Título: El cuarto (Bizarro)
Título: El cuarto (Bizarro)
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAutor: Fabián Marquisio
Allá por el 2000, si bolicheabas asiduamente por el Centro, no demorabas en cruzarte con Fabián Marquisio cantando canciones de Sabina, Charly, Jaime o Rada. Pasaron los años, el muchacho recorrió el mundo y comenzó una carrera como cantautor centrada en el cúmulo de estilos folclóricos latinoamericanos. Tres años atrás halló una gran repercusión con su tercer disco, Villazul, en dúos con los principales solistas uruguayos, compuesto de canciones simples y breves, dirigidas a niños con autismo, a raíz de vivir la experiencia de tener un hijo con ese trastorno. En este cuarto disco, Marquisio explota como nunca antes su condición de multiinstrumentista, a cargo de guitarras, dobros, cavaquiños, charangos, cuatro venezolano, tres cubano, teclados, acordeón y también de las programaciones digitales. Le sobra talento: Tengo la Luna y Los dueños del reloj alcanzan para probarlo.
Título: 432 (Ayuí)
Autor: Fernando Cabrera
Llegó el experto de la emoción/ trajo su canción como emblema/ nos analiza con su rosario/ perlas de inútil poema, canta Cabrera en Malas y buenas, la canción que abre 432, su 17º disco de estudio, y advierte: Inútil cosa la libertad/ cuando te tupe las venas/ y ya no puedes diferenciar/ épocas malas y buenas. La voz está más grave pero el listón no baja: melodías, riqueza poética, ensamble instrumental, emoción. Pasan los discos, pasan las décadas y Cabrera mantiene el nivel, como en Viva la patria, Canciones propias, Bardo y Viveza. Copando el corazón y Otra dirección son clásicas baladas cabrerianas, que hablan de tú a tú con Imposibles o La garra del corazón. Cualquiera de aquellos torpes momentos conmigo van a morir, canta para sus fieles. Oración es otra con destino de clásico, aunque no emociona del mismo modo esta versión acelerada por el beat de la batería (a la manera de Agua o Diseño de interiores) que la que Cabrera tocó durante el último año a solas con su guitarra eléctrica. El disco avanza y no decae: Pollera y blusa, dedicada a su madre. De las contradicciones, décima exquisita sobre la dicotomía capital-interior. Una milonga llamada Llegó el candombe. Y una serie de “microcanciones” donde brillan Cancionero, oda a sus próceres, y Alarma, en la que vuelve sobre la inseguridad y sus bemoles.
Título: Impromptu (Criss Cross)
Autor: The Rodríguez Brothers
Cuántas familias célebres en el jazz: los Marsalis, los Jones, los Heath, los Adderley… Y ahora se suman los Rodríguez con el trompetista Michael y el pianista Robert (nacidos en NYC, criados en Miami), además del padre de ambos, el baterista cubano Roberto, que se suma en un corte: Minor Things. Pero este no es un disco de predominio caribeño y desmesura percusiva; es un disco de jazz en el que se reconocen raíces latinas. Por más que los temas se llamen La Guaracha, Descargation (lo mejor del CD, compuesto por Michael), Latin Jacks o Tú mi delirio, lo que impera es be bop con un sostenido tono de trompeta de Michael (otro que también pasó por el Festival de Jazz de Punta del Este), un swing inobjetable de su hermano Robert en piano y el acompañamiento del notable contrabajista Carlos Henríquez, el baterista Ludwig Afonso y las congas de Samuel Torres.
Título: SimpleMente (Bizarro)
Autor: Gustavo Ripa
A comienzos de esta década, el guitarrista que había empezado su camino como integrante de Canciones Para No Dormir La Siesta y Rumbo, que luego acompañó a Jaime Roos, Laura Canoura y Mauricio Ubal, y que después se dedicó durante 15 años a la música publicitaria, dio un golpe de timón a su carrera y a su vida, al editar Calma (Ayuí, 2010), un disco en el que presentó grandes clásicos de la música uruguaya como Príncipe azul, El tiempo está después, Biromes y servilletas, Piropo y La edad del cielo, adaptados a su guitarra. El éxito fue tan rotundo como inesperado. Lo esperaban discos de oro, ciclos de recitales y nuevos discos bajo el mismo concepto (Más calma, en 2012, y Calma 3, en 2014), con un mínimo aporte instrumental de bajo, percusión y cuencos tibetanos). Ahora llega el cuarto trabajo solista de Gustavo Ripa, y la propuesta no varía: canciones uruguayas tocadas en guitarra (de seis y ocho cuerdas), y algún cuatro venezolano. Ideal para relajarse, poner de fondo mientras pasa la tarde. Lo que piden estas versiones es silencio y contemplación. Las novedades vienen por el lado del repertorio, que combina temas ajenos (Carta a poste restante, de Jaime; Si supieras, de Galemire; Carretera perdida, de Buitres; Como un jazmín del país, de los Benavídez, y Vidalita fea, de Cabrera, entre otras) con la bella suite 5 piezas para cuatro venezolano, de Ripa.
Título: River: The Joni Letters (Verve)
Autor: Herbie Hancock
Nadie lo duda: Herbie Hancock es uno de los grandes pianistas de jazz y una figura clave en la música contemporánea. Hacía diez años que no sacaba un disco en estudio, y eligió como inspiración la música y las letras de Joni Mitchell. El problema es cuando sacás un disco que intenta la amabilidad a toda costa, llegar a todos los gustos, y para eso la estrategia es de cada pueblo, un paisano, o mejor dicho, un(a) vocalista. Un tema con el piano de Hancock y el recitado de Leonard Cohen, otro con Tina Turner, otro con Norah Jones, otro con Luciana Souza, otro con la propia Joni Mitchell… Seguramente un disco que se venderá muy bien, pero te preferimos más hacia dentro, hacia vos mismo, Herbie.
Título: 40 años (MMG)
Autor: Larbanois & Carrero
Para celebrar sus 40 años de carrera, el popular dúo de los guitarristas, compositores y cantantes Eduardo Larbanois y Mario Carrero, grabó esta antología de clásicos como Cuando cante el gallo azul, Zumba que zumba, Ocho letras, Escobita de arrayán, La Martín Aranda, Santamarta y ¡Ay quién pudiera! La novedad es que los 14 temas fueron grabados nuevamente, tal cual son tocados hoy, con Jorge Trasante (batería), Checo Anselmi (contrabajo) y Gustavo Montemurro (pianos, teclados, acordeón y producción).
Título: Mandrake y Los Druidas (Bizarro)
Autor: Mandrake y Los Druidas
A Mandrake Wolf siempre le gustaron las aventuras. En Candombe de no sé quién soy y Mestizo en todos lados ya avisaba que no pensaba apoltronarse en género alguno. Su camino híbrido entre el candombe, el blues y el rock, bajo el poderoso signo de Eduardo Mateo, ya estaba trazado. Siempre a bordo de la canción, claro, pero siempre en la frontera. Después de un buen tiempo de éxito con Los Terapeutas, banda que sin llegar a ser masiva, desde Amor en lo alto (2001) logró una sólida continuidad de buenos discos y respaldo de un público fiel y constante, decidió quemar las naves y armó una banda nueva con tres guachos, que bien podrían ser sus hijos: Ignacio Iturria, guitarrista de Croupier Funk, Ignacio Echeverría, bajista de Buenos Muchachos, y Federico Anastasiadis, baterista del grupo de blues Oro. Debutaron en Solitario Juan una madrugada de diciembre de 2016 y ya mostraron la claridad conceptual y la solidez que ostentan en estos once temazos. En pocos meses afinaron la máquina y grabaron en el otoño, en menos de un mes. El resultado: el mejor disco de rock de 2017. Un debut perfecto, desde el vamos con la fantasmagórica y densa Comienzos, comienzos, como para romper el hielo: Cómo odio los comienzos y esa zona que queda entre el final de algo y lo que empieza. El sonido guitarrero crudo y vintage, a lo Neil Young con sus Crazy Horse, con distorsión moderada y un leve reverb, acompaña y da un baño de coherencia a toda la obra. El blues de Estos son los días es un mapa, una hoja de ruta. Por ahí sigue el camino: Un techo de estrellas es una cabalgata eléctrica y erótica al ritmo de un riff de dos acordes que magnetiza el tímpano: No me acordaba que estuviera tan buena, se parece a Joan Baez cuando estaba buena. Un pop-rock llamado Aunque estemos mal invita a redimirnos, muestra la luz al final del túnel cuando Mandrake avisa que se aleja. Son solo las primeras cuatro de esta pequeña obra maestra. El resto no decae ni un semitono.
Título: Comunión total (ind.)
Autor: Fede Blois
Con poco más de 30 años, es uno de los principales percusionistas locales. Apareció en la banda de ska-reggae-rock Don Nadie, colaboró con “veteranos” como Congo Bongo, Abuela Coca y No Te Va Gustar, y en el último lustro se ha convertido en un sesionista muy requerido por solistas como Mateo Moreno, Rossana Taddei y Carmen Pi, y por grupos tan distintos como El Peyote Asesino y Coralinas. Esa versatilidad se traduce en estos siete temas con igual cantidad de variantes rítmicas. El timbre latino de las congas se mezcla con el sonido de lonja y madera del candombe o el timbre metálico de un berimbao. El viaje sigue por atmósferas bahianas, caribeñas, africanas y montevideanas, a cargo de un septeto fuertemente percusivo: bajo, teclados, guitarra, batería y tres percusionistas, incluido Blois. Con impecable factura sonora, a ellos se suma una señora sección de bronces para coronar un ensamble de aires jazzeros, generosamente abierto a la improvisación.