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En diciembre el Gabinete Nacional de Bioseguridad, integrado por varios ministerios, aprobó siete autorizaciones para cultivos transgénicos de maíz y soja a las firmas Monsanto, Bayer y Dasagro. Ninguna de las autorizaciones contó con la firma del Ministerio de Ambiente, que integra el gabinete de bioseguridad. Sí estuvieron las rúbricas de los ministerios de Ganadería, Salud Pública, Economía, Industria y Relaciones Exteriores.
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Según el responsable del flamante Ministerio de Ambiente, que fue creado el año pasado tras la asunción del nuevo gobierno nacional, su secretaría no cuenta con “la información suficiente” sobre el impacto en el ambiente de los transgénicos autorizados, y por eso no firmó las resoluciones.
Así lo manifestó en una entrevista publicada el miércoles 13 por el medio Diálogo Chino, en la que fue consultado sobre su posición respecto a las recientes autorizaciones. “De los siete que se aprobaron, yo no tengo la información suficiente. Hay una discusión técnica de si esa información legalmente es pertinente. Ahí la Dirección General de Servicios Agrícolas dice que no, que ellos están para analizar la semilla. Entonces digo, ¿para qué estoy? Porque el ministerio nuestro no tiene nada que ver con la semilla, nosotros tenemos que ver lo otro. Y yo, Ministerio de Ambiente, no puedo firmar si no tengo certezas”, declaró.
El asunto de los transgénicos viene generando desde hace un tiempo diferencias en la interna del gabinete, en particular entre los ministerios de Ganadería y Ambiente, aun cuando sus titulares, Carlos María Uriarte, y Peña, pertenecen al mismo sector del Partido Colorado, Ciudadanos.
Peña dijo en la entrevista, realizada por la periodista María Paz Sartori, que solicitó la información que entiende necesaria para evaluar el impacto ambiental y que, si bien “en un momento la respuesta no fue la mejor”, se “terminó generando un grupo de trabajo” entre el Ministerio de Ambiente y la Dirección General de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería (MGAP) “para poder contar con esta información”.
“El MGAP va a tratar de conseguir la información para que nosotros antes de la aprobación podamos tenerla”, dijo, y a continuación advirtió: “Si no tengo esta información no voy a poder firmar. Si el objetivo es que todo el gabinete lo firme, me tienen que ayudar con esa información”.
En las resoluciones aprobadas en diciembre quedó escrito a modo de explicación que “el Ministerio de Ambiente fue creado recientemente y que su cometido es el de prevenir y tomar resguardo en el ámbito de su competencia”, por lo que se propuso “con el ánimo de no dilatar la decisión, que se realice una votación y se resuelva por mayoría de votos favorables”.
El ministro afirmó en la entrevista que si luego de un tiempo no le proporcionan la información solicitada acudirá a la Universidad de la República (Udelar) y a la Universidad Tecnológica (Utec) para trabajar en conjunto. “Vamos a avanzar mucho en transgénicos y agroquímicos en general. Esto lo podemos hacer en alianza con el MGAP, que es lo que yo pido, y si no, lo vamos a hacer igual. Hay que estudiar los principios activos, cómo afectan el suelo, cómo se aplican, cómo afectan la biodiversidad, hay que trabajar el tema polinizadores. Queremos avanzar con las universidades”, declaró.
“La sociedad, el sector económico y productivo tienen que saber que hay un Ministerio de Ambiente parado para ser considerado en la toma de decisiones y que la opinión de Ambiente cuente, que sea respetable y tomada en cuenta a la hora de las definiciones de política pública. No tendremos los recursos que tienen otros ni el edificio, pero hay un ministerio parado en la cancha. De lo contrario no tiene sentido que haya un ministerio”, insistió Peña.
Tres de las solicitudes aprobadas el 9 de diciembre fueron presentadas por la firma Bayer; dos de ellas fueron para la “producción y uso comercial para consumo directo o transformación” de soja modificada para tolerar los herbicidas glifosato e isoxaflutole; y una tercera para la producción y uso comercial de maíz resistente al glufosinato de amonio. Otra solicitud aprobada fue de la empresa Dasagro para producción y uso comercial de maíz con resistencia a ciertos insectos y herbicidas. También la empresa Monsanto fue autorizada a la producción y uso comercial para consumo directo o transformación de soja con resistencia a insectos lapidópteros; de soja con tolerancia al glifosato; y de soja con tolerancia al herbicida dicamba.
El pasado setiembre, el MGAP había informado sobre otras siete autorizaciones concedidas; en ese caso se trató de cuatro eventos transgénicos para diferentes usos en trigo, soja y maíz, solicitadas por las empresas Monsanto, Rizobacter y Bayer.
Dos de las solicitudes autorizadas fueron presentadas por la empresa Monsanto para realizar ensayos a campo y de investigación con maíz modificado resistente a determinados insectos y tolerante a herbicidas a base de glifosato, glufosinato de amonio y dicamba. Otras cuatro fueron presentadas por la firma Rizobacter; dos para hacer ensayos a campo y de investigación con trigo modificado para soportar sequía, salinidad y glufosinato de amonio, y dos para soja modificada para tolerar estrés hídrico y salino y herbicidas basados en glifosato. La séptima autorización otorgada fue para la empresa Bayer, que pidió aprobación para producir semilla de maíz modificada con destino a exportación.
Estas autorizaciones sí contaron con la firma del Ministerio de Ambiente, pero que entonces estaba a cargo de la ministra de Vivienda, Irene Moreira, que ofició como interina hasta que asumió Peña a fines de agosto.