En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Primero asimiló el golpe inesperado, un revolcón duro, que tan solo diez o cinco minutos antes de ingresar al Hotel NH Columbia en la noche del domingo 26 de octubre ni imaginaba recibir. Alentado por lo que mostraban las encuestas, por lo que le decía su propio olfato y por un ambiente de militancia y entusiasmo que hacía tiempo no veía, Luis Lacalle Pou sintió ese domingo que la banda presidencial estaba demasiado cerca. Pero las urnas se abrieron y cantaron una realidad bien distinta. Tuvo que bajar a tierra y poner su mejor cara en el momento que los focos y las cámaras lo apuntaban para preguntarle reacciones de la derrota y estrategias para el balotaje. Después, durante una campaña en piloto automático hacia la segunda vuelta que ya se sabía perdida, se fue preparando para hacer una especie de reset en su disco duro. Para volver a empezar a construir su camino como presidenciable.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Ahora quedan 48 meses para cumplir el objetivo de ser presidente, ha comentado el ex candidato blanco entre sus allegados. “Luis ya está pensando en el 2019, ya tiene la cabeza en eso”, dijo a Búsqueda una fuente cercana al dirigente. Cuando en el 2013 se lanzó al ruedo de los precandidatos no faltaron voces que le señalaran que este no era su tiempo. Y cuando en las internas su figura fue ganando terreno también se le dijo que su estrategia era “arrimar el bochín” en estos comicios para perfilarse mejor para los próximos, para llegar con otro aire en el 2019. Pero contra todos los pronósticos, y quizá para su propia sorpresa, se convirtió en el candidato único del Partido Nacional, ganó protagonismo, y empezó a despejar rumores. Admitido por propios y extraños, la figura en ascenso del diputado de Canelones hizo revisar estrategias por un oficialismo que parecía ir en velocidad crucero a un nuevo gobierno. Públicamente Lacalle Pou aseguró a quien lo quisiera escuchar, que desde el mismo momento en que se decidió a ser candidato, su objetivo fue ganar estas elecciones. Repitió que de otro modo no hubiera comprometido a tantos técnicos y dirigentes en un proyecto que no llegaría a ningún destino. Lo cierto es que si alguna vez pensó en el 2019 como un objetivo más posible, hoy vuelve a ese punto cero, pero parado en un escenario muy diferente al que podría haber imaginado. Los próximos cinco años encontrarán a un Lacalle Pou ya fogueado como candidato a presidente, protagonista reciente de una larga competencia electoral y estrenando un cargo de senador. Pero además con el doble desafío de liderar la interna blanca, a la oposición política del Frente Amplio, y tejer nuevamente los hilos de su carrera hacia la Torre Ejecutiva.
Con la chapa de dirigente con más votos dentro de los blancos como principal activo, Lacalle Pou deberá consolidar ese liderazgo en un contexto ajeno a la campaña electoral. Un mojón importante en ese camino será el encuentro anual en La Paloma durante enero de 2015. Ahí ya enviará señales de lo que cabe esperar en los próximos años. Varias fuentes blancas consultadas por Búsqueda indicaron que como parte de esa tarea de líder buscará impulsar una renovación del Partido Nacional. “Ya le cambió la cara, logró que haya un nivel de diálogo y confraternidad que no existía, pero ahora tendrá que mantener la intención renovadora en un escenario donde no existe la competencia externa de las elecciones”, explicó uno de los informantes.
Según las fuentes, el concepto de Lacalle Pou —que se mantiene firme en su postura de no ocupar la presidencia del Directorio— es el de “modernizar” las estructuras del Partido. Una idea que le da vueltas en su cabeza es la de crear una suerte de organismo asesor que se ocupe de discutir todos los temas políticos de coyuntura y eleve informes a los dirigentes para que puedan moverse y debatir con más argumentos en la arena política. Como principales coordinadores de ese grupo estarían técnicos que tuvieron protagonismo en distintos temas de la campaña, como el filósofo Pablo da Silveira, la economista Azucena Arbeleche y el ex comisionado parlamentario para el sistema carcelario Álvaro Garcé.
Mientras, deberá soportar la tensión de la competencia por el liderazgo, con el Partido dividido claramente en dos bloques y con un Jorge Larrañaga que lejos de tirar la toalla —como se presumía tras perder las elecciones internas— fue creciendo hasta volverse una sombra inquieta que puede cuestionar el discurso positivo de Lacalle Pou en su rol de opositor. A tan solo unos días de los resultados del balotaje, altos y medianos dirigentes de Alianza Nacional salieron públicamente a interpelar el eslogan de campaña —“Por la positiva”— que el ex candidato dice encarnar como forma de conducirse en la vida política. Y aunque bajo cuerda Larrañaga le tire piedras a ese concepto, en público ha mantenido un estricto silencio. Fuentes de Alianza Nacional dijeron que Larrañaga seguirá liderando el sector, que tiene 20 legisladores en las bancas. “Hay una vigencia de pensamiento y prioridades como la descentralización, educación, seguridad y trabajo, que deberán defenderse en el Parlamento”, señalaron las fuentes, que consultadas sobre la posibilidad de una disputa al liderazgo de Lacalle Pou, se mostraron cautas. “No es tiempo de definiciones de este tipo. Recién salimos de un proceso electoral”.
Pero una vez despejada la cuestión interna, la otra incertidumbre que se abre en el horizonte de los próximos cincos años será el rol de Lacalle Pou como líder de la oposición. En los últimos días ha mostrado un perfil más combativo. El ex candidato blanco aguarda la prometida convocatoria al “diálogo nacional” del presidente electo, Tabaré Vázquez. En una entrevista con radio El Espectador dijo que el tema es “bien simple”. Se reunirá, buscará “acuerdos prácticos” y colaborará en “temas puntuales”. Lacalle Pou dijo que quiere que “el diálogo lleve a una modificación de la realidad de la gente y no quede en una muy linda foto de dirigentes políticos sonriendo que después queda en nada y genera más frustración”. Es que en el camino proyectado hasta el 2019, mucho dependerá de cómo responda desde la primera fila de la oposición a un gobierno que va por su tercer mandato consecutivo. Un asesor directo de Lacalle Pou dejó alguna pista: “Su postura positiva para encarar la política no la va a cambiar; ya está, forma parte de su esencia y la reiteró hasta la saturación. Pero si la gente se fija bien, en los dos últimos discursos públicos ni hizo mención al concepto. La positiva ya prendió, ya no hay que explicitarla más”.