“Vinimos a escuchar la realidad, nos guste o no”, le dijo un productor lechero a uno de los organizadores del 6º Foro del Instituto Nacional de la Leche (Inale), realizado el jueves 1º en uno de los auditorios de la Torre de Antel.
“Vinimos a escuchar la realidad, nos guste o no”, le dijo un productor lechero a uno de los organizadores del 6º Foro del Instituto Nacional de la Leche (Inale), realizado el jueves 1º en uno de los auditorios de la Torre de Antel.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHacía pocos minutos que la analista en mercados lácteos de la Bolsa de Valores de Nueva Zelanda, Susan Kilsby, había finalizado su presentación, en la que, entre otras cosas, pronosticó que los precios de los lácteos se mantendrán “planos” hasta 2018. Lo único de lo que les puedo dar certeza es que “habrá fluctuaciones” en los valores de la leche, dijo. Reconoció que no sabía si los precios irán para arriba o para abajo por la incertidumbre que marca la situación actual de los mercados.
Más allá de ese indicador que resulta clave en cuanto a las expectativas del negocio lechero, el sector lácteo uruguayo tiene varios desafíos por delante y hasta el momento no encuentra las soluciones para resolver algunos problemas.
Uno de los principales temas de preocupación es que la capacidad instalada de la industria láctea en los últimos dos años tuvo un crecimiento destacado, pero eso coincidió con la baja de los precios de la leche y una merma en la producción en los tambos. De 10,5 millones de litros de leche procesados por día la capacidad industrial pasó a unos 12 millones de litros, comentó a Búsqueda un analista del sector. Y hoy la remisión de leche a plantas industriales está en 5 millones de litros, lo que supone casi la mitad de capacidad ociosa.
Indicó que con menos materia prima para industrializar, las empresas afrontan dificultades para cubrir los costos fijos, en especial algunas plantas industriales ubicadas en la zona del litoral oeste del territorio, donde se concentran la mayoría de los tambos que bajaron su producción.
Otro factor de preocupación en el sector es que cerca del 60% de las exportaciones de lácteos tienen como destino Brasil, lo que implica un riesgo en cuanto a la concentración de los negocios, señaló.
Justificó esa tendencia en que el mercado brasileño es “la mejor opción” en precio y en volumen, por la cercanía y las condiciones de acceso. Es que los exportadores uruguayos no pagan aranceles para vender en Brasil por ser Uruguay miembro del Mercosur, a diferencia de lo que ocurre en otros mercados donde además debe competir con otros proveedores de mayor potencial.
Los principales competidores en el mercado internacional, como lo es Nueva Zelanda, para exportar sus lácteos en el mercado brasileño deben pagar el Arancel Externo Común; mientras que los productos uruguayos están exonerados de ese costo. En 2015, el Consejo del Mercado Común estableció un 28% de arancel para una serie de lácteos, como leche entera, descremada, lactosuero, queso muzzarella, entre otros.
Otro de los temas que captaron la atención de los participantes en el foro lechero fue la creación, en varios países, de instrumentos para mitigar el riesgo asociado a la volatilidad de los precios.
La presentación de ese asunto estuvo a cargo de la investigadora del Instituto de Tecnología Agropecuaria de Argentina, Laura Gastaldi, quien habló de los casos de cobertura de precios y seguros de Estados Unidos y Argentina.
Si bien en el mercado argentino ese instrumento está en proceso de implementación, la profesional contó que hay interés de los tamberos en adoptarlo.
El golpe que significó la caída de los precios de los lácteos en el mercado internacional entre 2014 y 2016, sumado a problemas internos en los distintos países de la región, incidió en la necesidad de generar nuevas alternativas para mitigar el riesgo de un bajón en los valores de la leche.
Actualmente, los tamberos uruguayos registran un aumento en su endeudamiento con los bancos, especialmente en el Banco República. Días pasados, el gobierno comunicó a directivos de gremiales de productores de leche que ese banco público está dispuesto a diferir por un año el pago de los créditos que vencen en 2017, sin modificar las categorías, y a estudiar caso a caso el reperfilamiento de las deudas.
A su vez, el Inale y el Ministerio de Ganadería estudian la posibilidad de crear un nuevo fideicomiso para financiar al sector lechero, señalaron a Búsqueda fuentes oficiales. Comentaron que la idea es que el pago del crédito que toma el tambero esté fijado de acuerdo con el volumen que produzca y al precio que reciba por la venta de su leche; entonces, si el valor de su producción baja, paga menos, y si aumenta, paga más. Eso está más acorde con la situación del sector y no obliga a pagar una cuota única cada mes, sin importar si el precio de la leche es de U$S 0,20 por litro o de U$S 0,40, dijeron.
Explicaron que el esquema sería parecido al de la herramienta denominada “Tambo joven” que ofrece el Banco República a partir de un acuerdo con la Asociación de Productores de Leche, y que establece un plazo de hasta 18 años y la forma de pago del crédito se calcula sobre la facturación en leche vendida.