• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Los marcianos también mueren

    Kobe Bryant (1978-2020)

    Cuando Kobe Bryant se retiró del básquetbol el 13 de abril de 2016, Nike organizó una larga campaña previa de despedida que incluyó a varios de los mejores deportistas del mundo rindiéndole tributo. “¿Palabras que vienen a tu mente cuando escuchas su nombre?”, preguntaba alguien detrás de cámara. Los elogios caían por docenas, pero también definiciones que no parecían del todo halagadoras: “agresivo”, “intenso”, “molesto”, “odioso”, “denigrado”, “apesta”, “obsesivo”, “maníaco”, “egoísta”. “Pendejo”, lo resume Kevin Durant para cerrar el comercial.

    Es que durante buena parte de su carrera Kobe Bryant fue todo eso y mucho más, y todo eso y mucho más fue lo que le permitió ser Kobe Bryant. Un basquetbolista tan empecinado con ganar que inevitablemente granjeaba el disgusto y la envidia de los demás. Para los rivales era el joven engreído e hipertalentoso que acumulaba logros jugando para Los Angeles Lakers, la franquicia más famosa y cool de la NBA, posiblemente del mundo. Para sus compañeros era el sabelotodo que rehuía a los consejos, no concurría a los cumpleaños y exigía diariamente una disciplina militar agobiante. “Imposible de entrenarlo”, llegó a definirlo Phil Jackson, un legendario entrenador que con su filosofía zen había controlado con éxito a Michael Jordan y su ego.

    Kobe Bryant Michael Jordan

    Con menos de 24 años, entre 2000 y 2002 ese Kobe Bryant místico y maldito consiguió tres campeonatos consecutivos de la NBA en un equipo que estaba destinado a sumar muchísimos más. Al menos él así lo planeaba. Pero no le gustaba que su partenaire Shaquille O’Neal defendiera poco y llegara “gordo y fuera de forma” a las pretemporadas. El gigante de Shaquille, mucho más relajado, ya estaba harto de “ese inmaduro al que habría que pegarle”, y los Lakers tuvieron que elegir: se quedaron con el escolta prodigioso seis años menor que flotaba elegantemente en el aire y les aseguraba una ventana de triunfos más amplia.

    El tiempo les dio la razón: Bryant acabó sumando otros dos anillos de campeón (2009, 2010), un premio como el jugador más valioso de la temporada (2008) y dos premios como máximo anotador de la liga (2006, 2007). Aún más importante, permitió a los Lakers mantenerse siempre relevantes. Con campeonatos o sin ellos, la figura de Bryant era tan atractiva que los flashes jamás abandonaron la ciudad de Los Ángeles. Su estilo hero ball —consumir las posesiones, pasar poco el balón, aislarse en el uno contra uno con un libro infinito de movimientos— era una constante fuente de debate junto con las transferencias y no renovaciones de contrato que habitualmente exigía a la gerencia general.

    Kobe Bryant

    El tiempo también moldeó a un Bryant distinto. Las derrotas y un cuerpo que empezó a deteriorarse le dieron un aura más terrenal a la estrella vanidosa y segura de ganar siempre. Mucho tuvo que ver la denuncia de violación en la que en 2003 fue acusado por la empleada de un hotel de Colorado. Aunque los cargos fueron retirados y quedó en libertad, Bryant se disculpó públicamente por creer que el encuentro sexual entre ambos había sido consensuado.

    El caso dejó un hombre menos arrogante. Se autoapodó Black Mamba, la serpiente africana cuya existencia conoció en la película Kill Bill de Quentin Tarantino y el alter ego con el que pretendió abandonar las cargas emocionales negativas de su nombre. “Cuando juego, este apodo separa las cosas personales, ¿verdad? No estás viendo a Bruce Banner, estás viendo a Hulk”, dijo en 2014 a The New Yorker sobre esa elección y la necesidad de tener la sangre helada de una serpiente al tomar un tiro en el último segundo.

    Kobe Bryant

    Tras 20 temporadas con los Lakers, Bryant profundizó la idolatría entre sus seguidores y calmó los reproches de sus detractores. Limó cualquier roce con excompañeros y entrenadores y pasó a ser la indiscutida referencia de la generación de basquetbolistas que lo prosiguió, liderada por LeBron James. Aconsejaba con placer a sus pares y sus hazañas —81 puntos en un partido, jugar con el tendón de Aquiles roto, 15 veces elegido al quinteto ideal de la NBA, dos oros olímpicos— generaron la admiración de fenómenos similares como Tiger Woods, Serena Williams, Rafael Nadal, Roger Federer o Michael Phelps.

    Para el momento de su retiro, reportes de la prensa estadounidense indicaron que los directivos de los Lakers estaban preocupados por cómo alguien tan competitivo sobreviviría sin tener enfrente el conejo de 82 partidos de básquetbol al año.

    Como jugador, Bryant supo cancelar vacaciones para probar en Alemania terapias de recuperación con plasma rico en plaquetas; le gustaba dar codazos en las costillas a los ilustres calienta bancas que completaban el plantel y, tras una abultada derrota en 2015 contra Portland Trail Blazers, prohibió a sus compañeros utilizar un modelo de zapatillas de su autoría por considerarlos indignos.

    Kobe Bryant

    Sin embargo, el después lejos estaba de ser traumático. Fundó Granity Studios —una productora de contenidos deportivos con la cual ganó un Oscar por mejor corto animado en 2018— y se dedicó a su familia, con un costado público enfocado en la segunda de sus cuatro hijas, Gianna, que con 13 años apuntaba a convertirse en basquetbolista profesional. Apodada la Mambacita, la acompañaba a partidos de la NBA y era el entrenador de su equipo de básquetbol escolar, las Mambas. Camino a un torneo del equipo al norte de Los Ángeles, ambos fallecieron el domingo junto a otras siete personas en un accidente de helicóptero.

    Si con 41 años la muerte de Kobe Bryant sacude como si se tratara de un conocido, fue porque durante dos décadas supo ser el símbolo global de una liga inmensamente popular en todo el planeta; la cara familiar cotidiana que le permitió a la NBA transitar cómodamente lo que en un inicio era una sombría era pos Michael Jordan. Los íconos de esa liga, en parte gracias a un glorioso marketing y en parte gracias a una gloriosa cualidad física, son casi héroes salidos de un relato de fantasía: increíblemente altos, rápidos, resistentes, habilidosos, poderosos, millonarios, carismáticos y creativos. El domingo de tarde, al conocer la noticia, el golpe fue aún mayor porque, además de todo eso, Kobe Bryant parecía inmortal. 

    // Leer el objeto desde localStorage