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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la anterior edición de Búsqueda, el Sr. Gastón Pioli hace una atenta referencia a una carta mía.
Coincido con el Sr. Pioli en lo sustancial: en la definición de la RAE sobre laicismo. “Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”, esta es la definición de la RAE en su versión oficial supervisada en la edición XXII en base papel. De todos modos, coincido en que quitar “doctrina que defiende la…” (en el caso de aceptar una versión de Internet) no es sustancial, pues como dice la RAE, las palabras terminadas en -ismo se refieren a doctrinas, sistemas o escuelas filosóficas. O sea, es una redundancia.
Estoy de acuerdo con Ud. en que la RAE dice de laicidad: “Principio de separación de la sociedad civil y religiosa”. Esta visión, entiendo, relaciona la laicidad exclusivamente con lo religioso, por lo tanto es una comprensión restringida del actual alcance del término. Modernamente, desde fines del S XX, integramos lo político, lo partidario, lo filosófico y en los organismos educativos se integra la adhesión a clubes deportivos.
En otros temas como suposiciones de la intencionalidad de los Sres. Académicos de la RAE y la Iglesia, me abstengo, pues escapan al encuadre académico.
Mi intención original (en la primera carta), que sigo sosteniendo, es la necesidad de dejar atrás hechos puntuales y recoger de la historia las enseñanzas que nos puedan ser útiles. Concretamente proyectarnos hacia una sociedad inclusiva y no excluyente de quienes no encajan en la ortodoxia del pensamiento dominante.
Prefiero el consejo de Vaz Ferreira: “pensar por problemas y no por sistemas”, y la tan acertada consigna de Ortega y Gasset: “vayamos a las cosas mismas”.
Agradezco sus oportunas reflexiones.
Lic. Jorge Scuro