Gestión, gestión, gestión. El diputado Daniel Peña repite la palabra durante la entrevista con Búsqueda. También apelará varias veces al término ideología. O más bien a la ausencia de lo ideológico como un concepto fuerte del proyecto político del empresario Edgardo Novick. Más gestión y menos ideología. Con dos cuadros con la figura del caudillo Wilson Ferreira a sus espaldas, asegura que esa fue una de las cuestiones que lo empujaron a dejar las filas del Partido Nacional para sumarse a un “fenómeno” incipiente del que no sabe cuál será su techo. Lo entusiasma que sea un proyecto “en construcción” y por eso admite que hay un diagnóstico, pero aún no hay propuestas. “Habrá actores y propuestas concretas”, promete.
—¿No estaba cómodo en el Partido Nacional?
—Mi espacio siempre lo tuve. Voy para mi cuarta reelección. Sí estaba en un momento personal de querer formar parte de cosas eficientes que permitan cambiar el gobierno.
—¿Ese espacio no lo encontraba?
—En las cosas que se están haciendo en el Partido, lo que yo podía hacer no iba a cambiar en nada. Hay una figura consolidada que es (el senador Luis) Lacalle Pou como candidato y no veo que pueda hacer nada para cambiar una realidad que lleve a cambiar el gobierno. Hoy, después de dos semanas en esto, estoy convencido de que es un espacio más que necesario para construir este cambio. Para poder cambiar el gobierno necesitamos más oferta electoral y la única oferta electoral distinta se llama Edgardo Novick.
—¿Y por qué no ve eso en Lacalle Pou o en el senador colorado Pedro Bordaberry?
—Yo creo que sí, van a ser los dos. Se necesita a Bordaberry, a Lacalle Pou y una figura más para cambiar el gobierno. Esa figura no nace en los partidos, sino que nace a través de Novick. No es en contraposición. Estas dos sumas necesitan alguien que sume más para poder ganar y si no, no van a poder ganar.
—¿Usted ve un electorado que no vota a Lacalle Pou ni a Bordaberry, pero que sí puede captar Novick?
—Exactamente. Yo creo que solo con ese sector del electorado se puede cambiar el gobierno y que se cambia el gobierno con una oferta que capte lo que ellos hoy no captan.
—¿Qué le seduce del discurso de Novick?
—Hay cosas a las que le presto atención en política. Básicamente es la gente. Yo nunca recibí del poder ningún tipo de apoyo. La votación de Montevideo me hizo respetarlo políticamente. Si le gana a la figura del MPP ahí abrí los ganchos. Me siento bastante cercano por su estilo de vida o forma de vida. Yo vengo de familia humilde, yo repartía diarios, escuela y liceo público, estudiando y trabajando, logré ser cuatro veces representante. Él es alguien que también viene de abajo.
—Se sintió identificado.
—Sí, es mi vida, digamos. Me siento identificado, no tanto en algún aspecto, pero también considero y soy un agradecido del Uruguay de las oportunidades.
—Pero solo por ese discurso no habrá sido.
—No, hay dos discursos. El primero que me seduce es el de generar políticamente un movimiento que ayude a mover el escenario político e instalar a alguien que puede llegar a ser el factor determinante para cambiar el gobierno. Y me mueve no tener que dejar de ser quien soy políticamente al hacer este movimiento. No voy a dejar de ser blanco y wilsonista.
—¿Y en cuanto a las propuestas?
—Ahí voy al tercer punto que me sedujo. Lo que más me sedujo fue generar desde el vamos la construcción de un espacio político distinto sin dejar de ser quien soy.
—Está bien, pero el Uruguay de las oportunidades que usted menciona es un discurso que también tienen otros partidos; resta ver el cómo. Días atrás se dio una interpelación con la educación como tema. ¿Qué propone su agrupación?
—Esta es una agrupación en formación. Si bien hay distintas ideas y tenemos un marco general que vamos formando, es un espacio que todavía está abierto y va a estar abierto un tiempo interesante, porque quiere incluir opiniones. Algo que me sedujo es la credibilidad de los actores. Esto es, un actor que pudo hacer y transmitir en su propia vida el Uruguay de las oportunidades. Yo soy único hijo, único nieto y a los 11 años mi abuelo me dijo que había que laburar y todos los días a las 6 de la mañana yo estaba repartiendo diarios. Y eso me cambió la vida, para todo. ¿En qué se trasluce en el tema educación? Sigo mandando a mi hija a la escuela pública, estoy cerca de lo que fue la transformación de la escuela 136 de Salinas a lo largo del tiempo. Pero hoy los mensajes que se transmiten a la gente y a los niños son disímiles. Entre la superación del individuo, donde uno transmite y educa para que se supere en la vida a través de la educación, o el del conformismo donde el Estado le dice a la gente que el Estado tiene que encargarse de resolver todos los problemas y no que uno tiene que encargarse de resolverlos. En un mundo cambiante, que necesita una educación dinámica, que necesita innovación y tecnología, enseñar que el Estado tiene que encargarse de resolverle todos los problemas a la gente vamos a un camino que no tiene salida.
—¿Pero cómo se hace?
—Lo que defenderé siempre es la educación pública, porque ahí es donde está el deterioro más grande. Lo diferente y lo que pelearé hasta donde pueda, es que antes en el banco de la escuela pública se sentaba el más pobre y el más rico del pueblo. Después, a lo largo del tiempo la gente se diferenciaba, pero ese nivel de amistad seguía siendo a los 15 años porque la escuela marcaba ese plano de igualdad. Hoy en el Uruguay están los que pueden pagarse una educación privada, y el que no puede va a la pública y nunca más se dará esa integración.
—El diagnóstico está claro. ¿Hay propuestas concretas?
—No solo va a haber propuestas concretas, sino actores concretos. En todas las áreas.
—Eso es lo que la gente le puede empezar a reclamar a Novick.
—Es una obligación de la ciudadanía reclamarle a este espacio político propuestas concretas. También es cierto que se tienen que dar los tiempos para que se hagan. Yo no estaría de acuerdo que fuera ya. Lo que me entusiasma de esto es que se genera un espacio político que intenta incluir gente que no está en la oferta que hay arriba de la mesa.
—¿Por qué Novick representa un espacio político distinto?
—Despierta credibilidad. Es el actor que llega a la vida política para no sacarle nada a la política. Hay una visualización general de que es una persona que no necesita de la política para vivir. Y eso a mucha gente le genera tranquilidad y credibilidad. Además estamos viviendo en un momento político donde un buen gestor hoy tiene valor, porque la gente visualiza que donde más se ha fallado es en la gestión pública.
—Es un buen gestor de las empresas privadas que ha administrado.
—Bueno, pero eso ya es un comienzo bien distinto, ¿no? Yo puedo tener mis dudas de que alguien que haya gestionado bien lo privado pueda gestionar lo público. Pero por lo pronto en su propia vida lo ha hecho bien.
—¿Cuál es el electorado de Novick?
—El viernes hice una reunión y estaba desde el cuidacoches del Disco de Atlántida a dos de los empresarios más fuertes de Ciudad de la Costa.
—¿Y qué es lo que fueron a buscar, cuáles son sus argumentos?
—Novick cambia el paradigma ideológico de la discusión política de los últimos tiempos. Lo distinto es que no hay una segmentación político-ideológica del votante. Porque la gente se empezó a cansar de eso. Novick no recibe específicamente ni blancos ni colorados ni frenteamplistas desencantados. Está poniendo arriba de la mesa una discusión que no tiene que ver con la ideología. Y eso a mí me permite venir con mi camiseta blanca y ponerme la celeste, porque necesitamos más gestión y menos ideología.
—¿Esperaba los reproches de algunos compañeros cuando abandonó el Partido Nacional?
—Te diría que tuve llamadas del 80% de los compañeros, en buen ánimo. A la prueba está que al otro día entré al Parlamento y prácticamente no hubo nada.
—Sin embargo, se instaló un rumor entre los blancos de que usted se había ido con Novick por un tema de plata.
—El día que deje de ser libre dejo de hacer política. En mi vida política nunca nadie me ofreció plata. Ni ahora ni antes. ¿Por qué? Porque me permite precisamente hacer esto que hice ahora. Yo di el paso que di y volví a hablar con el 99% de mis compañeros de la misma forma. Esa misma libertad la tengo para decir que el día que acá no me guste algo me voy.
Información Nacional
2016-10-20T00:00:00
2016-10-20T00:00:00