• Cotizaciones
    miércoles 25 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Luis Lacalle Pou, la vida por la positiva tras unos años de exprimir su juvenil “rebeldía congénita”

    Hubo un día que notó que algo le hacía click. Muchas personas suelen ser vagas con las fechas, pero Luis Lacalle Pou es de esos tipos precisos, de los que identifican con rigurosidad de calendario los hitos de su vida. Era un viernes de Semana Santa del año 1996. Había tomado demasiada cocaína y sintió que era el momento de decir basta. “Estaba con un amigo, y le dije: ‘Loco, vamos a cortar la pavada’”, contó a revista galería en julio de 2013. Cuando dijo basta, esa vez que sintió el click, tenía 23 años y por lo menos seis de coqueteos esporádicos con las drogas y la transgresión de ciertos límites. Estaba saliendo de una adolescencia “con A mayúscula”, como a él le gusta definir. Lacalle Pou, el candidato blanco a presidente de la República, siempre cuenta que a partir de ese Viernes Santo las cosas se fueron ordenando en su vida. Como si una decidida acción de hacer las cosas bien empujara a la otra. Un dominó de buena estrella o de hechos auspicios en cadena. En los pocos años que siguieron se recibió de abogado en la Universidad Católica, se puso de novio con la mujer que hoy es la madre de sus tres hijos y entró al Parlamento como diputado. Empezó a vivir por la positiva.

    Luis Alberto Aparicio Alejandro Lacalle Pou nació en Montevideo en el año 1973. Es hijo del ex presidente de la República Luis Alberto Lacalle Herrera y de la ex senadora Julia Pou. Lleva los nombres de su padre y el de su bisabuelo, el histórico dirigente nacionalista Luis Alberto de Herrera, el del caudillo Aparicio Saravia y el de su abuelo materno, el ginecólogo Alejandro Pou. Creció entre Pocitos y el Prado junto a sus dos hermanos Juan José y Pilar. Él es el del medio. Cuando los militares dieron el golpe de Estado estaba en la panza de su madre. Ha dicho que se acuerda de ver entrar a los policías en su casa cuando era niño y de algunas reuniones clandestinas que mantenía su padre con otros dirigentes en plena dictadura. En aquella época ya empezaba a mostrar algo de pedigree político. Lo relata su madre en el libro “Ellas 5”, de Pablo Vierci. “Cuando los chicos eran niños tenían un gran baúl donde guardaban los juguetes. Un día, cuando eran un poco más grandes, tipo siete años, lo encuentro a Luis parado arriba, imitando muy bien a Luis Alberto de Herrera. Quedé petrificada. ‘¿Qué estás haciendo?’, le pregunté. ‘Yo soy Luis Alberto de Herrera y ustedes me escuchan para ver si les gusta lo que les digo’”.

    En el programa Retrato Hablado, de Canal 10, Lacalle Pou contó que su primera “actividad política” la hizo en el año 1984 en un comité de la calle Mercedes. Tenía 11 años y juntaba firmas para algo que hoy no recuerda bien qué propósito tenía. Por esos años empezó a ir a los actos electorales de su padre, a imbuirse de la liturgia nacionalista y conocer con la mirada curiosa de un niño el mundo adulto y político de los estrados, los discursos, los abrazos eufóricos de los militantes. Con 16 años vivió de manera intensa la campaña electoral de 1989 que llevó a su padre a ser presidente de Uruguay. Para Lacalle Pou esa fue la última en la que el contacto humano fue esencial para llegarle a la gente. No había computadoras, celulares ni cámaras de televisión transmitiendo en directo. Estuvo junto a su padre en varios tramos de la Caravana de la Victoria que recorrió todo el país.

    Cuando Lacalle Herrera asumió como presidente, en 1990, la familia se mudó a la residencia de Suárez y Reyes en el Prado. El adolescente —con “A mayúscula”— que fue Lacalle Pou iniciaría su etapa más conflictiva, la de rebeldía juvenil contenida en los muros de la casa del presidente. Estudiaba en el Colegio British School en Carrasco. “Era un loco que le gustaba mucho el deporte aunque no era muy bueno, era del montón. Lo que tenía era que iba para adelante, que era metedor, te desafiaba, le gustaba ser protagonista”, contó a Búsqueda uno de los alumnos del British de aquellos años. No era un estudiante destacado sobre el resto. “El peor momento de mis estudios fue con Lacalle presidente”, suele reconocer el candidato. Julia Pou da fe de ello en el libro de Vierci. “Un verano, en el liceo, perdió unas cuantas materias. Estábamos en Suárez y Reyes. Y le pregunto: ‘¿Te gusta estudiar en verano, Luis? Tenés padres que te quieren, no tenés que trabajar, vas a un buen liceo y si te gusta estudiar en verano no te voy a privar de ese placer. Este verano te quedás solo en Suárez y Reyes’. Y quedó completamente solo porque me llevé hasta los perros. Luis me llamaba y me decía: ‘Mamá, estoy muerto de calor, debajo de la ducha y además me comen las pulgas’”.

    Lacalle Pou ha confesado que buena parte de su “rebeldía congénita” se explica por su tamaño. “Siempre fui el más petiso de la clase. No era fácil ir a un cumpleaños de 15 con 1,47 metros arriba”, le confesó al periodista Aureliano Folle en Retrato Hablado. Lo que muchos de sus compañeros recuerdan es que no era de “sacar carpeta“ por ser el hijo de Lacalle. Por el contrario. En el año 1992 fue como un hincha más de Nacional a un clásico que terminó con incidentes en los festejos. “Un coracero le bajó dos dientes de un bastonazo y se comió el calabozo porque no sacó chapa con que era el hijo del presidente”, recordó un amigo de su juventud. Surfista y amante del mar, asegura que nunca fue “carne de diván”. “Fui una vez al psiquiatra cuando tenía 22 años. Me miró y me dijo: ‘vos no tenés nada que hacer acá, andate, portate mejor’”, contó a revista galería.

    En 1998, a sus 25 años, se recibió de abogado. Estuvo a punto de irse a vivir al exterior por un tiempo, pero el bicho de la política terminó picando fuerte. Dos años más tarde entró al Parlamento bajo el ala de su madre y el sector Acción Comunitaria. Fue diputado electo por Canelones, el departamento que reconoce como su cuna política. Hizo su primer acto en un club de Las Piedras ante unas 14 personas. Sus principales acciones en esa primera legislatura (2000-2005) estuvieron orientadas a llevar y traer los problemas propios del departamento que representaba.

    En el 2005, cuando el Frente Amplio llegó al gobierno por primera vez, fue reelecto como diputado. Así como inició su camino político por fuera de la estructura fuerte del Herrerismo de su padre, su perfil como legislador se fue consolidando sin que fuera necesario anclarlo a la figura de Lacalle Herrera. “A diferencia de lo ocurrido con Julio Luis Sanguinetti, también diputado por Canelones durante el período 2000-2005, o con Jorge Pacheco Klein, diputado entre 1995 y 1998, quienes nunca lograron escapar de las largas sombras de sus progenitores, Lacalle Pou comenzaba a desarrollar su propio capital político distante del de su padre”, reflexionó el politólogo Daniel Chasquetti en una columna publicada en Montevideo Portal. Eso no impidió que saliera a defenderlo con vehemencia cuando en el 2007 lo cuestionaron en el Parlamento y él se trenzó a golpes de puño con el diputado Juan José Domínguez, que lo bautizó con el mote de “oligarca puto”.

    En mayo de 2010, otra vez reelecto diputado, se postuló como candidato a intendente de Canelones pero la victoria fue aplastante a favor del candidato del Frente Amplio, Marcos Carámbula.

    Con una visibilidad ya bien ganada en el escenario político, concentró entonces sus energías en la actividad legislativa. En ese año fue el primero en presentar un proyecto de ley para el autocultivo de marihuana. Luego presentó otro que establece la gratuidad de los tratamientos de fertilización asistida. Sus dos primeros hijos habían sido los primeros nacidos por fecundación in vitro en Uruguay. En el 2011 presidió la Cámara de Representantes, la cual gestionó de una forma austera que le vale como antecedente de administrador. En el año 2012 empezó a dejarse seducir por la idea de ser un precandidato más de los blancos a la Presidencia de la República. Se convenció de que era posible y reunió a un grupo de dirigentes y técnicos que le disputó y ganó la interna al favorito Jorge Larrañaga. Desde entonces se transformó en la novedad de la política local, en el fenómeno que desafía al status quo con su eslogan “por la positiva”. La misma positiva que —no se cansa de aclarar— es su forma de entender la vida, la que adoptó como un mantra desde aquel Viernes Santo del ‘96, la que solo se termina si Lacalle Pou, el candidato a presidente de 41 años, ya no está más.

    Información Nacional
    2014-11-27T00:00:00

    // Leer el objeto desde localStorage