Acceder a contenidos audiovisuales, como películas, series o deportes, es hoy relativamente sencillo: basta con tener una buena conectividad, un dispositivo móvil y conocimientos básicos sobre la red. Sin embargo, el uso masivo de este tipo de herramientas ha derivado en un tráfico ilegal de contenidos, que tiene un impacto en la industria y, por tanto, en la economía de los países.
La lucha de la industria de la televisión, los operadores de cable y las plataformas on demand versus los llamados “piratas”, ha tomado fuerza en la última década a raíz de la explosión de Internet. Es que la red de redes dio lugar a una competencia “desleal”, dijo a Búsqueda la directora ejecutiva de la Alianza Contra la Piratería de Televisión Paga y directora senior de Gestión de Fraude de DirecTV Latinoamérica, Marta Ochoa.
Según la especialista, que viajó a Uruguay para participar en el V Seminario Internacional de Lucha contra la Piratería de Contenidos Audiovisuales, realizado el martes 7 en Salto, el negocio ilegal en el sector representa una pérdida anual de US$ 1,2 billones para los países de América Latina y, a la vez, provoca la pérdida de miles de puestos de trabajo como consecuencia de la reducción de las suscripciones a las empresas de cable. Para Ochoa, la piratería online es hoy la más peligrosa y la que provoca más perjuicios para Uruguay, “debido a la calidad de Internet que posee el país”.
En promedio, el 50% de los internautas en Latinoamérica baja contenido pirata, sostuvo Ochoa. Por eso opinó que es prioritario dar a conocer los riesgos que eso conlleva para los usuarios —como la aparición de publicidad no deseada o el robo de información—, y lograr una mayor participación de los gobiernos en la regulación de este tipo de prácticas ilegales.
“La industria ya no hay mucho más que pueda hacer. Internet cambia permanentemente y la tecnología avanza y se modifica, pero la legislación queda un poco anticuada”, opinó. Por eso, desde la alianza trabajan junto a las autoridades uruguayas para elaborar normativas que permitan a la industria actuar de forma inmediata y así combatir el robo de contenidos, como sucede en países desarrollados.
La comercialización de decodificadores que permiten a los usuarios acceder de forma gratuita —e ilegal— a señales satelitales es un fenómeno que aún no cuenta con un marco legal claro y que la experta también señaló como preocupante.
A continuación un resumen de la entrevista mantenida con Búsqueda.
—¿Cómo repercute en la industria de América Latina el desarrollo de la piratería de TV paga?
—Dentro de lo que es la piratería de TV paga, nos enfocamos en la pirateria online, que tiene un gran impacto actualmente para Uruguay, principalmente debido a la calidad de Internet que posee el país. Afecta primeramente a la industria en cuanto a las pérdidas, ya que esta vive de promover contenidos creativos que tienen un costo importante. También lastima mucho a los países porque, como corresponde, las empresas legales pagan impuestos, mientras que la piratería no. Y las pérdidas son enormes. Impacta al trabajo, porque si la industria no crece, no aumentan los trabajos. Y por último, lastima al usuario debido a que este tipo de piratería vive de la publicidad, contenido que el usuario no busca y que puede desde robar sus datos hasta invadirle con información no deseada, como pornografía o juegos clandestinos. El usuario está en un gran riesgo, por eso creemos que este es un tema prioritario para Uruguay. Según nuestro estudio realizado en 2016, donde monitoreamos durante un mes la actividad en Internet, en promedio el 50% de los internautas en Latinoamérica baja contenido pirata. En países con alta tecnología y buen acceso a Internet, tiene un impacto enorme: si pensamos en la mitad de la población internauta uruguaya o chilena, lugares con una calidad de conectividad excelente, es una cifra muy alta. Esos países están más expuestos y en más alto riesgo. Estamos haciendo otro estudio en este momento, pero entendemos que los números se han mantenido o incluso crecido en casi todos los países.
— ¿ Qué impacto tiene en la economía nacional?
—Tratamos de mirar en lo regional, ya que estos trabajos afectan tanto a empresas locales como internacionales. Según nuestros números anuales actualizados a diciembre, en algunos países de América Latina que la alianza monitorea se perdieron 50.000 puestos de trabajo. Además, la industria legal de la televisión, ya sea satelital, por cable o mediante plataformas de contenido, cuando se instala en un país invierte fuertemente en su desarrollo y por lo tanto nos gustaría ver que tanto los gobiernos como la población entiendan el impacto que esto produce. Debido al acceso ilegal, la piratería representa una pérdida anual de US$ 1,2 billones para los países de América Latina y de US$ 6,5 billones para la industria en general.
—¿Qué tipos de piratería de TV existen y cuál es la más habitual?
—Hay formas de piratería superbásicas, como una persona que se cuelga de un cable, así como otras muy sofisticadas, que se dan cuando una persona o una empresa roba contenido y organiza una aplicación pirata por la cual el usuario accede a por ejemplo 3.000 canales de manera ilegal. Imagina el daño para los dueños de esos contenidos, para los que los desarrollan. Pero hay otros tipos de informalidad que todavía son muy importantes en Uruguay, como la piratería Free to Air (FTA) —que involucra el uso de receptores satelitales destinados a recibir señales libres, que son alterados para descifrar las señales pagas—. Este país es una zona de tránsito en Latinoamérica, y ese es un tema muy delicado a escala internacional porque a través de los puertos de Uruguay se impacta en otros lugares.
—Hoy hay herramientas sencillas para acceder a contenidos ilegales, así como nuevas plataformas que quizás no tienen mucho control. ¿Estamos frente al boom de la piratería online ?
—Tiene que ver con que hay mucho desconocimiento. Es importante explicarle a la población qué significa la piratería online porque mucha gente lo sabe e igualmente lo hace. Es necesario entender que cuando se abre la red al pirata, el usuario está prácticamente abriendo la puerta de su vida, donde hay información personal, fotos, tarjetas de crédito. Y el pirata no necesariamente está en Uruguay; puede estar en China, en Rusia, en África, en Paraguay, en Canadá. Está abriendo la puerta a algo totalmente desconocido. Además, con los desarrollos tecnológicos gratuitos que existen hoy, el pirata decide invertir porque al robar contenido gana muchísimo dinero. Es todo ganancia.
—¿Cómo impacta la piratería a los proveedores de TV por cable?
—El impacto es muy serio, ya que la industria compite con productos gratuitos, es una competencia desleal. Algo robado no requiere inversión. La industria está siendo muy afectada y tanto la Cámara Uruguaya de Televisión para Abonados como la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos están muy preocupados por cómo se está lastimando al mercado.
—¿Qué estrategias se piensan tomar para combatir la piratería online y el robo por satélite de TV paga?
—Algo que transmitimos a los gobiernos es que la industria ya no hay mucho más que pueda hacer. Necesitamos una colaboración más alta de los gobiernos así como regulaciones más firmes y actualizadas. Porque Internet cambia permanentemente y la tecnología avanza y se modifica, pero la legislación queda un poco anticuada. Por tanto, la alianza, junto con todo el grupo de prestadores locales de Uruguay, está instando a una colaboración del gobierno para que las soluciones sean más rápidas. Ver un partido por Internet dura una hora y media. La industria no puede esperar diez meses una orden judicial para accionar, no hay manera de defenderse. Necesitamos regulaciones que nos permitan actuar en pocos minutos. En Estados Unidos e Inglaterra hay regulaciones así; las hemos presentado al gobierno uruguayo y lo que pedimos es una actualización de las legislaciones. No queremos que actúen en nuestro nombre, sabemos cuál es nuestro rol, pero necesitamos leyes que nos respalden.
—¿Qué regulación existe actualmente en Uruguay respecto a la piratería de TV paga?
—La ley de propiedad intelectual en Uruguay dice que el dueño de la propiedad intelectual podrá defender sus derechos en la Justicia y eso debe ser así. Pero el problema es que con Internet, el contenido se ve por streaming y puede durar muy poco. Con una transmisión ilegal breve, un cableoperador no tiene manera de ir a la Justicia. Cuando termina de transmitirse, el daño ya está hecho. Entonces hay que pensar con el mundo de hoy, con el Internet y las tecnologías actuales, cómo hacemos una regulación que permita al dueño de un contenido pedir la baja instantánea.
—¿Se debe cambiar la regulación que permite la comercialización de decodificadores en tiendas y plataformas digitales como Amazon?
—Exactamente. No imagino que alguien publique “quiero vender esto que es robado” porque las plataformas no lo permitirían. Por eso solicitamos algo similar: la administración americana ya envió dos notificaciones a Amazon. En la primera le exigió a la empresa que busque soluciones para que su plataforma no venda estos equipos FTA o IPTV (Internet Protocol Television) que no tengan homologaciones del gobierno. Y hace dos semanas, el gobierno americano mandó otra notificación a Amazon, a Alibaba Group y eBay acusándolos de tener mercadería falsa que engaña al usuario. Y justamente son esas mercaderías. Eso es una alerta internacional y en Uruguay la venta de estos equipos pirata es bastante abierta, se pueden comprar en cualquier lado, es muy preocupante.
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