Le toca encabezar el Partido Colorado como secretario general en uno de los momentos más difíciles de su historia, comparable con lo que fue la debacle tras las elecciones de 2004. El diputado Germán Cardoso afirma que los colorados están en un proceso de “reacomodamiento”, recorriendo el país y que por eso hoy no hay opciones electorales claras. Cardoso opina que el lugar natural para el empresario y ex candidato por el Partido de la Concertación, Edgardo Novick, es el Partido Colorado. Le haría “bien” a ambas partes, sostiene.
En entrevista con ‚àöBúsqueda ‚à´, Cardoso dice que los colorados deben apostar a recuperar los votos de los trabajadores y la clase media, y que los errores del gobierno abren la puerta para alcanzar ese objetivo.
—El Partido Colorado está en plena etapa de reacomodamiento interno en cuanto a la acción política que debe llevar adelante su dirigencia. Desde el Comité Ejecutivo Nacional nos hemos trazado el objetivo de recorrer el país, de fortalecer el vínculo con todos los Comités Ejecutivos Departamentales, alcaldes, con el objetivo de abrir más al partido, hacerlo más participativo y fomentar el debate. Creo que está dando un buen resultado y va nutriendo también de la problemática de cada localidad. Estamos llevando a un prosecretario de relaciones con el interior, Ricardo Rachetti, para que quede una línea de trabajo.
—Parte del trabajo que ponemos en marcha es el despliegue del partido en el territorio. Faltaba eso. Pasado el año electoral y toda la etapa de análisis, hoy llegó el momento de la recuperación. A partir de ese despliegue esperamos fortalecer los vínculos con los dirigentes y la sociedad, porque creo que se vienen tiempos difíciles en el Uruguay. Ya estamos transitando momentos complicados de la economía y el Partido Colorado es una formidable herramienta de representación de la sociedad, de la clase media trabajadora, de los más desprotegidos. Por ahí es por donde pasa la recuperación partidaria, ir a representar a esa porción de la sociedad: los trabajadores que hoy son los afectados cuando se cierran todos los días industrias, cuando no hay oportunidades laborales y cuando se les aplica el mazazo impositivo de este ajuste fiscal, que no es otra cosa que la consecuencia del despilfarro frenteamplista de los últimos 11 años.
—Usted dice que quieren llegar a la clase media, a los trabajadores. ¿Cómo piensan hacerlo cuando eso hoy parece ser más un patrimonio del Frente Amplio que del Partido Colorado?
—El Frente Amplio le mintió a la gente en la campaña electoral. Estoy convencido de que muchos uruguayos, trabajadores, la clase media, confió en un modelo determinado. Astori dijo en 2014 que no habría inflación, ni más impuestos. El Frente mintió, y ahí hay una porción importante de uruguayos que hoy se sienten defraudados, porque fueron engañados por el gobierno. Ahí es donde tenemos que ir a contener, a comprender esa masa de la población que siempre representamos.
—Se lo preguntaba porque desde el Frente Amplio dicen que son la derecha y que no apoyan a los trabajadores.
—El Partido Colorado nunca fue la derecha. En todo caso el partido siempre tuvo vertientes. No me siento un hombre de derecha, soy de centro, me siento socialdemócrata. Creo que esas etiquetas ya aburren y la gente va a empezar a medir acciones, posiciones. Porque tener un discurso de decir que se defiende a los trabajadores, cuando lo que está pasando es que mes a mes se cierran industrias y se le aumenta los impuestos y el costo de vida, entonces, ¿a quién están defendiendo? Y por otro lado se sigue encaprichado en embarcar a la sociedad con cosas que no le dan ningún dividendo a la sociedad. Es momento de ver quién defiende a quién.
—En la interna del Partido Colorado hay cada vez más sectores. ¿Cree que eso le hace bien al partido?
—Están surgiendo nuevos sectores, y eso lo veo como algo positivo. Toda persona que sienta la fortaleza de conducir y liderar una nueva corriente está muy bien que lo haga. Hay que abrir el partido hacia la sociedad y hacia la interna. Eso va a fortalecer y nutrir al partido.
—Hoy Bordaberry está abocado a su actividad como legislador y no habla de elecciones. ¿Ve candidatos claros para la elección?
—Hoy estamos muy lejos de las elecciones. Hay que trabajar para representar y respaldar a la sociedad. Las candidaturas van a ir surgiendo. Lo que se necesita es que se fortalezcan los sectores y salgan a trabajar. Los perfiles se van a ir dando. Es la gente la que va haciendo crecer más las candidaturas. No tenemos la imperiosa necesidad de estar definiéndolas.
—¿Qué opinión tiene del ‘efecto Novick’? ¿No cree que le puede sacar votos a los colorados?
—Edgardo Novick está embarcado en recorrer su experiencia. Se ha llevado figuras que militaban en el Partido Colorado, pero mi opinión es que en un proceso natural de las cosas,debería terminar en el Partido Colorado, por lo que es el funcionamiento de la estructura político social de este país. Es muy difícil, muy complicado hacer surgir un partido de cero, de la nada. Hay estudios de opinión pública que muestran que la gente lo percibe a él como un hombre del Partido Colorado. No hablo por él, pero el proceso debería terminar en el Partido Colorado. Naturalmente se va a terminar dando.
—Está rodeado de varios ex dirigentes colorados.
—Creo que le haría bien a Novick y al Partido Colorado que él viniera y compitiera en la interna partidaria.
—¿Habló con el senador Daniel Bianchi y el diputado Guillermo Facello luego que dejaran el Partido Colorado para irse con Novick?
—No. Bianchi por el Parlamento creo que no hay ido, fue cinco minutos, si fue. Con Facello tengo un diálogo correcto.
—¿No cree en que hay que pedirles la banca?
—Soy de los que creen que cada persona debe estar donde se siente cómoda. Está claro que la banca es de la persona, pero también hay otras cosas que son los principios éticos y morales. A lo largo del tiempo hubo una cantidad importante de ejemplos para un lado y para otro. Jorge Saravia en el período pasado estaba por el MPP y luego se fue al Partido Nacional; Carlos Pita estaba en el Partido Nacional y se llevó su banca al Frente Amplio.
—Hay una movida del Partido Independiente, de Jorge Larrañaga, de Tabaré Viera de generar reuniones para buscar puntos en común. ¿Cree que hay espacio para eso?
—No participé directamente de esa coordinación. Me parecen bien, son positivas. La oposición tiene puntos de encuentro que son coincidentes: educación, seguridad, salud, déficit fiscal, combatir la inflación. Ahora, si se logra algo o no, ojalá que sí. Pero ya es una buena señal que los partidos de oposición, más allá de sus diferencias, en los grandes temas que preocupan a la gente tienen coincidencia en que hay que cambiar y que gane quien gane habrá que construir un rumbo diferente.
—Pero distinto es que eso pueda plasmarse en una opción electoral.
—Hoy no se ha planteado. Habrá que evaluar en su momento. Una cosa es la gente que tiene la camiseta puesta y tiene una preferencia partidaria. El Partido Nacional votó el 30% y hoy las encuestas le dan el 20, el Partido Colorado votó el 13 y ahora le da el 11, el Frente Amplio votó el 49 y la encuesta le da el 30. Entonces, hay un 50% de la sociedad que hoy no siente una pertenencia directa, un compromiso a estar bajo una bandera determinada. Entonces creo que con el grado de disconformidad que se mide mes a mes, hay una posibilidad grande de crecimiento de la oposición.
—Está participando en las negociaciones por el tema seguridad con el presidente Vázquez. ¿Qué evaluación hace de esta mesa, cree que sirve para algo?
—Hemos encontrado un ámbito que hasta el momento no se había encontrado. El Frente Amplio tiene una legítima mayoría parlamentaria por tercer período consecutivo que ha determinado las circunstancias políticas de relacionamiento en el Parlamento. Y muchísimas veces a los proyectos de ley que se presentan no se les da trámite para la discusión. Presentamos 28 proyectos. De esos 28, 20 estaban presentados en el Parlamento y nunca habían sido discutidos, ni tenidos en cuenta. Hoy el gobierno está reconociendo que está fracasando y convoca a la oposición para que dé su punto de vista. Las expectativas en un comienzo eran para mí muy altas. Obviamente, teniendo claro que no iba a lograr que se transformaran en ley los 28 proyectos, pero sí ir con el objetivo de incidir y tratar de que se apliquen la mayor cantidad posible. Hoy no hemos avanzado lo que yo hubiera deseado. Es verdad que creo que lo que ha trascendido públicamente no le cambia la vida a la gente. A mí nadie en ningún lado del país me ha pedido por la aplicación inmediata del Código del Proceso Penal. La gente quiere ser defendida, de que la policía tenga una acción más activa en el territorio, que aplique más la prevención de los delitos. La gente quiere sentirse cuidada y que la respuesta policial sea eficaz. Yo quisiera ir más rápido de lo que vamos yendo.