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    Lejos del consenso que provocó su designación en la OEA, Almagro necesita del despliegue diplomático de EE.UU. para la reelección

    La elección de Luis Almagro fue casi un trámite en 2015. Sin competencia ante la inminente victoria, su candidatura a secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) obtuvo 33 votos y solo un país, Guyana, se abstuvo de apoyarlo. Cinco años más tarde, el panorama es muy distinto. La gestión del uruguayo al frente del organismo multilateral está lejos de suscitar consensos y su reelección necesita que sea exitosa la campaña que lleva adelante el gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) para convencer a varios países de que le den su voto.

    Cuando todavía falta un mes para la elección, ninguno de los candidatos que aspiran a ocupar el cargo cuenta con los 18 votos necesarios para imponerse en primera vuelta, aunque Almagro está cerca de conseguirlos, según las consultas realizadas por Búsqueda entre diplomáticos uruguayos y de la región.

    El uruguayo compite por el momento con dos rivales: el embajador peruano en Washington, Hugo de Zela, y la excanciller de Ecuador María Fernanda Espinosa. “Parece probable que gane la reelección, pero estos votos siempre son difíciles de predecir”, dijo a Búsqueda Geoff Ramsey, analista experto en Venezuela de la Oficina en Washington sobre América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés).

    Luis Almagro

    Desempeño

    El 16 de enero el presidente electo Luis Lacalle Pou anunció que su gobierno apoyará la reelección de Almagro. Si bien había sido canciller durante la administración de José Mujica, su desempeño al frente de la OEA distanció al uruguayo del Frente Amplio, al punto que la coalición de izquierda resolvió expulsarlo con el argumento de que había alentado una intervención militar en Venezuela. Almagro respondió con una carta en la que acusó al Frente Amplio de defender dictaduras.

    La gestión de Almagro en la OEA estuvo marcada por la crisis que vive Venezuela y su posición frente a ese tema es la que más ha dividido las aguas. En las reuniones del organismo el gobierno de Tabaré Vázquez, que había asegurado que no acompañaría la reelección si la votación se adelantaba, marcó sus críticas a la conducción del uruguayo. En particular, no estuvo de acuerdo con la decisión acompañada por una mayoría de reconocer a un delegado del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, —opositor a Maduro que es reconocido como presidente de su país por 58 gobiernos— como representante venezolano en el organismo.

    Durante una reunión del Consejo Permanente de la OEA en la que se discutía sobre Venezuela, el 10 de enero, el representante de Uruguay acusó al secretario general de violar las “atribuciones y funcionamiento que regulan” a los organismos internacionales.

    “El secretario general merece elogios por su dedicación a Venezuela, pero su retórica de confrontación y polarización ha dejado a la OEA sin un papel claro para abordar la crisis. La polarización dentro de la OEA ha sido un factor clave en la creación de grupos ad hoc como el Grupo de Lima, el Grupo de Contacto y el Proceso de Quito, que no tienen el mismo nivel de legitimidad institucional”, opinó Ramsey.

    “Creo que ha hecho cosas muy importantes que marcaron su gestión. Advirtió sobre una crisis de autoritarismo en Venezuela en un momento en que a nadie le importaba. Pero a veces su priorización de Venezuela ha dejado menos atención para otros temas, como la lucha contra la corrupción o el deterioro de la democracia en Honduras”, agregó el experto de WOLA.

    Milton Romani, embajador de Uruguay en la OEA mientras Almagro era canciller y uno de los que trabajó en la campaña para su elección en 2015, es más duro que Ramsey. Considera que el desempeño del secretario general estos cinco años fue “desastroso”.

    “Lo de Almagro, lo digo con mucho dolor, significó una tremenda frustración para una política equilibrada de paz, multilateralismo y defensa de la democracia y derechos humanos desde una perspectiva de izquierda. Algún día sabremos cómo y por qué se dio ese cambio tan canallesco, tan absurdo y agresivo”, dijo.

    Romani sostuvo que su crítica a Almagro no implica defender a Maduro, cuyo papel también cuestiona. El problema, según el exembajador, es que el secretario general de la OEA no usa el mismo criterio para evaluar los desvíos de otros gobiernos de la región: “atacó” al gobierno de Evo Morales, defendió al presidente chileno Sebastián Piñera pese a las denuncias de represión y nunca cuestionó al brasileño Jair Bolsonaro. “Con él aprendimos lo que era la política de doble rasero”, concluyó.

    Romani afirmó que el discurso con el que Almagro hizo campaña, con el apoyo de Mujica, es muy distinto al que adoptó una vez que ganó la elección.

    En marzo del 2015, apenas después de su triunfo electoral, el secretario general de la OEA dijo a Búsqueda que una de las prioridades de su gestión era que Cuba volviera a integrarse como miembro pleno al sistema interamericano, 50 años después de que fuera expulsada.

    “Almagro destruyó toda posibilidad de cambio” en el organismo y se comporta “como un déspota”, sentenció Romani.

    Pese a que era el canciller de su aliado Mujica, los venezolanos nunca estuvieron del todo convencidos de que la elección de Almagro fuera una buena idea. Demoraron mucho tiempo en anunciar oficialmente que lo votarían y, en una charla que dio en un comité de base en 2015, el embajador Julio Chirino dijo que el nombramiento del uruguayo era “pura táctica” del “imperio”.

    Ramsey dijo al respecto que “es casi como si hubiera dos Almagro: el que quería poner fin a las divisiones de la Guerra Fría dentro de la OEA y el que ha tenido cada vez más dificultades para distanciarse de las políticas de los Estados Unidos”.

    “No es ningún secreto que Estados Unidos tiene una influencia desproporcionada en la OEA. El desafío de un secretario general consiste en utilizar y equilibrar esta influencia en defensa de la democracia y derechos humanos, sin arriesgar la independencia de la institución”, acotó.

    Luis Almagro

    La competencia

    Más allá de esas críticas, Almagro cuenta con un respaldo sólido como para buscar la reelección. La decisión de Lacalle Pou de apoyarlo era importante, ya que juega en contra de un candidato que su país de origen no acompañe su postulación.

    La resolución “reafirma nuestro compromiso con el sistema interamericano de relaciones, con los valores democráticos y con los DD.HH.”, escribió en Twitter el canciller designado Ernesto Talvi cuando anunció el respaldo del gobierno electo a la reelección.

    Colombia, EE.UU., Brasil y Costa Rica fueron de los primeros en anunciar su apoyo a la continuidad del secretario general. La administración de Donald Trump, en particular, ha sido una de las más activas en la campaña.

    El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, visitó a Almagro el 17 de enero para dar una señal de respaldo. Es “un líder acorde a nuestro tiempo” que mejoró las finanzas de la institución y la está “volviendo a su espíritud de los años 60 y 70” , dijo, y agregó: “El secretario Almagro es valiente en la protección contra los regímenes autoritarios”.

    La campaña norteamericana no se redujo al viaje de Pompeo, ni a las conversaciones sobre la OEA que mantuvo con el presidente electo de Uruguay. El principal asesor de Trump para América Latina y director para la región del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., Mauricio Claver-Carone, viajó a Perú 10 días atrás para desalentar la postulación del embajador De Zela.

    La candidatura del peruano es “francamente divisoria” e “innecesaria”, declaró Claver-Carone en una entrevista que mantuvo en Lima con la agencia EFE, citada por eldiario.es.

    La postulación de un diplomático prestigioso como De Zela puede complicar a Almagro porque tiene un perfil parecido en algunos aspectos. Perú es crítico con el gobierno de Maduro y, de hecho, es uno de los fundadores del Grupo de Lima.

    Pese al planteo norteamericano, Perú mantiene en carrera al embajador. El lunes 27 De Zela se reunió con el presidente argentino, Alberto Fernández, que no apoyará a Almagro, para conversar sobre sus propuestas para la OEA. La Cancillería peruana describió la reunión como una “positiva conversación”.

    Hay países del Grupo de Lima que todavía no se han decantado por ningún candidato.

    “Actualmente, Canadá está evaluando las credenciales y prioridades de cada candidato”, declaró a Búsqueda la semana pasada la embajadora canadiense, Joanne Frappier. “Todavía no estamos listos para pronunciarnos oficialmente para uno u otro, pero esperamos escuchar sobre su visión para el futuro de la OEA antes de las elecciones de marzo de 2020”.

    La otra competidora, la canciller de Ecuador durante el gobierno de Rafael Correa, tiene apoyos de algunos países del Caribe que son afines al gobierno de Maduro. Su postulación fue presentada por Antigua y Barbuda y San Vicente y Granadinas, y es la que corre con menos chance, según los diplomáticos consultados.

    En un contexto de tres candidaturas, los 15 votos de la Comunidad del Caribe (Caricom), que suelen ir en bloque, pueden resultar clave. Si en una segunda votación, todos esos países deciden acompañar a uno de los rivales de Almagro, podrían derrotarlo, evaluó uno de los consultados.

    Pompeo visitó Jamaica la semana pasada y en la reunión que mantuvo con el gobierno de ese país dejó en claro que Almagro debía ser reelecto. El viaje del secretario de Estado fue considerado por algunos gobiernos de la región como un intento de dividir a la Caricom. “No hay ninguna intención de dividir”, aseguró Pompeo, según recogió Infobae. “Hemos tenido conversaciones y diálogos con todos los países”.

    Ramsey, Romani y tres diplomáticos consultados para este artículo coincidieron en que Almagro es favorito y tiene asegurados alrededor de 15 votos, aunque subrayaron que será importante el despliegue que haga EE.UU. en las semanas que quedan antes de la votación para asegurar su reelección.

    “Creo que a Almagro todavía le gustaría ser una personalidad más unificadora en la OEA, pero las circunstancias lo han dificultado”, evaluó Ramsey. “Si gana, tendrá que demostrar que todavía puede criticar el autoritarismo en Venezuela y preservar autonomía de la línea de los Estados Unidos”.

    Información Nacional
    2020-01-30T00:00:00

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