Miles de uruguayos juegan y apuestan en línea, una actividad tolerada pero no regulada por el Estado

escribe Sergio Israel 

El ambiente no es el de Roulettenbourg, la ciudad inventada donde Fedor Dostoievski ubicó su novela autobiográfica “El jugador”. Tampoco se parece a la Illinois de la multipremiada película “El golpe”, en la que, en medio de humo de cigarrillos y alcohol, Paul Newman y Robert Redford ejecutan su venganza con ayuda de los naipes.

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