Los murguistas hacen una serie de preguntas al público y luego, alzando en sus manos los papeles de las encuestas, suben al escenario repitiendo un estribillo pegadizo: “Este año el pueblo despertó / ya sabe lo que quiere”. La murga La Mojigata decidió convertirse en una consultora de opinión pública para desarrollar su espectáculo de este carnaval.
Recorriendo los tablados de la ciudad, además de encuestadores, puede verse a los “libertadores de América”, que después de 200 años vuelven en sus caballos y ven sorprendidos la actualidad, o “madres” que suben al escenario a cubrir el bache que dejan sus hijos. Desde puntos de partida muy diversos, las murgas abordan los temas de la actualidad nacional y muestran varias coincidencias.
En los libretos se repiten burlas al presidente Tabaré Vázquez, al vicepresidente Raúl Sendic y al ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Las principales críticas al gobierno, mientras tanto, apuntan a las políticas de seguridad, educación y economía.
Uno de los cuestionamientos más duros a Bonomi lo hace la murga Patos Cabreros en su salpicón, el bloque que suelen dedicar a un resumen de los acontecimientos del año.
“Es Bonomi/ un caso único mundial/ Es Bonomi/ nadie consigue hacerlo echar/ Es Bonomi/ ‘las culpas son de los demás’/ Es Bonomi/ Es Bonomi”, canta el coro usando la melodía de la canción “In the Navy” del grupo Village People.
“El operativo fue un éxito… Un éxito para Riogas que nunca había tenido tanta publicidad gratis. La verdad, Tabaré, no nos saques a Bonomi, nos cagás el cuplé”, agrega Diego Bello, el cupletero de la murga, haciendo referencia a los incidentes del clásico.
La murga Don Timoteo también dedica un fragmento de su espectáculo al ministro. Imitando a Bonomi, el cupletero Marcel Keoroglian presenta al ‘agente Cortazo’, que es el murguista más alto y gordo, para mostrar los uniformes de la “nueva Policía”.
“El traje le queda chico porque agarró la tanda de ropa china, que como sabemos los chinos son más chiquitos. De todas maneras, la compra fue un éxito”, dice.
ADN y UPM.
Son varias las murgas que se refieren a los problemas de la educación pública. La Mojigata es una de las que más se detiene en el tema. En su canción de presentación, la murga —que interpreta a una consultora de opinión pública— alterna opiniones de distintos ciudadanos. Los primeros resultados que da son los de aprobación de la gestión del gobierno. Allí leen las respuestas de los ciudadanos y entre varias negativas aparece una positiva. “ ‘Bueno, tampoco es tan así. Se están haciendo muchas cosas importantes. De a poco nos estamos acercando al modelo de Finlandia’, opinó Tabaré del Prado”, dice uno de los murguistas encuestadores.
Luego la murga canta: “De Finlandia copiar la educación/ para el cambio de ADN/ por ahora solo pudimos hacer/ un cambio de UPM”.
En la misma línea, la murga Don Timoteo sostiene que la ministra Muñoz tiene “mala educación” por no “respetar a los maestros”. Además, cuestionan en una cuarteta los resultados obtenidos por el gobierno. “Dijo el doctor/ ahora sí/ el ADN empezó a cambiar/ ¿Dónde la vio?/ Alucinó/ que no me entere que empezó a pitar”, canta el coro.
En otro fragmento del espectáculo, Keoroglian, imita al presidente, aunque en este caso el blanco de la crítica es Mujica. Los murguistas de Don Timoteo hacen de “madres” que suben al escenario para cubrir el bache de sus hijos, que luego de cantar la presentación no vuelven a escena.
“Uruguayas y uruguayos, timoteas y timoteos, vengo con una fuerza arrolladora para felicitarlas por cubrir el bache y decirles que me siento totalmente identificado. Porque yo también vivo cubriendo baches que me dejó el compañero Mujica en su gobierno: la regasificadora, la marihuana vendiéndose en las farmacias de barrio, el sirio que ya no sabemos a qué planeta mandarlo”, dice.
Luego entrega tablets entre las “madres” más viejas de la murga. Antes de que se vaya una de ellas le dice: “Tabaré, llévele estos $ 200 a Danilo. Dígale que se los meta en el PBI”.
Las críticas a Astori también abundan en los libretos de las murgas. Algunas, como Cayó la Cabra y La Gran Siete, recuerdan con humor el episodio de la secretaria de su compañero de sector Jorge Orrico, exdiputado y presidente del Sodre, a la que durante 20 años no le habían hecho los aportes al BPS.
Otras tantas critican con dureza al gobierno por las exoneraciones tributarias a los grandes inversores y la inflación.
Una de ellas es La Gran Muñeca, ganadora del concurso en el carnaval pasado, en su cuplé de los libertadores de América. “Tarifazo en la Argentina/ todo aumentó de repente/ contra un ajuste macrista/ salió a quejarse la gente/ Un pueblo que pide a gritos/ que su voz sea escuchada/ en Uruguay vale el triple/ pero nadie dice nada”, cantan.
En una línea similar, La Mojigata canta en su cuplé de “la gestión y la ideología”: “La gestión se está asustando/ y la ideología corre y nunca llega/ fueron por un hombre nuevo/ y lo que trajeron fue un nuevo inversor”.
Entre las distintas críticas que se hacen al gobierno, para La Gran Siete el desempeño de Sendic es lo más difícil de justificar. La murga hace el cuplé del “justificador”, un personaje que encuentra argumentos para justificar todo. El coro le plantea distintas situaciones que el justificador debe explicar. Sobre el final, la murga decide desafiar al personaje con el “arma mortal”: pedirle que justifique a Sendic.
El personaje termina diciendo con la canción “No me arrepiento de este amor”, de Gilda: “No me arrepiento de votar/ como hice en ese balotaje/ aunque más de una cosa sea ya/ imposible de justificar”.
Los Patos Cabreros también se burlan del vicepresidente en su espectáculo titulado “El tobogán de la vida”. El cupletero, Bello, comienza explicando lo trabajoso que es subir al tobogán y lo rápida que es la caída.
“Algunos le llaman caída libre, yo le llamo caída Sendic. Es interminable. Cuando parece que va a repuntar, vuelve. Lo mandamos a Italia a ver si traía algún milico más preso y no solamente no trajo ningún milico más preso sino que hubo tres terremotos en Italia. Ya entendimos el mensaje. ¡Por favor, Dios, pará!”, dice.