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En su anterior novela “La cena” (Salamandra, 2010) este escritor holandés ya había dado muestras de una furibunda capacidad para desarrollar todos los pensamientos incorrectos que bullen y regurgitan en las damas y los caballeros que van por la vida destilando buenos modales y amabilidad. Ahora nos trae Casa de verano con piscina, que es una historia igualmente atrapante con aristas sórdidas y situaciones de extrema violencia.
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Marc Schlosser es un médico de cabecera que atiende a la crema cultural holandesa. Por su consulta desfilan artistas plásticos, actores y cineastas. De entrada sabemos que Schlosser no es un tipo agradable: cuando los pacientes le hablan de sus problemas, él piensa en otras cosas. “Aquí, doctor, aquí es donde más me pica”, le dice un paciente. Pero Schlosser no quiere ver, prefiere pensar en una montaña rusa, en un avión que estalla en los aires o que se introduce en un edificio, en cualquier cosa menos en el eczema, el hongo o la pústula que tiene ante sus ojos.
Cierto día el doctor, su esposa y sus dos hijas (una pequeña, la otra adolescente) son invitados a la casa de veraneo de Ralph, un famoso actor experto en Shakespeare, también casado y con hijos y conocido en el ambiente como un empedernido mujeriego. Y en esa casa con piscina ocurrirán cosas complicadas, densas.
Lo que a Herman Koch le importa es generar un thriller donde ningún personaje sea enteramente inocente. Si bien el narrador es el médico de cabecera y gracias a él vemos el mundo de un modo ácido y despiadado, el resto de los personajes exhiben finas psicologías, muchas veces a través de pequeños y acertados detalles.
Hay momentos donde impera el humor, por ejemplo cuando el médico describe la cantidad de puestas en escena under y “onderas” de Shakespeare que ha visto y detestado (“El mercader de Venecia” con actores en pañales; “Hamlet” con retrasados mentales; “El rey Lear” con ex drogadictos y huérfanos de Zimbabwe); en otros predominan las certeras pinceladas a propósito del cuerpo seductor de una Lolita o la forma en que un grupo de veteranos borrachos abordan a unas turistas adolescentes noruegas.
Los capítulos son cortos, acorde a la perfecta síntesis que persigue el escritor. Y la trama se desarrolla con una fuerza y un misterio crecientes. Una estupenda novela que seguramente dará lugar a una adaptación cinematográfica.
“Casa de verano con piscina”, de Herman Koch. Salamandra, 2012, 348 páginas, $ 450