En la película Bolivia, el realizador uruguayo Adrián Caetano describió de forma descarnada la xenofobia hacia los “bolitas” y otros latinos de piel más oscura en un barrio popular de Buenos Aires a comienzos del siglo XXI.
En la película Bolivia, el realizador uruguayo Adrián Caetano describió de forma descarnada la xenofobia hacia los “bolitas” y otros latinos de piel más oscura en un barrio popular de Buenos Aires a comienzos del siglo XXI.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPoco después, el entonces presidente José Mujica propuso traer campesinos del Altiplano para mejorar la situación demográfica y la calidad de la mano de obra local, pero la idea quedó en veremos porque la reacción en la sociedad no fue precisamente de entusiasmo.
Una experiencia singular le ocurrió este año a la alcaldesa frenteamplista de Santa Rosa (Canelones), Margot de León, cuando comenzó a ver, “gratamente sorprendida” que tenía decenas de cubanos de nuevos vecinos.
“Estamos entre dos aguas, unos contentos y otros no tanto”, reconoció la alcaldesa en enero a radio Uruguay.
Es que por un lado hay muchos vecinos solidarios y además una inmobiliaria, los comerciantes, el dueño de la avícola local y los productores del campo están contentos con la ola migratoria que trajo de golpe más de 200 vecinos nuevos en una apacible ciudad de 3.700 habitantes, pero por otro los asalariados, y sobre todo los que viven de “changas” comenzaron a temer por su trabajo.
“Bienvenidos los cubanos”, dijo Carmen Delgado, propietaria de una de las inmobiliarias de Santa Rosa en enero a El País. La llegada de los inmigrantes hizo que pudiera colocar todas las casas que tenía para alquilar, cuando antes “todo estaba parado, en crisis”.
Pero el lunes 11, cuando el intendente canario Yamandú Orsi se presentó en el Club Santa Rosa con un discurso amistoso hacia los inmigrantes, muchos de los cuales estaban presentes en la sala, tuvo que escuchar otra realidad: unos cuantos de los que enviaron preguntas por escrito expresaron el clásico temor de que “los extranjeros vienen a robar el trabajo”.
Orsi, que estuvo acompañado de un panel de expertos llegados de Montevideo para exponer en el ciclo Reflexiones canarias, encajó el golpe con soltura e hizo apostillas a las exposiciones de los invitados: los sociólogos Alba Goicochea y Rafael Porzecanski y la abogada Valeria España.
También asistieron el vicecanciller Ariel Bergamino, el director de Asuntos Consulares Jorge Muiño, y el cónsul de Cuba, David Robledo, entre otros.
La diferencia entre la buena disposición de las elites políticas hacia los inmigrantes y las reservas que ofrece la opinión pública quedaron expuestas tanto en las preguntas del público como en una investigación realizada por Opción Consultores, la consultora cuya área de Opinión Pública dirige precisamente Porzecanski.
El informe que resume una encuesta realizada por medio de Facebook e Instagram en las últimas semanas, al que accedió Búsqueda, muestra “como tendencia general” una “población fuertemente dividida en torno a si es positivo o negativo la llegada” de emigrantes de Cuba, Venezuela y República Dominicana.
“Mientras un 10% apoya fuertemente la llegada de estas oleadas de inmigrantes y otro 28% las considera más bien positiva, un 17% la rechaza de plano y otro 25% la tilda de algo negativa”, dice el documento.
La consultora concluyó que “quienes ven favorablemente este proceso suman así un 38 %, mientras quienes lo observan de forma crítica componen un 42 %, en tanto 1 de cada 5 uruguayos no tiene posición fijada”.
El monitor de opinión pública de Opción señala que la división ciudadana en torno al efecto de estas nuevas corrientes migratorias se condice con un estudio académico de la Unidad de Población de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad estatal publicado el año pasado.
La investigación realizada por la universidad había concluido que 45 % no considera deseable que lleguen inmigrantes al país, mientras otro 40 % apoya dicho proceso.
Otra de las conclusiones a las que llegó la consultora es la existencia de un desfase entre las posturas predominantes entre el sistema político uruguayo y la ciudadanía.
“Cabe destacar (...) que la gran mayoría de los elencos políticos nacionales han apoyado las actuales políticas y procesos migratorios, así como algunos cambios de importancia en la legislación uruguaya sucedidos en la última década”, entre ellas las leyes 18.250 y 19.254.
Los hallazgos de la consultora también refuerzan las conclusiones de anteriores investigaciones en las que por un lado volvió a comprobarse “una fuerte variación del apoyo o crítica a los procesos migratorios según nivel educativo”.
La investigación reveló que “a mayor nivel educativo hay una mayor probabilidad de considerar favorablemente los efectos de la emigración latinoamericana al Uruguay”.
La encuesta mostró que 53 % de personas con nivel educativo alto (estudios terciarios) apoyan este proceso, frente a 42% del estrato de nivel educativo medio (hasta bachillerato) y solo 29 % del estrato de nivel educativo bajo (ciclo básico incompleto o primaria).
Otros estudios cualitativos indicaron también que “parte del mayor rechazo hacia la inmigración en los grupos de nivel socioeconómico bajo se debe a la percepción de que los inmigrantes constituyen un factor competitivo que incrementa el desempleo y afecta negativamente los salarios”.
El análisis de Opción detectó que los hombres son más favorables a recibir inmigrantes que las mujeres.
En cuanto a las opciones partidarias, el 52 % de los que votaron al Frente Amplio en 2014 consideran positiva la llegada de inmigrantes, un porcentaje que se reduce al 30 % entre los que votaron al Partido Colorado y a 25 % entre los del Partido Nacional.
A la inversa, el 29 % de los que votaron al Frente consideran negativa la llegada de inmigrantes de los tres países latinoamericanos, mientras que eso ocurre en 55 % de los que sufragaron por los blancos y 58 % de los colorados.
Entre los que no votaron en 2014 las opiniones están divididas: 42% las considera positivas, mientras que el 41% piensa lo contrario.
El estudio concluye que, a la luz de los datos de la encuesta, “el desafío de resolver el actual divorcio existente entre el posicionamiento del electorado y la postura de los principales referentes es claramente mayor en los partidos tradicionales.”
A pesar de los temores de muchos, la experiencia de la alcaldesa de Santa Rosa con los cubanos no tiene hasta ahora aspectos negativos. Es cierto que son más bullangueros que los uruguayos del santoral pero en cambio son “simpáticos, agradables y delicados”.
Después de haber confiado en ellos, la agente inmobiliaria Alba Delgado dijo a Búsqueda sin rodeos: “No me han defraudado”.
Uno de los problemas que se presentaron con los cubanos que llegaron a la ciudad con deseos de afincarse era que no tenían garantías para alquilar.
Delgado hizo lo posible para conseguir esas garantías y hasta ahora su experiencia fue que “han resultado buenos pagadores; hay gente uruguaya que da más problemas que los cubanos”.
A pesar de que ya está jubilada y tiene 80 años, Delgado se ha puesto a ayudar a los inmigrantes con ropa, colchones, calefones y otros artículos.
“Hay mucha conversación y lo que hace falta es hacer cosas”, opinó.
Este sábado, Delgado tendrá la chance de seguir ayudando. Unos vecinos de una localidad cercana la llamaron para decirle que les “gustaría hacer una donación grande para tus cubanos”.
No todos los empresarios de Santa Rosa son tan optimistas como Delgado. Carlos Guayta, de la inmobiliaria Ángel, tiene reparos en alquilar propiedades a cubanos sin garantías, mientras que Freddy Balbi, dueño de la avícola El Coyote, les ha dado trabajo.
“Los uruguayos que siempre estaban enfermos se curaron de golpe, porque los cubanos son muy cumplidores en el trabajo”, afirmó Delgado, y agregó que tanto en la avícola como en el campo la llegada de los cubanos ha sido una buena noticia, sin que ello signifique que les paguen menos.
Durante las Reflexiones canarias, convivieron las preguntas de los uruguayos que expresaban temor ante la “invasión” de extranjeros, con consultas de los propios inmigrantes que estaban presentes y que aún tienen dificultades para regularizar su situación ante el Estado uruguayo.
Una de las panelistas, la abogada España sostuvo que Uruguay es “un país racista” y que “en barrios como La Tahona o San Nicolás se explota a extranjeros y uruguayos, de modo que si hay que estigmatizar, voy a estigmatizar”.
El vicecanciller Bergamino citó al filósofo Zigmunt Bauman, quien sostuvo que el de hoy es un mundo de turistas y vagabundos. El subsecretario, que fue embajador uruguayo en Cuba, se incluyó entre los segundos y recordó que luego de haber estado preso durante la dictadura fue recibido en Suecia, donde se nacionalizó y se casó. Y añadió: “Aunque no lo parezca, están frente a un jefe de familia escandinavo”.