“Al alcanzar ese 30%, los científicos creen que se podría lograr la sustentabilidad de los recursos pesqueros que hoy tenemos y que muchos están sobrexplotados. La idea es que con estas herramientas de manejo como son las AMP nuestros recursos se mantengan sostenidos”, explicó Milessi, quien será designado como el nuevo coordinador de Océanos Sanos, impulsado por la Organización para la Conservación de Cetáceos.
Las reservas marinas permiten que tanto dentro de ellas como en las aguas circundantes los recursos pesqueros se multipliquen por seis. Además, favorecen a toda la calidad del ecosistema, ya que aumentan la biodiversidad y traen aparejados beneficios pesqueros y turísticos, agregó el especialista.
El científico argentino experto en políticas e investigaciones de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, Rodolfo Werner, dijo a Búsqueda que crear áreas marinas protegidas permite además cerrar zonas a la pesca. “Esto permite que las producciones de peces y la biodiversidad de esa zona no se vean afectadas por las actividades pesqueras, al tiempo que genera una mayor concentración de peces”, indicó.
Werner es uno de los investigadores que participó en un documental recientemente estrenado por National Geographic sobre la península Antártica. La travesía, que tuvo como fin apoyar la creación de un AMP de 460.000 km2 entre Chile y Argentina, fue realizada por el equipo de conservación marina Pristine Seas de National Geographic, que trabaja sin fines de lucro.
Según informó Werner, la iniciativa será replicada dentro de poco en aguas uruguayas, cuando llegue un equipo de científicos y especialistas de National Geographic a hacer un registro audiovisual del Uruguay submarino.
“Es un equipo que se dedica a hacer expediciones alrededor del mundo en lugares marinos donde, por razones de importancia ecológica, es necesario que se decreten como áreas marinas protegidas. La idea es hacer una exploración submarina, tomar muestras biológicas, filmar y tomar fotografías para luego hacer un informe o película”, explicó Werner.
“Esto da peso en las discusiones políticas y puede llegar a dar rédito a un gobierno al momento de tomar la decisión de proteger o no un área marina. Además, que tenga el sello de Pristine Seas de National Geographic le da otro respaldo. En el caso de ustedes, que tienen un presidente surfer, le va a encantar”, apuntó.
Los detalles de esta iniciativa inédita impulsada entre Océanos Sanos y National Geographic aún no están definidos, pero, según supo Búsqueda, actualmente los implicados se encuentran en negociaciones con la Armada Nacional para usar sus embarcaciones durante la expedición. Y si bien el área de investigación no está completamente delimitada, por ahora se prevé que abarque una zona propuesta como AMP en el límite entre Uruguay y Brasil identificado como el quiebre del talud continental.
“Hablamos de unos 200 a 400 metros de profundidad donde está la especie de coral Lophelia pertusa, descubierto en Uruguay en 2010. Y si es posible, que también puedan ir hasta la isla de Lobos (Punta del Este, también propuesta como un AMP) para hacer algunos lances experimentales con cámaras y vehículos operados desde el barco”, indicó una fuente.
En tanto, el actual coordinador de Océanos Sanos, Rodrigo García (que asumirá esta semana como director de Ambiente de la Intendencia de Rocha), dijo a Búsqueda que la logística aún no está aprobada y no hay fechas definidas.
“La intención es registrar con imágenes de alta calidad, tanto de video como fotográfica, lo que es nuestro Uruguay sumergido, la biodiversidad de flora y fauna que existe y su importancia, con el fin de que sirvan para fortalecer las propuestas de reservas marinas”, afirmó.
Pesca ilegal.
La generación de nuevas áreas marinas podría ser una alternativa para combatir la sobrepesca y la pesca ilegal no declarada, coincidieron los expertos. El de Montevideo es el segundo puerto de descarga sospechada de pesca ilegal del mundo, según un estudio realizado por la organización Global Fishing Watch.
Milessi explicó igualmente que lo más difícil de controlar es la pesca ilegal que no llega al puerto y que por tanto “no hay forma de cuantificar”. Se trata de una nueva modalidad de pesca ilícita, que consiste en hacer trasbordo de mercadería de una embarcación a otra en alta mar. Así, los barcos ingresan al puerto vacíos, sin nada para controlar, dijo el experto.
“En aguas internacionales no hay ley. Lo que nosotros estamos pidiendo es más regulación y que se cumpla con los objetivos internacionales firmados por Uruguay”, indicó. Esto se debe a que, si bien las autoridades aseguran que la situación está controlada, a su entender la inspección de los barcos que ingresan al puerto es “bastante permeable”. Por eso, reclaman que se implementen “indicadores reales”, ya que si entran 300 barcos y se inspeccionan solo 30 “algo se está haciendo mal”.
“Necesitamos llegar a un máximo porcentaje de inspección, inspeccionarlos a todos, legales e ilegales. Hoy la política contra la pesca ilegal es regular, vigilar, prohibir, pero en la práctica hay un eslabón que está fallando”, afirmó. Y agregó: “Uruguay debería aggiornar sus métodos de control, pero eso depende de una decisión política”.
Durante la conferencia, el encargado del área de Recursos Antárticos de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), Oscar Pin, dijo que en 2019 hubo un record de inspecciones, con un total de 88 controles a buques provenientes del área contemplada en la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.
Sin embargo, debido a que la situación de emergencia sanitaria “entorpeció las inspecciones”, en 2020 la cantidad de controles se redujo a 30.
Consultado al respecto, el director de la Dinara, Jaime Coronel, dijo a Búsqueda que incluso algunos inspectores tenían una edad avanzada y por tanto constituían una población de riesgo. En tanto, Milessi indicó que las condiciones sanitarias en las embarcaciones no ofrecían ninguna garantía.
“Es cierto que las inspecciones se vieron reducidas. La indicación de Salud Pública fue disminuir la interacción en inspecciones presenciales, lo cual no significa que los controles de la documentación no se hubiesen realizado en un 100%”, aseguró Coronel.
El jerarca indicó que el coronavirus tuvo como consecuencia la reducción de las embarcaciones que llegaron a aguas uruguayas, pero por otro lado causó un efecto positivo al permitirles conocer a cada uno de los tripulantes de una embarcación. “Hoy sabemos sus datos y qué test se realizaron. Y hasta que no cumple con la cuarentena establecida y presenta un test negativo, no se le permite la entrada al país. Antes no teníamos un dato fidedigno de cada uno de los tripulantes de un barco”, reconoció.