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La señora Concepción Zorrilla de San Martín Muñoz, más conocida como “China”, es una de las personalidades más queridas del Río de la Plata, y merecidamente. Tiene ilustres antecesores: su abuelo fue el “poeta de la patria” Juan Zorrilla de San Martín y su padre el notable escultor José Luis Zorrilla de San Martín. Ese noble y largo apellido es algo que China puede ostentar con orgullo, aunque nunca lo usó en su vida profesional. Mientras trabajó como actriz en Uruguay (Comedia Nacional, Teatro de la Ciudad de Montevideo) era simplemente Concepción Zorrilla. Cuando llegó a la Argentina en 1971 ya era familiarmente China Zorrilla, y así quedó para siempre.
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La historia de esta mujer carismática, notable comediante y sensible actriz dramática, es sin duda apasionante. Tenía un público que la seguía fielmente, no solo desde la platea cuando ella actuaba; también llenaba el foyer del Solís cuando volvía de algún viaje, y la gente se agolpaba para escuchar sus anécdotas. Nadie ha sido capaz en Uruguay de igualar ese poder de convocatoria. Ir a escuchar los cuentos de China era un espectáculo imperdible. Por eso, cuando se anunció este libro de Diego Fischer, cuyo subtítulo es “Las historias que China no contó”, la expectativa era considerable.
Pero el resultado es inversamente proporcional a la promesa del título. Hasta la página 84 (y el libro tiene 258), el lector puede enterarse someramente de quiénes eran sus antecesores (abuelos, tíos, padres) y la vida que llevaban, hasta con un relato colateral del Uruguay de esos tiempos, pero cuando China adquiere protagonismo todo se resume en episodios de su vida privada, sus amores frustrados (una revelación sorprendente para muchos), sus problemas con la dictadura uruguaya y argentina, su desapego al dinero, su conocida filantropía, sus amistades y sus viajes. Poco o casi nada de su vida profesional. El índice promete un apéndice documental y en algún lado se dice que allí se hará una cronología de sus apariciones teatrales (nota en pág. 130), pero no hay nada de eso. ¿Dónde quedó la brillante carrera teatral de China? En el tintero.
Son opciones, claro, pero la que tomó Fischer no parece la más acertada para homenajear a alguien que dedicó su vida al teatro, fue exitosa, aclamada y adorada por el público. Y los diálogos, transcriptos en forma “literal” por alguien que nunca pudo haberlos escuchado, tienen la entonación de mala película argentina de los años 40. Seguramente la vida de China fue más interesante de lo que se cuenta acá. Cualquiera que la conozca lo sabe. Era de presumir que también lo supiera el autor del libro aunque por su edad (nació en 1961) nunca pudo haber asistido a la mejor época teatral de China. Eso no es un pecado en un libro biográfico: es una lástima.
“A mí me aplauden. Las historias que China no contó”, de Diego Fischer. Ed. Sudamericana, 2012, 303 páginas, $ 390.