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La política siempre tiene sus vaivenes. Hace unos meses, cuando la interna blanca parecía a punto de prenderse fuego, la mayoría de los dirigentes ponían su mira en la Convención del Partido Nacional. Ese era un horizonte recurrente. En una competencia que se avizoraba pareja, enredada, y con la incómoda presencia del millonario empresario Juan Sartori, ese organismo sería el que definiera el lugar que le correspondería a los candidatos para salir a pelear por el gobierno. La convención definirá la fórmula, decían. Por primera vez dejaría de ser un trámite, un evento puramente formal. Pero la convención, que se celebró sobre el mediodía del sábado 10, terminó siendo nada más que eso: una formalidad. Hubo otro espíritu, uno más cercano al puntapié inicial de una carrera. La fórmula de Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón ya estaba aprobada y lacrada hacía semanas. Y Sartori, la antigua amenaza de implosión de la estructura nacionalista, se paseaba con su habitual sonrisa ancha prometiendo trabajo para la victoria del partido y tratando de congraciarse con aquellos con los que hubo alguna rispidez. Le palmeaba la espalda al intendente de Cerro Largo, Sergio Botana; le proponía un “borrón y cuenta nueva” al diputado Pablo Iturralde; se confundía en un abrazo con el candidato. Paz y amor en la convención.
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Quizás muy pocos de aquellos dirigentes que veían a esta instancia como el vehículo para discutir con calor la conformación de la dupla para las elecciones nacionales imaginaban que un tema de conversación sería el candidato colorado Ernesto Talvi.
El ascenso del economista en las encuestas no fue ajeno en las charlas informales de correligionarios entre el humo de chorizos y hamburguesas en el mediodía del sábado en el Club Atenas. Con más o menos preocupación, con más o menos seriedad, el nombre de Talvi terminaba surgiendo. “¿Pero entonces Lacalle Pou nunca está tranquilo? ¿Nunca la tiene fácil? ¿Antes la amenaza era Sartori y ahora es Talvi?”, comentó un legislador con un dejo de ironía. Lacalle Pou también habló de Talvi durante la convención. Pero lo hizo para marcar terreno, para despegarse de una competencia y posicionarse como un eventual líder de todo el arco opositor. Y también para dejar claro que, a diferencia de lo que ha expresado el colorado, la coalición es con todos los partidos de la oposición, sin exclusiones. “Hay que abrir la cancha”, dijo. “No quiero a nadie afuera de la mesa”, insistió. Lacalle Pou blandió los programas de gobierno de otras colectividades políticas y subrayó las coincidencias. Suscribió a la línea económica que propone Talvi; valoró las propuestas en seguridad del Partido de la Gente; rescató la intención de derogar la obligación financiera que comparte con Cabildo Abierto.
“Las coaliciones no deben ser coincidencias filosóficas o ideológicas idénticas. Las coincidencias se encuentran en la práctica, y yo fui a los programas de los demás partidos, no a sus cartas orgánicas”, dijo el miércoles 14 el candidato blanco en una entrevista publicada por El Observador.
Atentos, no preocupados
Las encuestas posteriores a la noche de las internas coinciden en algo: Lacalle Pou baja y Talvi crece. Radar ubica al colorado a un punto del blanco; Cifra a cuatro. Todas muestran un desplome del candidato nacionalista que oscila entre los ocho y diez puntos. “Esperábamos que Talvi suba en las primeras encuestas. Era totalmente lógico un crecimiento de arrastre de quien ganó una interna que en un momento era muy lejana”, dijo a Búsqueda una fuente del comando de Lacalle Pou.
Añadió que ese crecimiento estuvo seguido por un momento de mucha aparición del candidato colorado en la opinión pública y que además se relacionó con lo novedoso: un candidato que no estaba en los papeles. ¿Y la baja en la intención de voto de Lacalle Pou? La fuente señaló que se esperaba también que tras la euforia de la victoria, con el rearme de los grupos, con la discusión de los lugares en las listas, “podía venir una baja”. “Además, en una interna turbulenta, la barajada y dada de vuelta iba a llevar su tiempo, y era un tiempo medio estéril para ganar simpatía en la opinión pública”, reflexionó. Pero aclaró que no dejó de sorprender una caída como las que están mostrando las consultoras. “Tanto no esperábamos. No hubo grandes eventos negativos de opinión pública que expliquen la caída. No hubo errores, no hubo metidas de pata, no hubo nada que digas: ‘Ah, eso te jodió’”.
En el medio de una gira por el interior del Uruguay, Lacalle Pou se fue enterando de los números. “No quiero pelearme con las encuestas porque, si no, ya me hubiese peleado durante toda la campaña interna”, dijo ante la consulta de periodistas, según publicó El País. “A algunas les creo poquito, a algunas les creo algo y a otras les creo nada”, agregó. Entre los blancos están viendo con bastante desconfianza lo que arrojan las encuestadoras y apuntan a supuestas “debilidades” en sus metodología. “Según Radar, el Partido Colorado creció 300.000 votos en un mes… vamo arriba”, ironizó el diputado Gustavo Penadés en diálogo con Búsqueda. “El Partido Colorado tiene que votar lo mejor posible y nosotros un voto más por encima de ellos. Esa es la única forma de ganar”, concluyó el legislador, alejando el drama.
El diputado Iturralde coincidió que los porcentajes de Talvi están algo “inflados”. “Hay un crecimiento, es verdad. Pero me parece que están instalando esa idea agrandando los números. Las encuestadores siempre tienen un sesgo de simpatía de la casa”, dijo a Búsqueda.
En distintas agrupaciones blancas, el ascenso de Talvi es relativizado con críticas a las encuestadoras. “Cifra sabrá mucho, pero la noche de la elección ganamos por más de 30 puntos y no se animaban a decir que habíamos ganado por más de 30 puntos”, comentó un senador del sector Todos en un grupo de WhatsApp. “Estamos atentos, no preocupados. Pero atentos a la jugada de Talvi, como lo estamos de Guido Manini o de Daniel Martínez”, resumió una fuente del comando nacionalista.
El equipo
En las reuniones semanales del grupo político y técnico de Lacalle Pou se pone acento en la “capacidad de liderazgo y el equipo” que tiene el candidato nacionalista por sobre las otras opciones en el menú electoral. Y por ese trillo se seguirá ahora. La línea irá por comunicar la “prudencia, la preparación y la capacidad para gobernar, con la firmeza necesaria para manejar el Uruguay que se viene, que no será fácil”, señaló a Búsqueda un integrante del comando.
Dijo que considera “clave” mostrar el equipo de técnicos porque tienen estudios propios que muestran que eso es valorado como un “activo” por el electorado. “A la gente podrá no gustarle Luis, o hasta los blancos, pero detectamos una creciente consideración de que es el candidato que más se ha preparado y que está claro quienes son los técnicos con los que gobernaría”.