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    Los profesionales de la salud mental viven una “situación incómoda”, desean que haya cambios “más rápidos” en la atención

    Una reforma por ley fue aprobada en 2017; ASSE y la Udelar buscan adaptarse al nuevo modelo comunitario

    Gonzalo llevaba años viviendo en un hospital psiquiátrico. Padecía esquizofrenia. Tras pasar tanto tiempo allí hizo un gran amigo, también esquizofrénico, con quien se escapaba del psiquiátrico de vez en cuando a tomar alguna copa de vino, sin causar ningún problema durante la aventura.

    El tiempo pasó y el hospital psiquiátrico que alojaba a cientos de enfermos mentales en Almería, España, tenía fecha de cierre. Su reconversión hacia un hogar de ancianos era inminente. El psiquiatra español Domingo Díaz del Peral comenzó a analizar caso a caso: quiénes pasarían al hogar y quiénes podrían salir “a la calle”.

    Gonzalo y su amigo acordaron con el médico la segunda opción. Pasaron a vivir en un lugar supervisado, un sistema de cuidado de medio camino entre la atención puntual de una consulta en policlínica y el encierro que supone una internación en un hospital psiquiátrico —un modelo comunitario que es tendencia en el mundo y que la Ley de Salud Mental aprobada en 2017 pretende implementar en Uruguay—.

    Pasaron muchos años, Gonzalo y su amigo se integraron sin grandes sobresaltos a la sociedad pese a que los problemas mentales no desaparecieron. Un día su amigo falleció. Gonzalo, muy triste, también enfermó y necesitaba cuidados médicos. La única plaza disponible estaba en aquella residencia de ancianos en donde él había vivido cuando era un psiquiátrico. Siempre fue sensato, aceptó que lo mejor iba a ser regresar allí.

    “Si tiene que ser, pues es”, le dijo Gonzalo al psiquiatra con pena.

    “Teníamos con Gonzalo una relación muy cómplice. No pude evitar cuando salía por la puerta preguntarle: ‘Gonzalo, ¿ha merecido la pena?’. Entonces, se volvió y me dijo: ‘Domingo, ¡he vivido!’”, contó a Búsqueda el psiquiatra con ojos vidriosos.

    La “vivencia de que en el psiquiátrico no se vive, que todos los días son iguales y que todas las decisiones las toman por ti” es algo frecuente entre quienes pasan tiempos prolongados en estos sitios, contó Díaz del Peral. “Ese Gonzalo no se parecía en nada al que yo conocí en el psiquiátrico, era un hombre maduro, que sabía arreglarse, que iba afeitado y por supuesto seguía delirando y pensando que todo el mundo en la calle lo miraba. Lo que pasa es que había aprendido que no pasaba nada que lo miraran”, contó. La dejadez a la que se asocia el aspecto de los enfermos mentales está relacionada con el encierro y la falta de un proyecto de vida. Cuando salen, tienen vínculos amorosos, interactúan con otros, hasta su aspecto cambia.

    Para la enfermera Evelyn Huinzing, asesora técnica de la Coordinación Regional de Salud Mental, el ente que coordina salud mental en el Servicio Andaluz de Salud, los diversos mandatos de organizaciones internacionales que convocan a los países a ir hacia modelos de salud mental comunitaria “empujan” los cambios. “Es claro que hay que cambiar, que estas personas tienen que estar en entornos menos restrictivos y que la sociedad tiene que acoger a las personas con discapacidad psicosocial”, opinó.

    Con apoyo, las personas con trastornos mentales (esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad, depresión, ansiedad y trastornos de la alimentación) pueden vivir en sociedad.

    La nueva Ley de Salud Mental que se aprobó en Uruguay aún no ha generado grandes cambios. Incluye, por ejemplo, cerrar el Hospital Vilardebó y las colonias, ir hacia una salud mental comunitaria y crear opciones de asistencia como casas de medio camino o residencias asistidas que medien entre la atención en policlínica y una asistencia en un hospital para un episodio agudo. Pero todo esto requiere trabajo.

    “Entre muchos profesionales en Uruguay empieza a haber una situación incómoda respecto a los avances que se están produciendo. Todo el mundo querría que fueran más rápidos. Pero los procesos de desinstitucionalización siempre son complicados, especialmente si lo haces bien. Cada institución cubre una necesidad y los cambios que se produzcan para transformar la asistencia deben garantizar que se cubran las que ya estaban”, opinó Díaz del Peral, director de la Unidad de Gestión Clínica del Hospital universitario Torrecárdenas de Almería. En Andalucía la ley es de 1984 y los psiquiátricos se cerraron por completo en el 2000. En el medio, resistencias a los problemas presupuestales y sindicales demoraron el cambio.

    El dinero no es tema menor. El 9 de octubre la Comisión Honoraria del Patronato del Psicópata organiza un encuentro con los equipos técnicos de los diferentes partidos políticos y presentará una propuesta de financiamiento. Es que una transición implica tener los psiquiátricos abiertos y también comenzar a abrir las casas de medio camino, exige más dinero.

    Huinzing y Díaz del Peral llegaron a Uruguay junto a un equipo de especialistas a capacitar a profesionales uruguayos de ASSE y la Universidad de la República (Udelar) y participar en la conferencia Debate salud mental y derechos humanos, que se realizará el viernes 27 en el Paraninfo de la Udelar.

    Feto

    En Uruguay el cambio está en una etapa de “embarazo. El feto está formado porque hay una ley, pero necesita cuidado y nutrición para desarrollarse. Además, se aprobó por unanimidad, lo cual implica que las elecciones no deberían afectar”, dijo Díaz del Peral.

    “Estamos en una etapa con mucha esperanza, pero muy difícil porque implica ordenarnos e implicarnos”, dijo a Búsqueda la psicóloga Gabriela Novoa, responsable de capacitación e investigación en ASSE.

    Si bien la ley está aprobada, aún el Plan de Salud Mental no está listo y no ha salido una ordenanza sobre los dispositivos de residencias de día, centros diurnos o casas de medio camino, que tampoco iría al detalle sobre cuál es exactamente la cantidad y tipo de personal con el que deben contar las nuevas estructuras. Según fuentes del Ministerio de Salud Pública, la ordenanza sobre “dispositivos de atención” y el borrador del plan de salud mental están en proceso de consulta pública y sin una fecha tentativa de cuándo podrían estar listos. Mientras esto no ocurre, ASSE y la Udelar decidieron trabajar igual. La ley es clara, el Vilardebó y las colonias cierran y el nuevo modelo se deberá aplicar en todo Uruguay.

    Cambia la forma de trabajar

    Con ese modelo cambia la forma de trabajar a la interna del equipo de salud. Por este motivo “nos pareció importante unir esfuerzos. La ley nos exige ser rigurosos para poder dar cuenta en este modelo de atención comunitaria. Vamos a necesitar desarrollar competencias en nuestros equipos de salud y perfiles en cada disciplina. Por ejemplo, ahora estamos abriendo casas de medio camino (una ubicada en San Carlos hace unos años oficia como piloto) o estructuras de residencias asistidas y hay operadores” o lo que podría ser un acompañante terapéutico que deben capacitarse en el tema, comentó Novoa. De esta alianza participan varias facultades como Enfermería, Psicología y Medicina.

    La ley impone un “cambio de perfil profesional, profundizar en el desarrollo de habilidades para el trabajo desde un enfoque de recuperación”, dijo a Búsqueda la psiquiatra Sandra Romano, directora de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina de la Udelar.

    Novoa y Romano también piensan en incorporar abordajes como relajación, mindfulness, afrontamiento del estrés e higiene de sueño. “Hay una cantidad de indicaciones y competencias que se tendrían que sumar”, dijo Novoa.

    Romano destacó que también es importante fortalecer el primer nivel de atención para que puedan abordar temas como la ansiedad y solo canalicen a un segundo nivel con especialistas a los casos más severos. En el interior esto implica trasladarse muchos kilómetros y es preferible solucionarlo en cercanía si se puede.

    Díaz del Peral recuerda un paciente que pasó de estar encerrado en su habitación a formar un grupo de amigos y vender libros por Amazon en los que él y otros cuentan su experiencia. Se trata de tener “un proyecto de vida independiente de los síntomas” y desde el equipo de salud mental apoyar este camino, comentó.

    Información Nacional
    2019-09-26T00:00:00

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