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    martes 18 de junio de 2024

    Organismos bajaron su “resistencia” a digitalizarse, pero Uruguay retrocedió en índice de e-government

    Entre 2020 y 2022 la puntuación de Uruguay en el índice de desarrollo del gobierno electrónico disminuyó, y también en materia de participación ciudadana digital, según el último estudio elaborado por Naciones Unidas (ONU).

    Por eso, también perdió posiciones en el ranking que compara países —de 26 a 35 y de 29 a 61, respectivamente—, aunque según Vicenzo Aquaro, jefe de gobierno digital del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de esa organización, no es algo que deba dramatizarse, en parte porque obedece a cambios metodológicos y al hecho de que otros Estados pudieron tener desempeños mejores. “Diría que hasta ahora a Uruguay le está yendo muy bien” y sigue siendo “líder de la región”, afirmó el funcionario. “El área en la que hay que trabajar más es en la participación electrónica” de la ciudadanía, recomendó al participar la semana pasada en un foro organizado por la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic) en la Torre de las Comunicaciones.

    El mismo énfasis pusieron varios de los oradores de esa jornada, que tuvo lugar el miércoles 12.

    El ministro de Industria, Omar Paganini, celebró los nuevos datos presentados por la ONU sobre el gobierno digital en Uruguay. “Se reafirma nuestra posición de liderazgo”, dijo, y añadió que las capacidades digitales del Estado permitieron superar la pandemia “de manera ejemplar”, tanto en cuanto a la vacunación como a la enseñanza a distancia durante la emergencia sanitaria. Y después de enumerar otros aspectos de mejora, acotó: “Lo que no está bien” es que muchos pueblos del interior tienen una antena a 10 kilómetros (…). Tenemos que hacer mucho por el despegue del interior (…), más allá del esfuerzo de Antel”. También identificó “muchos desafíos” en las pymes.

    Por su lado, el director ejecutivo de la Agesic, Hebert Paguas, dijo que la pandemia de Covid-19 fue un “punto de partida para aprender a trabajar distinto” en estos aspectos dentro del Estado. “Los organismos, los ministerios, empezaron a pedir más cosas de Agesic. Hasta 2019 y tal vez hasta el 13 de marzo de 2020” esa agencia “tenía la voz, (era) el motor, y tenía la resistencia de los ministerios”. Algunos decían: “Yo me dedico a las vacas, no me hables de gestión documental integral”. Pero después de esa fecha, cuando se confirmaron los primeros enfermos de SARS-CoV-2 y se decretó la emergencia, la actitud de los organismos pasó a ser otra: “Ahora necesito, ahora necesito, ahora necesito”. Resumió: “Aprendimos que necesitamos servicios más simples y ágiles”.

    Paguas destacó la rapidez y eficacia con la que, dijo, actuó el sector público, en colaboración con el privado, para dar respuestas tecnológicas ante el escenario de la pandemia. En el área específica de la salud, resaltó que ya “desde el 14 y el 15 marzo” de 2020 surgieron las primeras ideas para crear la aplicación Coronavirus.uy, así como la interoperabilidad entre los laboratorios y Salud Pública, que permitió “casi en tiempo real, al final del día, mostrar resultados de test” de Covid y dar información acerca de las camas disponibles en los centros de cuidados intensivos.

    Dijo que la agenda para la vacunación fue la máxima “situación de estrés”, y se congratuló porque la Agesic, junto con privados, logró poner en operación una plataforma que canalizó un pico diario de 612.000 gestiones. Esa herramienta democratizó, produjo “transparencia y trazabilidad” con las vacunas, señaló.

    Como anécdota, sostuvo que al país le tocó el “honor extraño” de haber provocado la caída de la aplicación WhatsApp. “En la etapa previa en que estábamos generando la vacunación” el “mejor canal que teníamos” eran los teléfonos celulares y por eso se contrató un servicio de chatbot, dijo. En un momento hubo problemas con el sistema de agenda por razones que no estaban claras para los especialistas de la Agesic. Luego supieron que había un límite de 50.000 concurrentes queriendo solicitar día y hora para inocularse. “¡Rompimos WhatsApp!”, afirmó. Dijo que se contactaron con Meta (Facebook), le explicaron que el inconveniente afectaba a todo un país de 3 millones de habitantes y finalmente se logró una solución. La plataforma para agendarse soportó siete millones de anotaciones, destacó.

    Presencia sin presencialidad

    “Desde el 13 de marzo (de 2020) algo nos cambió a todos. Precisábamos un Estado presente, pero sin presencialidad”, sin los trabajadores públicos en las oficinas para dar respuestas a la ciudadanía, comentó el director ejecutivo de la Agesic. En ese plano, dijo que la agencia colaboró con los organismos aportando buenas prácticas, “comprando insumos, comprando oficinas remotas y asesorando a gestionar el teletrabajo”. Simultáneamente, hizo “cosas normales”, como discutir con la Justicia y el Ministerio del Interior sobre cómo avanzar en la preservación y recolección de pruebas digitalmente, o aprobar la Agenda Uruguay 2025 y el Plan de Gobierno Digital en ese año.

    También apoyó e incentivó entre los organismos públicos el uso de la firma digital. “Se avanzó tanto que Uruguay llegó a ser el primer país en firmar con Argentina un acuerdo de firma transfronteriza” que las acepta como válidas en ambos países, dijo. Y anunció que el mes próximo se espera dar pasos concretos en una dirección similar a escala regional, con “Uruguay cinchando” ese proyecto.

    Pese a esos y otros avances, el jerarca reconoció que todavía hay mejoras por hacer, por el lado del uso que le da la gente a los canales y a los instrumentos digitales. “De nada sirve un Estado que otorgue herramientas si las personas no las saben usar”, afirmó. Le pidió al auditorio que piense en el caso de un individuo que está haciendo un trámite en línea por un pago por un monto alto a la Dirección General Impositiva (DGI) a las 10 de la noche, solo y en su casa, y le surgen dudas. La “falta de confianza en uno mismo y en la herramienta” hace que la usabilidad disminuya y la persona diga: ‘Al otro día voy a la DGI’”.

    Para Paguas, también hay un debe en materia de gestión proactiva e innovación pública, un área en la que se propone avanzar la Agesic. Por un lado, para que el Estado cumpla con no pedirle al ciudadano información que ya tienen las oficinas públicas. Por otro, no “esperar a que la persona tenga un problema” sino adelantarse a eso, porque el Estado sabe que en cierto momento de su vida “a tal o cual persona le va a pasar determinada situación con determinado organismo”.

    El director de la Oficina Nacional del Servicio Civil, Conrado Ramos, que es además integrante del Consejo Honorario de la Agesic, señaló como un desafío que la digitalización de los servicios con el Estado “sea efectiva” y que no ocurra que después del “segundo o tercer paso” hecho online el usuario deba completar el trámite de manera presencial.

    En esa línea Virginia Pardo, directora de la Sociedad de la Información de la Agesic, compartió que lo importante, más allá del acceso, es el uso y la adopción de los canales digitales que ofrece el Estado. Para ella, se necesita “dar un salto cualitativo” basado en el concepto de inclusión.

    Informó que se planea empezar a controlar que los organismos cumplan con ciertos estándares en la accesibilidad y usabilidad de los servicios en línea, porque en ese aspecto sigue habiendo “un debe enorme”. En este marco, la Agesic circulará guías técnicas de qué implica cumplir y se prepara un decreto reglamentario dando instrucciones, por ejemplo, a los “cargadores de contendidos” y los “responsables de comunicación”.

    Asimismo, señaló que está “en producción una herramienta de participación ciudadana” que habilitará la realización de consultas y foros, ya sea abiertos o cerrados, y que ya está siendo testeado y usará, por ejemplo, la Agencia Reguladora de Compras Estatales (ARCE) para recoger comentarios de los proveedores sobre los pliegos.

    Gestión digital

    El director de Planificación Estratégica de la Agesic, Marcelo Ginovart, explicó que en materia de gestión administrativa digital el objetivo que se proponen es “tener procesos más simples” para que se deje de “pensar en el papel y empezar a pensar más nativamente en lo digital”. En este aspecto, consideró, “falta hacer un clic”. También en producir información que permita gestionar a partir de evidencia para un mejor uso de los recursos públicos, sostuvo.

    Habló de tres pilares en los que se trabaja: gestión financiero-contable, adquisiciones públicas y gestión humana. Junto con organismos como el Ministerio de Economía, la Oficina de Planeamiento y la Agencia de Monitoreo y Evaluación de las Políticas Públicas, “se elaboró un plan a uno, dos, tres y cuatro años con hitos y productos para uso de los organismos con una visión integrada”.

    Como otra línea de trabajo paralela mencionó la gestión documental digital, con base en una “fuerte interoperabilidad” para que funcionarios de distintas reparticiones puedan manejar un “escritorio común”, ya sea para un expediente, una notificación o un oficio, ejemplificó.

    Gabriel Hernández, director de Infraestructura y Operaciones en Tecnologías de la Información de la Agesic, dijo que la transformación en esa área se vio “acelerada por la pandemia” y que, a futuro, será “clave adoptar la ciencia de datos” en el Estado. Eso —agregó— plantea desafíos relacionados con la infraestructura, las capacidades y los marcos habilitantes. “Una política de datos es fundamental, pero hay que ir más allá y hay que tener una estrategia nacional de datos”, planteó.

    El director de Seguridad de la Información de la agencia, Marcelo Papaleo, comentó que la construcción de un padrón demográfico nacional permitirá que los organismos puedan certificar la dirección de una persona a través de una plataforma de interoperabilidad sin necesidad de emitir un certificado.

    Economía
    2022-10-19T19:37:00