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A poco de iniciado el nuevo período legislativo, la bancada de diputados de Ciudadanos presentó un proyecto de ley impulsado por el colorado Ope Pasquet que busca legalizar la eutanasia. La norma titulada “Eutanasia y suicidio médicamente asistido” se comenzó a estudiar, pero en junio del año anterior se decidió suspender su análisis “hasta aclarada la crisis sanitaria por la pandemia de Covid-19”, según la moción presentada por el diputado blanco y pastor evangélico, Álvaro Dastugue.
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Sin embargo, el debate público continúa. Pasquet defendió la posibilidad de que un paciente decida sobre su vida en caso de padecer una enfermedad incurable. La Iglesia católica salió al cruce y en conferencia de prensa realizada en junio sostuvo que “no es éticamente aceptable” causar la muerte de un enfermo. “Ni el paciente, ni el personal sanitario, ni los familiares tienen la facultad de decidir o provocar la muerte de una persona”, señaló la Iglesia en aquel entonces. También varias organizaciones definidas como “humanistas” alzaron la voz para defender el proyecto, como la Asociación Uruguaya de Libre Pensadores, que en un comunicado afirmó que “cada uno debiera poder ejercer plenamente su libertad de conciencia”.
Más allá de las implicancias legales, el debate ético y filosófico o los cambios que podría implicar para el trabajo del personal médico, a nivel de la ciudadanía existe una posición ampliamente mayoritaria. La encuestadora Factum consultó a los uruguayos si se sienten más identificados con “permitir la eutanasia en casos de enfermos terminales por voluntad del paciente” o “no permitirla” y el 78% optó por habilitarla, mientras que 14% prefiere no hacerlo. El restante 8% no opina o no sabe.
La encuesta fue realizada entre el 24 y el 27 de enero a 974 personas mayores de 15 años de todo el país y las consultas fueron hechas por celular, teléfono fijo y online.
Si bien los resultados muestran cierta unanimidad, existen diferencias cuando se analiza según el área donde viven los encuestados y el sexo. Por ejemplo, en Montevideo quienes apoyan la iniciativa son el 82%; en el interior es 75%. Y algo similar ocurre al analizar las respuestas de hombres y mujeres, ya que entre el público masculino el 81% quiere permitir la eutanasia y en el femenino el 75%.
Factum también discriminó según qué eligieron en las elecciones nacionales de octubre. Entre quienes votaron a la coalición multicolor 75% permitiría la eutanasia, entre quienes votaron al Frente Amplio el número es mayor —83%— y entre quienes votaron a otros partidos o no dicen a quién eligieron, el 71% la avalaría.
Por último, al analizar las respuestas de acuerdo a franjas etarias, surgen algunas diferencias. Por ejemplo, el nivel más alto de rechazo se da en las personas mayores de 60 años donde el 18% no permitiría la eutanasia frente al 74% que sí lo haría. En cambio entre quienes tienen de 15 a 30 años solo el 7% se opondría y 79% la permitiría. Y de 31 a 60 años el 80% estaría dispuesto a avalarla mientras que el 13% no.
Alcohol cero
En las últimas semanas volvió a instalarse el debate a nivel político relacionado con la normativa que prohíbe manejar vehículos si se tomó alcohol. La ley denominada “alcohol cero” establece que el nivel permitido sea únicamente cero gramo de alcohol en litro de sangre. El 18 de enero El Observador informó que el senador blanco Sergio Botana está trabajando en la redacción de un proyecto de ley que en el marco de la promoción de la industria vitivinícola incluirá un artículo que permita manejar con hasta 0,3 gramos de alcohol en sangre. Semanas atrás, el presidente Luis Lacalle Pou recordó que su posición personal sigue siendo elevar mínimamente los niveles. “Yo soy partidario del 0,3”, dijo.
También resurgieron las críticas de quienes defienden que se mantenga la ley tal cual está. El presidente del Sindicato Médico del Uruguay, Gustavo Grecco, publicó en su cuenta de Twitter el 18 de enero que no se debe hablar de libertad “porque nadie prohíbe tomar” y que modificar la normativa sería “ceder a las presiones corporativas”.
La posición mayoritaria entre los uruguayos, según un relevamiento hecho por Factum, arroja que es preferible dejar la norma tal como está. El 84% de los encuestados dijo sentirse identificado con la frase: “Para conducir no se debe tomar nada de alcohol”. Otro 15% optó por apoyar la expresión: “Para conducir se puede permitir un poco de alcohol”. Y el restante 1% prefiere no contestar o no sabe.
El resultado es tan preponderante que no surgen grandes diferencias al analizar por sexo, edad y zona donde viven los encuestados. Sin embargo, sí surgen algunas discrepancias al considerar qué votaron en las pasadas elecciones nacionales. Entre quienes votaron por la coalición multicolor, los que pretenden que se mantenga la exigencia de alcohol cero desciende al 74% con 24% de personas que optan por permitir conducir con “un poco” de alcohol en sangre. Entre los votantes del Frente Amplio, en cambio, el 98% dice que no se debe cambiar la ley y solo 2% que se podrían rebajar las exigencias.