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    miércoles 19 de junio de 2024

    Las aguas subterráneas enfrentan desafíos de gestión compartida por varios países y problemas por su “falta de visibilidad”

    América del Sur tiene las tres cuencas fluviales más grandes del mundo —Amazonas, Orinoco y Río de la Plata— y allí está ubicado el Acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua dulce subterránea más grandes del planeta, que se extiende por más de 1.200.000 kilómetros cuadrados compartidos entre Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay.

    El 28% de los recursos de agua dulce del mundo están en este continente, en donde reside el 6% de la población mundial. Si bien los recursos hídricos están ampliamente distribuidos, aún el 23% del territorio está cubierto por zonas áridas y la región continúa experimentando un deterioro de la calidad del agua debido a las altas tasas de deforestación y erosión del suelo, según información del Global Water Partnership (GWP).

    Uruguay forma parte de la Cuenca del Plata, que está formada por el Río de la Plata y sus afluentes, lo que abarca todo el país, parte de Argentina, sur de Bolivia hasta Sucre, Paraguay y parte de Brasil. La Cuenca coincide en gran parte con la región del Acuífero Guaraní.

    Tomar decisiones para proteger las aguas subterráneas es muy complejo, porque a menudo son compartidas por varios países y cada uno tiene políticas diferentes.

    Según la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, el agotamiento y la degradación de las aguas subterráneas se deben a la falta de gobernanza en la gestión responsable de estas aguas.

    Por eso el objetivo principal del proyecto sobre gobernanza de aguas subterráneas “Growndwater Governance” es lograr sensibilizar para gestionar de forma adecuada los recursos hídricos subterráneos, una responsabilidad de la sociedad civil, de la industria y del gobierno.

    El Programa Hidrológico Internacional (PHI) de la Unesco para América Latina con sede en Uruguay fue el encargado de realizar en el Edifico Mercosur de Montevideo entre el 18 y el 20 de abril una consultoría para esta región. Esta fue la primera reunión, pero le seguirán otras en el resto del mundo en desarrollo para poder realizar un diagnóstico global de la gobernanza de las aguas subterráneas.

    El ingeniero Daniel González, director nacional de Aguas, participó de este evento y comentó que uno de los temas conversados fue la “falta de visibilidad” de las aguas que no afloran a la superficie.

    “El tema aguas subterráneas tiene una gran dificultad, que es la falta de visibilidad. No se ven y por eso muchas veces se actúa como si no existieran. Parece como si no importaran, pero están ahí”, dijo González.

    El jerarca de la Dirección Nacional de Aguas y Saneamiento (Dinagua) informó que las aguas subterráneas representan más del 90% del agua dulce disponible en el planeta. Según los diagnósticos, “hay presión sobre las aguas subterráneas, tienen grados de contaminación que suelen ser muy por encima de las capacidades de reposición”.

    En referencia a la consultoría de la Unesco, González opinó que “ayuda a hacer visibles problemas que existen, que son importantes y que no tienen la visibilidad que deberían tener”.

    Difícil gestión.

    En el caso del Acuífero Guaraní los gobiernos involucrados con apoyo de organismos internacionales han realizado proyectos conjuntos y ahora cuentan con una base de datos y equipos para hacer seguimiento de las condiciones de ese acuífero. Sin embargo, con esto no basta, porque los límites políticos y las diferencias también existen a la interna de los países.

    González informó que las realidades de los países vecinos son complejas por ser estados federales. Por ejemplo, en la reunión de Unesco, Argentina informó que el agua está en mano de las provincias y que a nivel federal pueden establecer reglas de juego distintas en cada región. Son temas que en Uruguay se tratan a nivel nacional.

    En suelo uruguayo, el Acuífero Guaraní tiene distintas características. Sobre el litoral oeste las aguas subterráneas se encuentran a gran profundidad, mientras que en el noreste del país, en la zona de Rivera, el acuífero está próximo a la superficie.

    Esta diferencia en la profundidad a la que se encuentra el agua subterránea es clave para evaluar el riesgo de contaminación. La zona de Rivera es una región de recarga del acuífero, ya que al estar solo a varias decenas de metros de profundidad, se alimenta del agua más superficial que permea. En esta región del país existen problemas de falta de saneamiento que pueden afectar directamente al acuífero por las aguas contaminadas.

    Por otra parte, en la margen del río Uruguay las aguas del acuífero están a gran profundidad —a más de mil metros, aproximadamente—, entonces no tiene estos problemas. La profundidad hace que el agua esté caliente y por eso allí están ubicadas las termas que extraen el agua directo del acuífero para recreación con fines turísticos a temperaturas que pueden superar los 40 grados.

    En Salto-Concordia existe un punto de monitoreo del estado del acuífero, pero en Rivera-Livramento no se hace el mismo trabajo.

    González dijo a Búsqueda que Dinagua está trabajando para que se hagan los controles porque la falta de saneamiento puede influir en la calidad del agua del acuífero y es necesario evaluarlo.

    Compromiso compartido. En Uruguay existen mandatos muy claros para la protección de las aguas que parten de la Constitución y la política nacional de aguas y saneamiento apunta a preservar el ciclo hidrológico.

    González explicó que el objetivo es que los usuarios y la sociedad civil, los empresarios, la academia y el gobierno participen juntos de las instancias de planificación, gestión y control de los recursos hídricos.

    Para eso el gobierno está comenzando a crear consejos sectoriales y comisiones de cuencas en el marco de la ley de aguas de 2009.

    Comenzó a crear este año grupos de trabajo para la cuenca del Río de la Plata y su frente marítimo, otro para la Laguna Merín y además para el río Santa Lucía —que abastece con agua a más de la mitad de la población—. El de la cuenca del río Uruguay ya está constituido, pero además el gobierno creará una Comisión del Acuífero Guaraní para tratar el tema de aguas subterráneas específicamente.

    El director de Dinagua opinó que cuando se trata de recursos naturales es necesario generar compromisos. “El gobierno debe participar por varias razones: porque tiene la competencia y porque ha quedado demostrado que si el gobierno simplemente deja hacer, solo conduce al desastre”, dijo. Por otra parte, la participación de la sociedad es necesaria para “generar los compromisos”.

    Opinó que la prueba de que la gestión conjunta es exitosa está en las Juntas de Riego que ya existen en el país desde hace años.

    “El 80% del uso del agua se hace para riego. Hay un buen ejemplo de gestión. En la zona arrocera tenemos niveles de contralor mucho mayores del uso del agua. Debemos reconocerlo, desde el Estado tenemos carencias de personal, de capacidades para generar un buen control. Donde hay Juntas el control del riego es mucho mejor porque los propios interesados lo llevan adelante. Ellos mismos controlan los acuerdos y cada vez que se presentan nuevos proyectos consideran los pedidos que hay y el agua disponible y así deciden si es viable o no”, dijo González.

    Ciencia, Salud y Ambiente
    2012-05-03T00:00:00