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Que no viene a “improvisar”, que rechaza el “trabajo artesanal que se venía haciendo” y que no va a “tolerar la tortura”. Gabriela Fulco asumió hace sesenta días como presidenta del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa), y en varias salidas públicas marcó distancia de la gestión de su antecesor, Ruben Villaverde.
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El Sirpa, una comisión delegada del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), ha recibido cuestionamientos —de organizaciones sociales y de la Institución Nacional de Derechos Humanos— por la atención a los adolescentes presos.
A eso se suma que la nueva dirección del Sirpa planteó su preocupación por problemas de construcción en los establecimientos de reclusión inaugurados en el último año.
Fulco, una psicóloga que trabajó en el equipo del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, asumió como presidenta del Sirpa el 20 de mayo. Desde entonces comenzó a marcar diferencias con el equipo anterior. “Yo quiero una gestión en el marco de los derechos humanos”, afirmó en una entrevista que concedió al diario “El País” cuatro días después de asumir.
Las salidas de Fulco no cayeron bien a Villaverde, informó el diario “El Observador” el martes 21. El ex titular del Sirpa evalúa solicitar que su actuación en el organismo sea analizada por el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio.
Esta semana Fulco volvió a referirse a los problemas de la institución que heredó. En el Sirpa, dijo, se dan “situaciones que constituyen tratos inhumanos y degradantes de acuerdo al articulado de la Convención sobre la tortura”, dijo el lunes 20, según consignó Montevideo Portal.
“Algunas son situaciones que denuncian los propios internos, otra es de la base de nuestra observación en cómo ha sido conformado el sistema durante años, formas que no han sido estudiadas, ni revisadas y no ha habido una voluntad expresa de modificaciones profundas de la estructura para tener otro sistema de reclusión juvenil”, afirmó. “Estamos trabajando para empezar a dar vuelta el sistema y trabajar en prevención”, agregó.
El lunes 20, luego de una actividad de capacitación en derechos humanos para directores del Sirpa, Fulco dijo que hay que dejar atrás el “trabajo artesanal” en el organismo. “Estamos en una línea de trabajo que tiene una metodología científica que nos da respaldo. No venimos a improvisar. No queremos hacer más trabajo artesanal de lo que vemos que se venía haciendo, de responder al hecho del día, solucionarlo y dejar que las cosas pasen, sino realmente (queremos) trabajar en profundidad”.
La jerarca señaló que hay problemas de construcción en algunos centros de reclusión que fueron inaugurados en el último año. Informó que quiere cerrar el hogar Ariel de la Colonia Berro porque “no tiene techo” (solo cielorraso), y hay un “hacinamiento” que lleva a que se den situaciones de reclusión “infrahumanas”.
Planteó, además, la necesidad de hacer una clasificación de los internos. “Este es uno de los grandes factores que desalienta la gestión, el hecho de tener una población privada de libertad que no está clasificada”, explicó.
Fulco se refirió al hecho que en sesenta días hubo dos incidentes entre internos en hogares del Sirpa. “Tengamos en cuenta que se trata de un sistema que tiene una fragilidad muy importante, desde todo punto de vista. Desde el punto de vista edilicio, desde el punto de vista de la gestión, y cuando interviene un nuevo equipo y empieza a mover estructuras y empieza a hacer cambios a todos los niveles, eso genera ruidos, genera algunas fricciones que determina que todo el sistema se vea conmovido por los cambios. Es la etapa mas difícil, pero tiene que crujir el sistema de alguna manera como para salir a la otra etapa. Si no, la otra opción es dejar todo como está y eso va a generar en el futuro mayores dificultades y va a disminuir las posibilidades de rehabilitación”, afirmó.
Fulco dijo que la rehabilitación del adolescente es uno de los principales objetivos de la nueva dirección. “A todos nos interesa que los jóvenes tengan la posibilidad de salir con las herramientas suficientes —psicológicas, de preparación para el trabajo— para disminuir las posibilidades de reincidencia”, dijo. Fulco aclaró que este no es solo un tema del Sirpa sino del resto del Estado. Informó que junto al Ministerio de Desarrollo Social (Mides) están trabajando en “generar dispositivos que permitan hacer un seguimiento del joven más allá del período de reclusión. Es la etapa de mayor riesgo. Si hay dificultades en el núcleo familiar, en lo educativo, en lo laboral, las posibilidades de reincidencia pueden ser altas”.
Indicó que se tomará en cuenta una experiencia realizada en Cataluña, España, donde se hace una “valoración del riesgo de reincidencia” al adolescente infractor a lo largo del tiempo de reclusión. Explicó que se van observando los resultados de una serie de estudios y se realizan ajustes al programa si se ve que es alta la tasa de reincidencia. Las previsiones aumentan si esa posibilidad se da en momentos en que el adolescente está por salir del sistema. En ese caso, dijo, “hay que alertar al equipo que lo va a recibir afuera, para hacer un cerco de contención y un seguimiento de uno a tres años, en algunos casos cinco. Si en ese tiempo no hubo reincidencia se considera que el programa ha tenido éxito”.
Indefinición.
El presidente del sindicato del INAU, José Lorenzo López, dijo que Fulco tiene un “estilo diferente” de trabajo y que por ahora es “correcto”.
López dijo que los trabajadores vinculados al Sirpa se encuentran en una situación de “indefinición”. “La crítica que hace la nueva administración a la anterior es en todos los planos, incluidos los procedimientos operativos individuales que surgen en cada servicio”, dijo. Señaló que se plantea una “nueva modalidad de intervención” que todavía “no está clara”. “Falta un protocolo, que es lo que reclamamos. Entonces los trabajadores no se arriesgan. A veces intervienen y a veces esperan una orden, y si esperás, en diez minutos puede pasar cualquier cosa”. López indicó que Fulco les pidió que eviten el “contacto directo en las reducciones”. “¿Cómo se reduce sin tener un contacto?”, preguntó.
Además de reunirse con los funcionarios, Fulco también mantuvo dos reuniones con organizaciones de la sociedad civil vinculadas al seguimiento de la situación de los adolescentes infractores de la ley. Luis Pedernera, del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur), dijo que Fulco transmitió el mensaje de que “la tortura no se va a tolerar” y la necesidad de impulsar medidas alternativas a la prisión. “Esa línea nos parece bien”, afirmó. “Vimos un discurso centrado en los adolescentes, algo que hacía tiempo no se veía”, agregó.