La indagación oficial incorpora series temporales amplias —incluye indicadores desde el año 2000—, lo cual permite “una mirada longitudinal muy valiosa” sobre los niveles iniciales y primarios del sistema educativo, valoraron los integrantes del Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP durante la presentación interna del informe. Este monitor, titulado Estado de situación de la Educación Inicial y Primaria en Uruguay 2021, lleva cierto retraso en su divulgación pública, que las autoridades educativas adjudican al procesamiento de los datos y su interpretación.
Para referentes educativos opositores, se trata de “una demostración del control político sobre la gestión técnica”, que busca ajustar el discurso, a partir de los datos del monitor, antes de remitir los proyectos de la próxima Rendición de Cuentas al Parlamento.
Foto y película
Los resultados del Monitor Educativo de la escuela pública están “bastante alineados” con los previstos, coincidieron las fuentes oficiales y opositoras consultadas tras analizar el estudio que abarca a un total de 339.472 estudiantes matriculados en la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP) en 2021.
De ese global, 88.937 alumnos corresponden al nivel inicial (26,2%), 244.811 asisten a escuelas comunes (72,1%) y 5.724 reciben formación especial (1,7%). De acuerdo al informe, la matrícula total disminuyó “ligeramente” en 2021, interrumpiendo la tendencia de ascenso registrada en los últimos tres años. Esto es consecuencia del decrecimiento de la inscripción de educación inicial en 2021, dada la caída de los nacimientos registrada en Uruguay desde 2016.
Así es que mientras la matrícula de educación inicial bajó tras nueve años de crecimiento (entre 2012 y 2020) —producto del incremento de la cobertura, especialmente en el nivel de tres años—, la de primaria creció por tercera vez en los últimos 16 años, aunque el panorama en los últimos tiempos puede considerarse “estable”.
Los factores demográficos explican en gran medida la caída de la matriculación global en 2021, al punto que los autores del informe esperan que a partir de los próximos años la matrícula de primaria también descienda.
Por otro lado, en los últimos años se dio un leve traspaso de la matrícula de educación privada a pública, cuyo alcance pasó de 82,5% a 83,3% entre 2018 y 2020.
Asimismo, el tamaño medio de grupos de 1° a 6° escolar disminuyó ligeramente en 2021 respecto a 2020, ubicándose en 22,4 alumnos por clase. En educación primaria descendió la cantidad de grupos numerosos (con más de 30 alumnos), pasando de 478 a 384 en escuelas urbanas comunes. Mientras que en educación inicial el tamaño medio de grupos, que venía subiendo entre 2016 y 2019, disminuyó por segundo año consecutivo, y mostró su registro histórico más bajo. Así es que bajaron “intensamente” (29%) los grupos numerosos de los jardines, de 591 a 422.
Brechas
Los indicadores “más preocupantes” son los de la asistencia y la repetición. La pesquisa confirma una “diferencia sensible” en cuanto a niveles de asistencia escolar respecto a los años previos a la pandemia.
Aunque en el contexto de emergencia sanitaria el promedio de días asistidos en educación primaria se incrementó en 2021 respecto a 2020 (pasó de 63 a 114 días), aún existe una importante distancia en relación con los valores de 2019, cuando los días asistidos rondaban los 160.
La medición refleja que el promedio de días asistidos en 2021 varió mucho mes a mes, conforme al calendario de reapertura de los centros y de las disposiciones oficiales sobre la obligatoriedad. Aparte del momento del año, la exposición a las clases presenciales dependió de factores tales como el nivel educativo, la categoría de escuela, el punto geográfico y el ámbito sociocultural. Todo eso se sumó a las dificultades para sostener la asistencia en “un contexto de intermitencia”, con casos de abandono, además de la situación sanitaria, indicaron los autores del informe.
Como sea, la tasa de asistencia —el porcentaje promedio de días que los alumnos concurrieron sobre el total de días que fueron convocados— se situó en 72,6% en 2021. De esta forma descendió tanto en relación con 2019 (86%) como con 2020 (76%). La asistencia fue más alta en educación primaria común que en inicial y especial (72,6%, 63,1% y 60%, respectivamente). Al tiempo que el porcentaje más bajo de asistencia se registró en las escuelas Aprender (67,8%), las de contexto más crítico, y en urbanas comunes.
En consecuencia, la asistencia estuvo estratificada según el nivel de contexto sociocultural. A mayor quintil, más asistencia: 67,7% en el quintil 1 (el más pobre) y 76,4% en quintil 5 (el más rico) de primaria común. En la educación inicial, la asistencia fue 56,6% en el quintil 1 y 68,9% en el quintil 5.
Al considerar los últimos años, la tasa de asistencia cayó 14 puntos porcentuales entre 2017 y 2021, y unos 20 puntos en los contextos críticos, siempre considerando el porcentaje de concurrencia en días lectivos con escuelas abiertas. El dato da cuenta de la disposición de los niños a asistir a clases, que entre 2020 y 2021 volvió a bajar 3,3 puntos porcentuales, de 75,9% a 72,6%.
Los más afectados resultaron ser los niños que concurren a las escuelas Aprender, los más chicos y más pobres, especialmente de Montevideo y del área metropolitana, donde la asistencia al aula es más baja que el promedio nacional y donde los niños faltan una tercera parte de los días de clase.
Paralelamente, la repetición de 1º a 6º de primaria se ubicó en 4,4%, lo que representa una mejora respecto a 2020, aunque aún no alcanza los niveles previos a la explosión de contagios de coronavirus.
La tendencia histórica de descenso de la repetición medida desde el año 2000 se frenó en estos dos últimos años, como efecto directo de la emergencia sanitaria. El fenómeno es mayor, otra vez, en las escuelas Aprender de Montevideo (duplica los niveles del interior del país), en los varones que en las niñas y en los grados escolares más bajos.
En rigor, en 2021 la repetición cayó en los quintiles 2 a 5 pero no lo hizo en el quintil 1, el más pobre y donde aumentó por segundo año consecutivo. Tal es así que el año pasado hubo una diferencia de 5,3 puntos mayor en el quintil 1 respecto al quintil 5 en escuelas públicas. Por lo que la brecha entre los dos quintiles extremos —que se venía achicando desde 2003— se ensanchó, ampliando la inequidad.
El informe también muestra que descendió la extraedad en primaria, muy vinculada a la repetición en los primeros grados: 22,7% de los alumnos de 6º de escuela estaban en condiciones de extraedad en 2021. Aunque este indicador venía bajando desde 2013 —por el descenso de la repetición—, la caída de la extraedad al egresar de la escuela ha sido “relativamente importante” en los últimos años, concluye el reporte oficial.