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    Miles de uruguayos juegan y apuestan en línea, una actividad tolerada pero no regulada por el Estado

    El ambiente no es el de Roulettenbourg, la ciudad inventada donde Fedor Dostoievski ubicó su novela autobiográfica “El jugador”. Tampoco se parece a la Illinois de la multipremiada película “El golpe”, en la que, en medio de humo de cigarrillos y alcohol, Paul Newman y Robert Redford ejecutan su venganza con ayuda de los naipes.

    En el Uruguay del siglo XXI, el poker y otros juegos y apuestas en línea han ganado adeptos, sobre todo a partir de la migración desde mesas reales por parte de personas que prueban y adoptan la nueva modalidad. Cada día algunos miles de jugadores se instalan durante varias horas frente a sus computadoras a jugar al poker en línea y hacen apuestas que van desde U$S 0,01 hasta cifras bastante más altas. Para pagar y cobrar emplean diversas formas: desde tarjetas de crédito hasta otros intermediarios, como Elbio Rodríguez, que trabaja como representante de varias firmas del exterior.

    Mentir.

    La gracia está en mentir sin que se note. Sacar provecho a buenas cartas y también a las malas, ganando, o perdiendo lo menos posible, igual que en el truco u otros juegos de cartas.

    El jugador presencial, aunque no puede ver más que sus cartas, cuenta con cierta información de sus contrincantes por medio de la observación y la experiencia. Aunque algunos se tapan hasta las orejas porque no logran poner “cara de poker”, es casi imposible que un veterano en las mesas no perciba ciertos gestos corporales, expresiones y movimientos que dan pistas sobre cómo viene cada mano y en general la estrategia del oponente.

    Nada de eso existe en las mesas virtuales. Sin embargo, además del nick (alias), el país desde donde juega y la forma de hacerlo, cada oponente cuenta con otro tipo de información que se ofrece, de manera legal e ilegal a través de programas informáticos, sobre el historial de cada participante.

    Una forma sencilla y permitida de saber contra quién se está jugando es ver cuántas partidas está haciendo a la vez el oponente. Otra ventaja que ofrece el on line para quienes quieren aprender de sus errores es que se puede ver y analizar la jugada anterior, algo imposible en una mesa real, salvo que se trate de un torneo televisado.

    Una veintena de los uruguayos que practican el poker lo hacen de forma profesional (Galería N° 470). A diferencia de los ocasionales, que se sientan ante una mesa o una computadora como entretenimiento o ludopatía, estos lo hacen de forma disciplinada y metódica buscando solo un objetivo: ganar dinero. En contraste con los clásicos asistentes a garitos llenos de humo y alcohol, en los que uno, además de dinero, alterna con amigos o el sexo opuesto, puede recibir un balazo o una paliza si no cumple con ciertas normas; y aun cumpliéndolas, los profesionales llevan una vida sana y ordenada, evitan los excesos y hasta los fritos. En general se instalan en caros sillones frente a tres pantallas de 32 pulgadas y juegan en hasta 25 salas virtuales a la vez ante contrincantes de diferentes partes del mundo a los que solo conocen mediante su nick, país de origen y trayectoria.

    Tiburones, pescados y ballenas.

    Existen tres clases de juegos en línea: poker, apuestas deportivas y casino. El negocio más lucrativo para los casinos son las máquinas tragamonedas o slots. Sin embargo, los juegos de mesa buscan a los grandes apostadores, mientras el poker sirve como atracción. Cada modalidad tiene sus reglas y características propias. Aunque hay diferentes tipos de poker (es una actividad que practicaban chinos y persas ya mil años antes y que los franceses llevaron a Nueva Orleans, en Estados Unidos), la característica principal es que quien organiza la partida solo actúa de intermediario y obtiene una comisión, de modo que los jugadores, a diferencia de la ruleta y otros juegos típicos del casino, no se enfrentan a la siempre ganadora banca sino a otros participantes.

    Según relató a Búsqueda el jugador profesional Rommel Prado, en el argot de los habitué tanto de salas como en línea existen tres categorías de participantes: están los pescados, es decir los jugadores aficionados; las ballenas, que son esos mismos jugadores pero con grandes sumas de dinero para apostar; y los tiburones, es decir los profesionales.

    Entre los profesionales uruguayos más destacados de poker, que juegan tanto en mesas reales como en línea, se encuentran Alejandro de Arruabarrena, Marcelo Agranati, Francisco Benítez y Fabrizio González, considerado por muchos el más destacado por haber ganado alrededor de cinco millones de dólares en las mesas.

    En los tiempos en que jugaba al bacará o al poker en salas reales como Conrad o Nogaró, Prado tenía una rutina preestablecida: cada día a las 20 horas se sentaba a trabajar hasta las dos de la madrugada, salvo que la partida se extendiera. Luego se iba a descansar y al día siguiente trataba de llevar una vida de poca actividad, distendida, para estar en óptimas condiciones para la noche.

    Para Matías, un estudiante que gana dinero en la red buscando ases y jotas, aunque hace un año dejó por un tiempo para concentrarse en lo académico, los profesionales pierden debido al azar o a que cometen errores, pero como tienen una estrategia saben que a la larga se pueden recuperar. El poker, dicen, no es como la mayoría de los juegos de azar puro, cuya máxima expresión es la ruleta, en los que siempre gana la banca, porque además de la suerte tiene un peso importante la habilidad.

    Habilidades legales e ilegales.

    Los fraudes en el juego, donde todos se creen más listos que el otro, no escapan a Internet. Dos de las empresas más grandes (Absolute Poker y Ultimate Bet) estuvieron involucradas en situaciones penales por jugar, literalmente, con cartas vistas, como puede verse en la película “Runner Runner”. Pero la mayor tormenta ocurrió en 2011. El 15 de abril de ese año el Departamento de Justicia de Estados Unidos intervino PokerStars, Full Tilt Poker y UB/Absolute Poker, los tres gigantes mundiales del juego on line. Los fiscales acusaron a estas empresas de ayudar a lavar dinero depositado por los jugadores estadounidenses. La bola de nieve iba creciendo a medida que pasaban las horas de lo que se llamó luego el viernes negro del juego on line. De esta gran crisis PokerStars salió fortalecida, porque pagó a sus jugadores a pesar del embargo y absorbió a Full Tilt. El juego en línea, sin embargo, no está permitido en la mayoría de los estados de la Unión, para regocijo de los casinos presenciales y de la cultura que premia el trabajo y la moral y no la timba. Esta situación llevó a que algunos profesionales del juego on line estadounidenses decidieran mudarse a Canadá o Costa Rica, donde su actividad está permitida.

    Mientras Francia, España e Italia tienen ya una tradición de regulación del juego en línea, Uruguay permanece entre los países donde esta modalidad de juego es tolerada pero aún no legalizada ni prohibida. A diferencia de Estados Unidos, Uruguay no bloquea el acceso a páginas de juegos, como sí lo hace con el acceso a pornografía en las computadoras del Plan Ceibal. Enjoy Conrad, el hotel de Punta del Este adquirido hace unos meses por la cadena de origen chileno, tiene instalada una plataforma para juegos en línea y busca ingresar en esa modalidad.

    Hasta ahora los apostadores y jugadores uruguayos recurren a las empresas radicadas en el exterior, pero esa forma de operar ha restringido el acceso a un mayor número de participantes.

    Para la Federación Nacional de Trabajadores del Juego (Fenaju), un proyecto presentado al Parlamento por el Poder Ejecutivo (Búsqueda N° 1.763) “es una privatización encubierta de casinos y salas de esparcimiento del Estado y del juego en general”. Según el Secretariado Ejecutivo del sindicato se trata de un proyecto “erróneo” e “impune”, de acuerdo una solicitada que se publicó esta semana en la prensa.

    No solo los sindicatos están preocupados. La Banca de Quinielas e Hípica Rioplatense, que explota el turf y cinco salas de slots en Montevideo y área metropolitana, han visto con recelo la iniciativa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

    Un informe elaborado por el abogado Gonzalo Fernández, ex secretario de la Presidencia del gobierno de Tabaré Vázquez, parcialmente difundido por “El Observador” el sábado 24, criticó la iniciativa del MEF porque “concede facultades poco menos que discrecionales a la autoridad pública”.

    Fernández, según el diario, opinó a pedido de un grupo de “padres contra las malas costumbres” y sostuvo que en el caso de las máquinas tragamonedas, que operan en todo el país sin regulación, son “una poderosa oferta del incitación al juego y hasta poseen efectos adictivos (…) tanto más si se trata de jóvenes adolescentes, capaces de instalar en el apostador el primer estadio de un proceso de ludopatía”.

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