MdP cuenta con un patrimonio superior a los U$S 3.000 millones considerando la infraestructura de la fábrica y unas 140.000 hectáreas de campos forestales en 11 departamentos, un vivero, un centro tecnológico forestal y una terminal logística en Río Negro (M‘Bopicuá).
La etapa de construcción generó un aumento de 1% en el Producto Bruto Interno y ahora su impacto se calcula en U$S 844 millones por año. MdD prevé exportar U$S 700 millones (alrededor de 7% del total de las ventas totales de bienes del país).
Calidad.
En su oficina con vista a la zona de acopio de rolos de eucaliptus, el gerente general de la planta, Héctor Araneda, confesó a Búsqueda que por primera vez en las últimas dos semanas se sintió “relajado” porque nota que “se está controlando” la fábrica. Eso le “permite cambiarse el casco de bombero y planificar, pensar en la calificación de la gente, en la optimización de los procesos”, agregó.
Araneda afirmó que ahora “el gran objetivo” que se enfrenta es el de la calidad, puesto que lo que se envíe al mercado en el primer año es lo que “marca” a la empresa como el tipo de productor que será. “Si eres un productor prime o uno de segunda, ello tiene obviamente un componente de precio y un impacto importante desde el punto de vista del resultado de la empresa”, justificó. “Por eso estamos abocados a lograr que el producto tenga la mejor calidad posible”, añadió. Al respecto, el “arte” y “proceso clave” —según ese ejecutivo— consiste en lograr que sea “estable y constante” la mezcla de las cinco especies de eucaliptos con que se alimenta la planta. Su digestor consume unas 8.000 toneladas de madera al día.
Informó que para alcanzar ese objetivo, además de los operadores e ingenieros propios están siendo apoyados por cinco especialistas externos. “Todo lo que se mejore ahí es lo que nos permitirá obtener un producto de buena calidad. Hay mucho espacio para mejorar”, sostuvo Araneda. A su juicio, un mojón inicial en ese camino fue la primera parada de mantenimiento realizada a fines de marzo cambiando algunos equipos que operaban en forma intermitente, entre otras fallas y ajustes.
“El Directorio nos está exigiendo que el producto tenga un creciente estándar de calidad y vamos bien enfocados (…) por la senda de convertirnos en un proveedor prime del mercado”, recalcó.
Según Araneda, la planta de Conchillas “cada vez va a andar mejor” porque irá “desarrollando sus bosques. Uno de los temas más complejos es manejar la mezcla, pero a futuro apuntamos a desarrollar nuestro propio clon y eso va a eliminar todos los problemas de variabilidad”.
La de MdP es la última planta de celulosa puesta en producción en el mundo y utiliza la tecnología más moderna. Las próximas dos a inaugurarse están ubicadas en Guaíba y en Maranhao, ambas en Brasil.
Para la gerente de Sustentabilidad y Asuntos Corporativos, Carolina Moreira, “el rol” que se le asigna a la compañía en las perspectivas económicas de Uruguay es “motivo de orgullo”. Añadió: “En la medida en que nuestra empresa pueda establecerse y operar de forma eficiente seguiremos siendo un motor para las más de 5.000 familias que viven en torno” a MdP.
“Mucho se habla de que esta empresa es grande en Uruguay, pero es grande en cualquier parte del mundo; la pones en Chile, en Brasil, Finlandia o en Suecia y es grande”, reafirmó Araneda.
Operación y cultura
Ese gerente, un chileno que participó del proyecto de diseño, la compra de equipos y la contratación del personal para operar el complejo, informó que la planta tiene una capacidad máxima de producción de 3.672 toneladas de pasta de celulosa en promedio por día, lo que si fuera constante al año alcanzaría a 1,3 millones de toneladas. De hecho, aseguró que esa es la meta establecida para 2016 “con costos y procedimientos razonables, con un nivel de seguridad aceptable y sin temas ambientales”. Para este año el objetivo es algo más flexible y se ubica en 1,2 millones de toneladas.
Agregó que el permiso ambiental autoriza a producir hasta 1,45 millones de toneladas anuales. Se prevé llegar a eso en “tres o cuatro años más” mejorando la eficiencia, dijo Araneda.
“Antes estábamos preocupados de que la planta no parara, que se mantuviera en servicio, ahora está andando y estamos en lo que llamamos una operación normal y estable”, sostuvo. Eso no significa que “todo esté resuelto”, acotó.
Se refirió a la “cultura de Montes del Plata” como un activo construido en estos años: “Desde el primer día la gente sabe que no tiene que molestar a los vecinos o ventear olores, porque eso molesta, y en parte eso lo entienden porque ellos viven allá”, en Conchillas.
Subrayó que la industria cumple con todos los parámetros medioambientales que se le auditan.
Vistiendo uniforme gris con vivos naranja fluorescente se ve poco personal en el proceso robotizado y automático de la planta. Detrás de monitores con gráficas, indicadores y cámaras, el proceso industrial continuo es seguido en tiempo real desde la sala de control por una docena de técnicos.
Al enclave ingresan a trabajar cada día unas 550 a 600 personas que se desempeñan en tareas que van desde la portería hasta la gestión de residuos.
Araneda informó que en la plantilla de MdP figuran 267 empleados (159 de Colonia y 17 de Conchillas) que operan en tres turnos y cuya edad promedio es de 33 años. Ganan entre $ 40.000 y $ 80.000 de acuerdo a las tareas; su salario tiene una partida fija y otra variable según los logros —en materia de producción, calidad y medio ambiente— evaluados por los supervisores el mes anterior.
Hay otros 120 trabajadores en el equipo del principal contratista, Andritz Uruguay. El resto está en el plantel de empresas tercerizadas que se dedican al transporte de madera, del personal, la estiva de rolos, la carga al puerto, la vigilancia, el comedor, la limpieza, etcétera.
En la cadena de producción, que va desde el vivero (en Fray Bentos) al puerto propio, la cantidad de puestos directos, indirectos e inducidos se estima en unos 5.700.
Un puerto al lado
Las tareas logísticas durante la recorrida que hizo Búsqueda se observan a cada paso: en una punta ingresa un camión con rolos pelados (de los 220 que llegan al día por la ruta 55) mientras en el puerto se aproxima al muelle oceánico el buque que semanalmente trae insumos (químicos y fueloil) y se llevará unas 28.000 toneladas de pasta de celulosa. En el segundo muelle, el fluvial, la barcaza azul “Playa de la concordia” está lista para ser descargada por dos grapos que con sus pinzas de cangrejo recortan el paisaje. Cada barcaza trae una carga equivalente a 130 camiones.
Araneda señaló que la logística no es un problema pero reconoció que se está en un proceso de aprendizaje y ajuste.
En la bodega, de una superficie equivalente a la de cinco estadios como el Centenario, un montacargas estiva de a ocho toneladas los paquetes blancos con celulosa certificada y trazada con código de barras como cubos perfectamente ordenados y distribuidos de acuerdo a la calidad y al cliente de destino. MdP vende su producción a sus propios accionistas —Stora Enso y Arauco— estas empresas, desde sus oficinas comerciales por el mundo, la comercializan en Europa, China o Estados Unidos, principalmente. “Una parte marginal” abastece mercados regionales en camiones, apuntó el ingeniero de Servicios Técnicos al Cliente, Edgardo Piñeiro.
Son pocas las plantas de celulosa en el mundo que tienen el “puerto al lado” de la fábrica, subrayó.
Economía
2015-04-30T00:00:00
2015-04-30T00:00:00