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Para la agencia Moody’s, en los últimos tiempos la economía de Uruguay continuó reduciendo sus vulnerabilidades y eso hace cada vez más improbable que el gobierno deje de pagar su endeudamiento. Para Dominion Bond Rating Service (DBRS) y Standard & Poor’s (S&P) la situación no ha variado sustancialmente.
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Estas agencias emitieron nuevos reportes sobre Uruguay en los últimos días. Mientras Moody’s elevó la nota de los bonos del gobierno, las otras dos la mantuvieron. En todos los casos las calificaciones son de las más altas y se ubican dentro una categoría que indica un bajo riesgo de incumplimiento (conocida como grado de inversión no especulativa o investment grade).
Este tipo de análisis son tenidos en cuenta por los inversores internacionales al momento de comprar bonos soberanos en los mercados. Cuando el riesgo de impago es más elevado —y por consiguiente la calificación asignada por estas agencias es baja—, éstos exigen un mayor rendimiento para comprar los títulos y por esa vía prestarle dinero a los gobiernos. Lo contrario ocurre cuando la nota que asignan las agencias es elevada.
Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch Ratings son las tres calificadoras más reconocidas. Asignan notas (dentro de una escala de aproximadamente 20, que se expresan con letras combinadas con signos o números) juzgando la capacidad y voluntad de pago de los gobiernos a partir de variables económicas y políticas de cada país.
Uruguay empezó a contratar estas evaluaciones a mediados de la década de los noventa y fue escalando poco a poco.
En 2002 tenía la calificación más baja dentro del rango de investment grade, pero al entrar en una crisis económica su nota cayó hasta niveles de cesación de pagos cuando debió refinanciar su deuda. Diez años después, en 2012, Uruguay recuperó el grado de inversión no especulativa, otra vez con la nota más baja dentro de ese rango.
Más lejos del “umbral”.
El viernes 30 de junio Moody’s subió la calificación de la deuda en otro escalón dentro del investment grade, a “Baa2”. Esa misma nota reciben los bonos de Brasil y Perú.
“De alguna manera da esa tranquilidad de que uno no está siempre en ese umbral de mayor riesgo de perder el investment grade” y supone “consolidar la posición de grado inversor”, evaluó el ministro de Economía, Mario Bergara, en una rueda de prensa convocada ese día.
En el equipo económico de gobierno se entiende que la suba de la nota de Moody’s no tiene mayores efectos concretos en lo inmediato.
“Esta es una buena noticia que consolida ese amplio acceso a los mercados que tenemos y eventualmente con un menor costo”, declaró el jerarca. Según dijo, dicho costo es hoy ya “muy razonable”.
Bergara consideró que sería “más importante” que las otras calificadoras de riesgo más reconocidas internacionalmente suban la nota de la deuda pública uruguaya antes que esperar un nuevo aumento en la escala de Moody’s.
La suba de la calificación “está asociada al fortalecimiento observado en el perfil crediticio del Uruguay” y una “reducción manifiesta en las vulnerabilidad que enfrenta el país ante shocks regionales y de commodities”, explicó la agencia en un comunicado.
Destacó en particular los “bajos riesgos de refinanciamiento dada una vida promedio de la deuda que excede los 10 años”, la “expectativa de que los requerimiento financieros del gobierno habrán de ser moderados en términos absolutos y relativos durante el resto de la década” y que el país cuenta con “amplios colchones financieros que proveen cobertura contra eventos adversos en los mercados financieros internacionales”.
Las cifras fiscales publicadas por el Ministerio de Economía el viernes 30 mostraron una ligera reducción del déficit, que se situó en U$S 1.608 millones en los 12 meses a abril. Eso equivale a 2,9% del Producto Bruto Interno (frente a 3,1% en el período anual cerrado en marzo).
Moody’s ponderó además la “transición hacia una pauta de crecimiento sustentable, que si bien habrá de estar asociada con tasas inferiores a las observadas en años anteriores, estará fundamentada en tasas de inversión y niveles de la productividad más elevados”.
También se refirió a una “marcada reducción en el grado de exposición que mantiene el país ante shocks regionales, aunada a una creciente diversificación en la canasta de commodities”.
Esta calificadora no aludió en su informe al contexto político.
“Continuidad”.
Otras agencias evaluadoras del riesgo crediticio de los países han mantenido la nota a Uruguay en el escalón más bajo dentro del investment grade. Fitch Ratings lo hizo en abril pasado (“BBB–”).
DBRS —de origen canadiense y con menos reconocimiento que las otras tres— ratificó el viernes 30 la calificación “BBB (bajo)” para la deuda de largo plazo. La perspectiva de esa nota es “estable”.
La agencia señaló en un comunicado que la “alta inflación y el carácter procíclico del gasto público” son dos aspectos preocupantes que “pesan sobre las perspectivas económicas”. Además, agregó, Uruguay “sigue siendo expuesto a derrames regional y mundial a través de los términos de intercambio, el turismo y los canales financieros. Sin embargo, debido a la diversificación económica en curso, los niveles altos de inversión, la gestión prudente de la deuda y las grandes reservas financieras, DBRS cree que los fundamentos” de la calificación “son estables”.
“Los pilares básicos de la política macroeconómica y social disfrutan de un amplio respaldo en el espectro político”, según esa agencia.
El lunes 2 también S&P ratificó la calificación “BBB–” que asigna a la deuda pública de largo plazo de Uruguay y mantuvo la perspectiva “estable”.
Ello refleja un “sistema político estable, políticas económicas predecibles, buenas expectativas de crecimiento en el mediano plazo, y el favorable perfil de amortización de deuda del gobierno”, explicó en un comunicado. Agregó que la calificación también tiene en cuenta la “limitada flexibilidad fiscal y monetaria, exacerbada por una economía con una aún elevada dolarización, y su vulnerabilidad al ser una economía pequeña y abierta en una región que actualmente está afrontando estrés económico”. También marcó como un aspecto negativo la inflación “persistentemente alta”.
S&P espera una “continuidad y estabilidad en la política macroeconómica luego de las elecciones nacionales” de este año.