y votó en contra de Israel al acompañar cuatro mociones que cuestionaban el respeto de los derechos humanos de ese país. Entre ellas apoyó una resolución para crear una comisión internacional que investigue los asentamientos israelíes en territorios palestinos.

    Goren volvió a cuestionar la posición uruguaya. Dijo que no podía entender “la lógica atrás de la votación de Uruguay” ni por qué “no aplica el mismo criterio” respecto a Irán que el que aplica con Israel (Búsqueda Nº 1.656).

    La senadora oficialista Lucía Topolansky dio en mayo una pista sobre la postura uruguaya respecto al país persa. “Nosotros no nos queremos enemistar con Irán de ninguna manera, porque Irán nos compra arroz y nos compra carne de oveja”, afirmó.

    Sobre el fin del año 2012, la relación del embajador de Israel con el gobierno uruguayo se hizo insostenible. Una declaración del Movimiento de Participación Popular (MPP) de noviembre acusó al Ejército israelí de aplicar una “política de exterminio” contra los palestinos. Autoridades diplomáticas de Israel explicitaron su molestia a la Cancillería y concertaron una reunión con el MPP. Pero Goren suspendió el encuentro con esa agrupación política porque consideró que no había “garantías” para su seguridad (Búsqueda Nº 1.690).

    Días después, fuentes del gobierno dijeron a Búsqueda que considerarían “un buen gesto” el “recambio” del embajador israelí. En una entrevista en radio Sarandí, Almagro dijo: “El gobierno de Israel sabrá si le conviene tener a ese embajador en Uruguay. Punto”.

    Sin embargo, Goren abandonó la misión oficial en Uruguay recién a mediados del 2014 y fue sustituido por Nina Ben-Ami, actual embajadora en Montevideo.

    “Perversas actividades en la región”.

    La relación de Irán con los países de la región generó preocupación en Estados Unidos. El Congreso de ese país aprobó en diciembre del 2012 una ley que obligaba al Departamento de Estado a elaborar una estrategia para contrarrestar los avances de Irán en América Latina.

    La legisladora estadounidense Ileana Ros-Lehtinen citó como ejemplo de la “creciente amenaza” el viaje del vicecanciller iraní para Europa y América, Alí Asghar Khaji, por América Latina. Ese funcionario llegó el 7 de diciembre hasta Uruguay para mantener reuniones con autoridades diplomáticas y profundizar los lazos de cooperación. La congresista norteamericana también mencionó dos viajes que hizo Ahmadinejad ese año a la región.

    Sostuvo que “Irán continúa expandiendo su influencia por la región, abriendo más embajadas y más centros culturales”, que a su juicio son “simples fachadas para que Irán lleve adelante sus perversas actividades en la región y son una potencial plataforma para incrementar la presencia de miembros de su Fuerza Qods, un grupo terrorista y brazo de elite de la Guardia Revolucionaria de Irán” (Búsqueda Nº 1.694).

    A mediados del 2013 la Justicia uruguaya se hizo eco de una denuncia del fiscal argentino Alberto Nisman, que alertó en un dictamen sobre el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 que una casa en Montevideo adquirida a mediados de la década de 2000 por la Embajada de Irán fue usada para planificar aquel acto terrorista. El dictamen de Nisman acusaba a Irán de haber armado una red terrorista en Sudamérica, incluyendo Uruguay. El fiscal uruguayo especializado en crimen organizado Juan Gómez pidió que se abriera una investigación reservada.

    En enero de este año, luego de que involucrara en sus investigaciones a la presidenta de Argentina, el fiscal Nisman apareció muerto en su departamento de Buenos Aires.

    En mayo del 2014 una delegación de alto nivel de las Naciones Unidas (ONU) visitó Uruguay para evaluar las acciones que el país estaba llevando adelante en el combate al terrorismo y transmitió a jerarcas locales que observa “algunas debilidades” en la legislación. La visita se enmarcaba en la candidatura de Uruguay para ocupar un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU en el período 2016-2017.

    Fuentes del Poder Judicial informaron entonces a Búsqueda que la comitiva observó debilidades en la ley de “prevención y control del lavado de activos y de la financiación del terrorismo” porque hace foco en el blanqueo de dinero vinculado al narcotráfico pero descuida las actividades terroristas con objetivo político (Búsqueda Nº 1765).

    Ese mes una delegación del gobierno uruguayo viajó a Estados Unidos y discutió con funcionarios de la administración de Barack Obama la posibilidad de que se retire la solicitud de visa para los uruguayos que quieran viajar a ese país. En las conversaciones se trató la definición que cada país tiene sobre lo que es un terrorista.

    Los representantes estadounidenses explicaron que, después del 11 de setiembre del 2001, para ellos un terrorista es toda aquella persona de la que se tenga información que participa “en actos sospechosos de terrorismo”. El ministro del Interior de Uruguay, Eduardo Bonomi, dijo que, en cambio, en su país es terrorista toda persona que comete un acto de tal naturaleza (Búsqueda Nº 1.765).

    Palestina.

    A mediados del 2014 recrudecieron los ataques de Israel en la Franja de Gaza y las tensiones de la administración de Mujica con la colectividad judía se ampliaron a la situación con Palestina.

    El gobierno uruguayo expresó en julio por medio de una nota que los ataques militares israelíes a la Franja de Gaza fueron una “respuesta desproporcionada” al lanzamiento de cohetes por parte de grupos armados palestinos. Luego, en un segundo comunicado, afirmó que “no es admisible bajo ningún pretexto que la población civil sea atacada como objetivo militar”. En agosto autoridades del Comité Central Israelita en Uruguay mantuvieron una reunión con Almagro para intentar evitar el surgimiento de brotes “antisemitas”.

    En agosto el presidente José Mujica formuló en rueda de prensa declaraciones muy críticas a Israel: “cuando se bombardean hospitales, niños y viejos me parece que es un genocidio”, afirmó. El cónsul y segundo secretario de la embajada de Israel en Uruguay, Ron Gertenfeld, dijo en el informativo del canal VTV que los dichos de Mujica generan “antisemitismo” y que “favorecen” a Hamás, la organización que controla la Franja de Gaza. La Cancillería uruguaya observó al funcionario por esas declaraciones.

    La nueva embajadora de Israel en Uruguay, Nina Ben-Ami, dijo al diario “El Observador” que se sintió “molesta y en shock” cuando escuchó “ese lenguaje por parte de un país amigo”.

    Tabaré Vázquez, que entonces era candidato a la Presidencia, diría un mes más tarde en una charla en la organización B’nai B’rith que “no es correcta” la aplicación del término “genocidio” en el caso del conflicto en Gaza.

    Mujica también anunció la decisión de acelerar la instalación de una embajada en Palestina, pese a que Israel le pidió que se abstuviera de tomar esa decisión mientras persistieran las tensiones.

    Por esos días Almagro visitó a la comunidad palestina en el Chuy y se dejó fotografiar con una bufanda con la bandera palestina en el cuello, lo que enardeció los ánimos de la colectividad judía.

    El canciller sostuvo poco después en una reunión con militantes frenteamplista que quienes acusan al gobierno de antisemitismo han “utilizado la mentira sistemáticamente” porque la administración de Mujica ha “condenado cada misil y cada cohete que Hamás ha lanzado” (Búsqueda Nº 1.777).

    Incluso el Senado uruguayo se pronunció sobre el tema: hizo un llamado al cese de la violencia en Gaza pero además repudió manifestaciones de “intolerancia, racismo, xenofobia, incitación al odio, desprecio y toda otra forma de discriminación contra los judíos que aparecieron a través de pintadas en las calles, fachadas y rutas” uruguayas.

    El 6 de diciembre del 2014 llegaron a Uruguay seis presos de la cárcel que tiene Estados Unidos en Guantánamo, que Mujica había aceptado recibir en el marco de un plan de Obama para desarticular ese centro de tortura. Según ambos gobiernos, se trata de reclusos sobre los que nunca se pudo probar ninguna conexión con el terrorismo islámico.

    Alerta.

    Una bolsa con material explosivo apareció cerca de las nuevas oficinas de la Embajada de Israel, en el World Trade Center, en los primeros días de enero. El explosivo no estaba en condiciones de estallar y autoridades uruguayas evaluaron que podría tratarse de un intento de medir el tiempo de respuesta de la Policía, que no toda estaba al tanto de que la Embajada se había mudado a ese lugar.

    El jueves 6 de febrero el diario israelí Haaretz informó que Uruguay había expulsado a un diplomático iraní luego de que su auto oficial fuera visto cerca de donde se encontró un maletín frente al viejo edificio de la Embajada israelí, en la calle Bulevar Artigas. El 24 de noviembre había sido hallada una valija sospechosa al lado de un contenedor, pero el episodio no había sido informado.

    El día que se divulgó la información el Ministerio del Interior y la Cancillería difundieron un comunicado en el que negaron “la participación” de un funcionario de la Embajada de Irán en el hecho. La comunicación oficial tardó horas debido a que Almagro estaba en Paraguay y que, en principio, prefería no hacer declaraciones al respecto. Sin embargo, después de reunirse con Bonomi y un grupo de asesores, resolvieron dar la versión del gobierno.

    En el comunicado reconocieron que se encontró un maletín —que no tenía ningún explosivo— y que el canciller llamó en consulta al embajador de Irán. Según el comunicado, el embajador informó que el funcionario “se atendía en una mutualista ubicada en la zona”. Almagro le dijo que “la coincidencia de la presencia del funcionario iraní a unas decenas de metros del maletín no era afortunada y que resultaba inadmisible y obligaría a Uruguay a adoptar medidas aún más severas si se dieran circunstancias semejantes en el futuro”. Aunque no hubiera evidencia que lo implicara a la aparición de ese maletín, “la situación era altamente preocupante”.

    El gobierno informó que el funcionario aludido había terminado sus funciones en Uruguay y había regresado a Irán antes de la reunión con el embajador, por lo que no fue expulsado.

    Sobre el artefacto hallado cerca del World Trade Center, el gobierno sostuvo que no hay elementos que incriminen a nadie.

    “Tanto desde el Ministerio de Relaciones Exteriores como desde el Ministerio del Interior se procedió a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad nacional, así como el deber de protección a las Misiones Diplomáticas”, decía el comunicado.

    La Dirección de Información e Inteligencia de la Policía no tiene pistas claras sobre ninguno de los dos episodios. Incluso, algunos de sus oficiales dudan de que ambos estén relacionados. Por lo pronto, las autoridades resolvieron que un equipo de Inteligencia trate de ubicar al conductor del carrito que estuvo involucrado en el caso de la valija, dijeron fuentes del Ministerio del Interior.

    El 10 de febrero la Embajada de Irán también hizo público un comunicado en el que expresó “su profundo desagrado por la invasión mediática y propagandística que se ha librado” en su contra. El texto decía que “es evidente que el principal objetivo de la fuente original de esta falsa noticia es armar un escenario de agresión mediático, tratando de ejecutar planes de iranofobia y la degradación de las excelentes relaciones de la República Islámica de Irán con otros países del mundo”.

    Luego de que se encontrara el paquete en el World Trade Center, el servicio de inteligencia israelí, Mossad, transmitió al gobierno su preocupación por la seguridad en Uruguay. No solo por ese hecho puntual sino por un escenario “más amplio”, que incluye la llegada de los ex prisioneros de Guantánamo (Búsqueda Nº 1.800).

    En coincidencia con el planteo del Mossad, la colectividad judía de Uruguay está preocupada por la situación. Sergio Gorzy, presidente del Comité Central Israelita, dijo a Búsqueda que ve “con preocupación” y “sorpresa” los hechos ocurridos en los últimos días porque a “un grupo terrorista fundamentalista de origen iraní o de algún país de esa zona, le da exactamente lo mismo si es la embajada israelí o si es una mutual judía, o una escuela o una sinagoga. Para ellos alcanza”.

    Gorzy sostuvo que “en el ambiente hay una gran sensibilidad” teniendo en cuenta lo ocurrido en Argentina con la muerte del fiscal Nisman.

    Dijo que el Ministerio del Interior ha estado preocupado por la seguridad de la comunidad judía e informó que en el último tiempo tienen “más gente especialista” trabajando en la seguridad.

    “Si hay un acto en una sinagoga al que van a ir 400 personas, es mejor tener gente que le conoce la cara a la mayoría para evitar revisar a todos y pedirles documentos. Por eso siempre hay alguno de la casa, digamos, que es el que más o menos cuando hay alguien que es nuevo o no se conoce se le consulta. Nuestra gente que hace ese tipo de controles está en contacto con quienes nos prometieron mayores medidas y que las van a cumplir desde el gobierno”.

    Gorzy opinó que en Uruguay hay “un problema que hace al país” porque “hoy Uruguay es un lugar donde no pasa nada” y “de un día para el otro hay problemas o amenazas de atentados”.

    El representante de la colectividad judía recordó que en el medio de las diferencias diplomáticas entre Uruguay e Israel “se dieron algunos hechos de antisemitismo claros de gente que sintió que estaba siendo validada”.

    Dijo que nunca estuvieron de acuerdo con la postura del gobierno respecto a Irán, aunque “en los últimos meses se dio un cambio de actitud en las relaciones” y llegan al final del mandato “con una buena relación”.

    No obstante, Gorzy opinó que la actitud del gobierno de Tabaré Vázquez “va a ser totalmente diferente” que la de Mujica. “No tengo absolutamente ninguna duda. Solamente de escucharlos y verlos, los hechos lo han demostrado. Hubo otros conflictos durante el primer gobierno de Vazquez y no se dieron las discrepancias que se dieron en este momento”.

    Información Nacional
    2015-02-12T00:00:00

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