Nelson Avdalov y su vida dedicada al arte, la fotografía y el poder del pescado

escribe Silvana Tanzi 

Su primer encuentro con el arte fue a raíz de una pérdida. Cuando Nelson Avdalov (Montevideo, 1950) era un niño falleció su padre, que era un artista aficionado y había dejado algunas pinturas y una caja con óleos. El segundo encuentro le llegó cuando visitó una exposición de Paul Klee en Montevideo. “En ese momento pensé: ‘Yo puedo hacer eso’. Era muy chico todavía”, dice ahora al recordar aquella ingenuidad a Búsqueda en su apartamento de Pocitos. Ingenuo o no, en ese momento empezó su trayectoria artística, que no fue con la pintura sino con el dibujo. En el semanario Marcha que compraba su madre, le gustaba mirar los trabajos de Mingo Ferreira, dibujante e ilustrador al que admiraba y que hoy es su amigo.

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