En paralelo, después de junio el PIT-CNT promoverá instancias de intercambio con los candidatos presidenciales para debatir algunos puntos prioritarios de su agenda. Para Abdala, detrás del escenario político regional, marcado en los últimos años por lo que califica como “golpes blandos” y “versiones cada vez más extremas de la derecha”, hay “profundas decepciones de promesas incumplidas”. Por eso cree que el PIT-CNT debe impulsar “cambios de fondo”.
—¿Cuál va a ser el rol del PIT-CNT en este año electoral?
—Vamos a ser un actor directo en la campaña en defensa de la papeleta de la reforma constitucional. Eso es transversal a todos los partidos políticos. El PIT-CNT va a defender que la gente ponga esa papeleta en la votación. Ya desde una perspectiva más programática, después de junio el PIT-CNT se va a reunir con todos los candidatos. Probablemente se promuevan eventos para interrogarlos sobre su postura respecto a inquietudes y criterios de nuestro programa.
—¿Cuáles son esos temas centrales de su agenda?
—Reducción de la jornada laboral, seguridad social, erradicación de la pobreza y la pobreza infantil en particular, shock de política de vivienda, abatimiento de la desigualdad. Estas cuestiones son el núcleo duro de los planteos del PIT-CNT.
—En las elecciones pasadas les interesaba mucho la opinión de los candidatos sobre los Consejos de Salarios, les preocupaba su continuidad. ¿Esa sigue siendo una inquietud o con la continuidad que tuvo el régimen —a pesar de algunas modificaciones— pasó a una segunda línea?
—La columna vertebral de los Consejos de Salarios sigue parada. Podríamos decir que el movimiento popular logró defender la negociación colectiva como criterio. Y en buena medida por eso se puede hablar en este momento de recuperación salarial; no se puede explicar sin la lucha de los trabajadores. Las conquistas son conquistas en tanto las defienda la gente. Los Consejos de Salarios funcionaron durante la pandemia y durante esta administración, aunque hubo retrocesos en algunos elementos como la eliminiación de la ultraactividad. Pero lo cierto es que el 100% de los trabajadores de la actividad privada logramos defender el derecho de la negociación colectiva. Te lo digo de otra manera: hoy aparece como una utopía reaccionaria el planteo de la Cámara de Comercio y de la Cámara de Industria de liquidar la posibilidad de que los Consejos de Salarios determinen los aumentos, porque es ese el núcleo duro del asunto.
—¿Haberse embarcado en el plebiscito por seguridad social no complica su interés de poner en debate distintos temas en la campaña electoral?
—Yo no veo por qué. A fin de cuentas lo que defendemos con la seguridad social es lo mismo que defendemos con la reducción de la jornada laboral. Si lo extrapolás, es el mismo criterio para dos maneras de vivir la vida laboral del trabajador. No creo que nos complique.
—Pero desarrollar la campaña del plebiscito lleva toda una energía. En los últimos meses estuvieron concentrados en ese tema.
—Sí, pero está bueno porque te permite hablar directamente con la gente. Te permite un diálogo directo con la gente que es formidable y con gente con la que de repente no hablás tanto directamente, con el interior, con los barrios.
—Ustedes tienen una caracterización del escenario político en dos bloques: uno que consideran el proyecto conservador del bloque de poder, en el que ubican al actual gobierno, y en el otro el bloque social y político de los cambios. Dirigentes como Fernando Gambera han llegado a decir que el objetivo principal de este año es sacar a la derecha del gobierno.
—Sí, yo no lo formularía en esos términos tan electorales. Lo que sí es claro es que desde el punto de vista del movimiento obrero y popular hay una visión de la necesidad de cambios profundos que no pasan siquiera por una mejor administración de la economía y de la distribución del ingreso de una matriz productiva dependiente. Vamos más a fondo: cómo diversificamos la matriz productiva; cómo —en vez de solamente distribución de los ingresos a través de los Consejos de Salarios y políticas sociales— vamos a un proceso de distribución de la riqueza, lo contrario al modelo de la desigualdad, que fue lo que se implementó en estos cinco años. Los planteos nuestros son de fondo. No es solo una pauta un poco más generosa en los Consejos de Salarios. Si vos mirás lo que pasó en América Latina con los golpes blandos, con el ascenso de versiones cada vez más extremas de la derecha, incluyendo lo que pasa en Argentina, en todos los lugares hay profundas decepciones de promesas incumplidas o de cambios que no se hicieron. Bueno, nosotros vamos a fondo.
—¿El plebiscito es un mensaje en ese sentido? Si bien la elminiación de las AFAP es un planteo de larga data del movimiento sindical, no se había puesto hasta ahora como una medida inmediata.
—Sí. Tuvimos algunas diferencias tácticas internas con eso, pero estamos muy conformes con lo que se está haciendo. Nos pusimos al frente.
—Al mismo tiempo, ¿no es inconveniente esa propuesta en tanto que divide en año electoral al bloque social y político de los cambios?
—En su congreso el Frente Amplio habló de formas de eliminación del lucro financiero privado en la seguridad social. Hablaron de erradicar los peores contenidos de la Ley 20.130 y hablaron de convocar un diálogo social donde eso se ponga en discusión. Las banderas que nosotros estamos levantando ahora para que la gente firme y la gente vote también son las banderas con las que nosotros participaríamos de un diálogo social, como ese que se propone. Es decir, no es contradictorio un mecanismo de diálogo social con lo que estamos haciendo nosotros, que estamos planteando arriba de la mesa tres pilares.
—¿Cómo evalúa los respaldos políticos que tuvo y que no tuvo este plebiscito? Solo tuvo dos apoyos de precandidatos, el de Andrés Lima y el de Carolina Cosse, que dijo que firmaba, pero que no exactamente estaba a favor del texto de la propuesta.
—Creo que puede haber sorpresas y sorpresas desde el punto de vista de los apoyos en la base. Hemos visto que a veces algunas direcciones cuestionan la propuesta pero las bases firman. Yo sería todavía cauto en el análisis. Me parece que está todavía en movimiento. Y si vos llegás a las firmas, si llegás de manera holgada, si planteás un debate ordenado, si la gente empieza a manifestar que está buena la idea... Algunos apoyos políticos se pueden transformar. Nosotros cuando salimos a juntar las firmas tenemos un diálogo muy respetuoso con quienes están de acuerdo y con quienes no. Pero todo indica que hay mucha gente que está de acuerdo.
—Sin embargo, tuvieron algunas dificultades de militancia interna en la campaña. Lo analizaron varias veces en la Mesa Representativa del PIT-CNT. ¿Eso quedó superado o siguen existiendo esas dificultades?
—Yo estoy contento con la campaña. Es más o menos lo mismo que pasó con la LUC.
—Pero en ese caso hubo un respaldo más cerrado de todos los sindicatos.
—Sí, pero no sabíamos si llegábamos con las firmas. Fue el 1º de mayo el que sacó a todo el mundo para afuera esa vez.
—¿Lograron que los sindicatos que estaban más quietos se empezaran a mover?
—Eso se manifiesta. Hay sindicatos que están más quietos. Pero luego abajo se corrige. Si vos vas a una barriada y de 100 te firman 90, entonces te das cuenta de que las dificultades las tuviste con algunas estructuras, con algunas direcciones pero no con la gente. Esa es la lectura que yo hago. Si las dificultades internas fueran relevantes no llegábamos a las firmas. Nosotros estamos trabajando para generar una dinámica en la que la gente le pase por arriba a la organización.
—Se habían puesto la meta de 500.000 firmas. ¿Esa cifra sigue siendo un objetivo o bajaron las expectativas?
—Hoy ni hablamos de cifras ni bajamos las expectativas. Todo lo que esté por arriba de 270.000 es fundamental. En el comando hoy no se maneja otro objetivo que superar ampliamente las 270.000.
—Por fuera del plebiscito y la campaña electoral, ¿qué otros puntos tienen en la agenda de reivindicaciones? Es un año sin negociación salarial ni discusión presupuestal.
—Creo que es un año en el que va a ser clave el plebiscito sobre seguridad social. Sea lo que sea que el pueblo decida es importantísimo llegar a las firmas y dar una gran votación. Incluso esa gran votación va a ser relevante para el caso de que exista después un diálogo social sobre ese tema, como el que propone el Frente Amplio. Después, vamos a tener un 1º de mayo de luces largas: estrategias de desarrollo, diversificación de la matriz productiva, igualdad, derechos, convivencia ciudadana. Empezar a prender luces largas de la integración regional y las luchas regionales del movimiento obrero. El fenómeno del narcotráfico hay que empezar a mirarlo al detalle. Hay cosas que convocan a una mirada larga y este es un año propicio para esas cosas. Este es un año programático, para eso hicimos el Congreso del Pueblo el año pasado. Y el plebiscito también tiene que ver con eso, con qué sociedad queremos, y es revulsivo.