• Cotizaciones
    domingo 11 de octubre de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Otra vez la misma película

    El intento golpista en Turquía tuvo efecto búmerang y terminó favoreciendo a Erdogan y debilitando más aún a la oposición. La historia muestra varios ejemplos de estas acciones mal pensadas y peor ejecutadas. Uno de los más contundentes tuvo lugar el 27 de febrero de 1933.

    Ese día, se incendió en Berlín el edificio del Parlamento. Todas las pericias técnicas —las hechas inmediatamente después del siniestro y las llevadas adelante varias décadas después— demostraron que el responsable del fuego era Marinus van der Lubbe, un comunista holandés que con su acción pretendía desatar un alzamiento contra el régimen nazi. Encontrado entre las ruinas de un ala del Parlamento apestando a querosén y nafta, Marinus reconoció que el incendio era obra suya.

    Hitler, que llegó urgentemente al lugar, sacó una conclusión (“los comunistas intentan un último levantamiento”) y comprendió, en el acto, la utilidad del incendio de Marinus. Allí mismo dio órdenes de razzias masivas y fusilamientos. Esa noche, unos 4.000 funcionarios comunistas y socialdemócratas, profesionales, intelectuales, artistas y diputados terminaron en la cárcel.

    El incendio le dio a Hitler la oportunidad que estaba esperando. Sin perder tiempo, logró el apoyo del presidente y decretó el estado de sitio. Se suspendieron los derechos y las libertades individuales —incluido el de habeas corpus— y se limitó la soberanía de los gobiernos regionales, ampliándose el uso de la pena de muerte.

    Las llamas del Parlamento no generaron un levantamiento contra el flamante gobierno nazi pero significaron el fin del Estado de derecho y el nacimiento del Tercer Reich. A partir de ese momento, la Policía —infiltrada por unos 60.000 miembros de las SA y las SS— tuvo plena libertad de acción para arrestar y torturar por tiempo indefinido a quien le pareciese, sin tener que dar cuenta a los tribunales.

    Los decretos “para protección del pueblo y del Estado y “sobre la traición al pueblo alemán”, emitidos al otro día del incendio, formaron el marco legal vigente en Alemania hasta 1945.

    A menos de una semana del siniestro del Parlamento, tuvieron lugar las últimas elecciones en la Alemania del Reich. Inesperadamente, el nacionalsocialismo sacó el 43,9% de los votos y conquistó 288 de los 647 lugares en la Cámara: seguía sin tener la mayoría absoluta a pesar del verdadero abuso que había hecho de los medios de comunicación.

    Más asombroso aún fue que en ese clima de terror, el Partido Comunista y el Socialdemócrata obtuvieran el 30,5% de los sufragios (201 bancas parlamentarias). Uno de cada tres alemanes continuaba apoyando la alternativa socialista. Hitler siguió dependiendo del apoyo de los conservadores (8% de los votos) y del límite que le imponía el presidente. Siguió expandiéndose, de cualquier manera, una oleada nazi que tiñó de marrón los gobiernos regionales y locales en todo el país.

    En Bavaria surgieron dos figuras que pronto se convertirían en el símbolo del terror a nivel mundial. Heinrich Himmler fue nombrado jefe de la Policía en Münich y Reinhard Heydrich jefe de la Policía política de Bavaria. El primero tenía 32 años y el segundo 29. La cantidad de personas arrestadas por orden de Himmler y Heydrich llevaron a la construcción del primer campo de detención, en Dachau. El 13 de marzo, Goebbels fue nombrado ministro de la Educación Popular y de Propaganda.

    Con rapidez asombrosa, el nazismo destruyó a la mayor organización sindical democrática del mundo (con diez millones de miembros) y al mayor partido socialdemócrata, el cual de un plumazo desapareció del Parlamento y de la vida pública. Ante esto, todos los otros partidos eligieron adelantarse a los hechos y se autoeliminaron. Ya en julio, el único partido político que había en Alemania era el NSDAP.

    No sé cuánto conoce Erdogan de la historia alemana durante el nazismo. Pero sí sé que está actuando exactamente de la misma manera que Hitler luego del fallido incendio en su contra. Para Occidente, los militares rebeldes turcos tuvieron la peor de las ideas posibles, pues una Turquía desestabilizada y debilitada por conflictos internos hubiera generado enormes problemas de seguridad en la región y el mundo.

    Sin embargo, el pésimo resultado de la acción golpista es ver cómo Erdogan se fortalece en el poder y avanza en su proyecto totalitario. La historia nunca deja de sorprendernos. Ni cuando nos ofrece novedades ni cuando nos pasa la misma película que ya conocemos de memoria.