• Cotizaciones
    lunes 09 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Los dioses que fallaron

    El 14 de junio de 2014, poco después de que Eduardo Galeano le bajara el perfil en la feria del libro de Brasilia a su archifamoso ensayo Las venas  abiertas de América Latina, la revista The Economist publicó un artículo en el que vinculó esa “retractación” con “los fracasos intelectuales de la izquierda latinoamericana”.

    En su columna semanal Bello —así llamada en honor a Andrés Bello, un filósofo, poeta, traductor, filólogo, ensayista, educador, político, diplomático y jurista venezolano de la época prerrepublicana que fue maestro de Simón Bolívar y es considerado uno de los humanistas más importantes de América—, el periodista inglés Michael Reid escribió:

    “Dejemos a un lado a Gabriel García Márquez, y ningún escritor ha hecho más para dar forma a la imagen mental que los latinoamericanos y los forasteros tienen de América Latina que Eduardo Galeano. En 1971 el entonces periodista publicó ‘Las venas abiertas de América Latina’, una diatriba ardiente contra la explotación extranjera. Ahora, en su 84ª impresión en español, sigue siendo un clásico en los exiguos estantes dedicados a América Latina en las librerías de Europa y Estados Unidos. En total, se han vendido más de un millón de copias. Hugo Chávez se lo dio a Barack Obama cuando se conocieron en 2009”.

    Las venas abiertas” —dijo Reid— “está escrito en una prosa poderosa, con pasión intoxicante. Pero también es una obra de cruda propaganda, una mezcla de verdades selectivas, exageraciones y mentiras, caricaturas y la teoría de la conspiración. Es la biblia de la ‘teoría de la dependencia’, el concepto tan querido por la izquierda en cuanto a que el subdesarrollo en América Latina es una consecuencia del desarrollo en otros lugares, que los latinoamericanos son pobres porque el suelo que pisamos es rico (en recursos)”.

    “El mensaje es de anticapitalismo así como de antiimperialismo. Galeano menciona como ejemplos de los ‘mecanismos de saqueo’ tanto a ‘los conquistadores en carabelas como a los tecnócratas que viajan en jets de propulsión a chorro; a Hernán Cortés y a los Marines de Estados Unidos; a los agentes de la Corona española y a las misiones del Fondo Monetario Internacional; a los dividendos de la trata de esclavos y a las ganancias de General Motors’. Él descarta toda posibilidad de reforma; el comunismo cubano ofrece la única vía para la salvación”.

    “Así que cuando a Galeano se le escapó, en declaraciones en una reciente feria del libro en Brasilia, que hoy encontraría a ‘Las venas abiertas’ como algo ilegible, fue casi como si los discípulos de Jesús hubieran admitido que el Nuevo Testamento fue un gran malentendido. Agregó que cuando escribió el libro le faltaba ‘un conocimiento suficiente de la economía y de la política’ y que (el libro) pertenece a ‘una época pasada’. Y es así. El desarrollo económico de Asia y el boom económico de este siglo empujado por los commo­dities en América Latina exponen la teoría de la dependencia como una tontería simplista (aunque todavía tiene adeptos en los departamentos de Estudios Latinoamericanos). La socialdemocracia, como se practica en Brasil, en Chile y en el propio Uruguay de Galeano, ha ofrecido más a las masas latinoamericanas que el estado policial en bancarrota de los Castro”.

    No obstante, advierte Reid, “el argumento de ‘Las venas abiertas’ de que los latinoamericanos son pobres porque alguien —las multinacionales, los capitalistas locales o Estados Unidos— está robando su riqueza, mantiene una profunda resonancia en la región. Sigue existiendo en la retórica y en las acciones de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina. La receta política se ha moderado, sin embargo. En lugar de la revolución armada de Cuba, la fórmula actual es una de ‘democracia radical’ o el ‘populismo’, como sus detractores a menudo lo llaman. Esto ha implicado líderes carismáticos que ganan el poder mediante elecciones presentándose como campeones del ‘pueblo’ contra sus opresores. A continuación, se aferran al poder, despiadadamente se hacen del control de todas las instituciones del Estado en nombre de la mayoría y recompensan a sus seguidores con empleos y beneficios a través de un sector público expandido”.

    “El teórico campeón del populismo radical, su movilización de las masas plebeyas y su confrontación con el orden establecido era Ernesto Laclau, un filósofo político argentino que vivía en Cricklewood, un plácido suburbio del norte de Londres. Él sostuvo que el populismo era un antídoto contra la dominación capitalista de la democracia liberal y contra la hegemonía de la ‘administración’ tecnocrática sobre el reino de ‘lo político’. Laclau murió a los 78 años, en abril (de 2014). Pero sigue siendo influyente. Ricardo Forster, amigo y simpatizante de Laclau, fue nombrado por la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, al nuevo y orwelliano cargo de ‘coordinador estratégico para el pensamiento nacional’. Sin embargo, el populismo radical de Laclau contiene las semillas de su propia caída, tanto porque descansa en líderes individuales (el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, carece del carisma de su mentor) y, sobre todo, porque no ofrece respuestas económicas. La Venezuela chavista, apoyada en vastas reservas de petróleo, se ha mostrado incapaz de organizar un suministro fiable de papel higiénico, un producto que hasta los teóricos necesitan. Habiendo quedado corto de reservas en divisas, la Argentina de Fernández ha comenzado a recortar los subsidios y hacer las paces con sus acreedores extranjeros, lo que provocó que Forster y sus amigos advirtieran contra una ‘restauración conservadora’”.

    “La retractación de Galeano y las crecientes dificultades del populismo radical son un recordatorio de que el capitalismo es la única vía para el desarrollo en América Latina. La tarea de sus defensores es demostrar que puede ser una herramienta no solo para crear riqueza, sino también para superar la desigualdad extrema”, concluyó.

    // Leer el objeto desde localStorage