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    Para la reforma jubilatoria llamaron a los “culpables” del “desastre”, asegura director del BPS por los empresarios

    Durante la campaña electoral para llegar al Directorio del Banco de Previsión Social (BPS), José Pereyra describía a ese instituto como un organismo “rancio” en el que había una “cultura antiempresarial”. Pero, una vez que ganó y ocupó su puesto de director en representación de las patronales, se encontró con que este lugar era “mucho peor” al que imaginaba. El BPS “no tiene nada que ver con una cultura antiempresarial. Es de una cultura antihumana”, describió en el programa La contratapa de la revista, de FM Gente de Maldonado. Y siguió: en lugar de “empático con el ciudadano”, es “distante” y “apático”.

    Ese diagnóstico lleva a Pereyra a pensar que es necesaria una “reforma estructural” del sistema, “donde el objetivo sea el uruguayo” y se establezcan “mejores jubilaciones”. Pero esa reforma debe ser “verdadera” y no la que propuso el presidente Luis Lacalle Pou la semana pasada publicando un anteproyecto de ley. De aprobarse, habría “resultados” como los que hubo hasta ahora, cuestionó en esa entrevista, divulgada por la radio el lunes 1º.

    “Solución” que no fue tal

    Pereyra recordó que la anterior reforma de 1996, que estableció un régimen mixto para el sistema, se planteó como “la gran solución para este país”. Sin embargo, ahora “un montón de sectores dicen que hay que desafiliarse de las AFAP, que las AFAP no sirven para nada. Mucha gente mira el recibo y dice: ‘Mirá, esta era la solución’”, dijo el empresario, que llegó a ser director siendo presidente de la Cámara Empresarial de Maldonado. Recordó que fue una reforma del Partido Colorado.

    También criticó los cambios de 2008, cuando el entonces gobierno frenteamplista impulsó flexibilizaciones en el acceso a las jubilaciones. “Hubo un partido que se embanderó atrás de esa reforma. Hoy tiene un costo en el bolsillo del trabajador y de las empresas monstruoso”, opinó. Pasó un “tiempito” de los cambios definidos en 2008 y “aparece el Partido Nacional”, que dice: “Ahora tengo mi reforma”. “Pero resulta que la jubilación dentro de unos años en vez de a los 60, va a ser a los 65, porque al uruguayo parece que se le antojó vivir más. Como los uruguayos viven más, lamentablemente esto va a tener mayores costos. Seguimos en la misma”, apuntó. Esa referencia es a una de las propuestas presente en el anteproyecto, que extiende la edad de retiro de 60 a 65 años. Pero sus cuestionamientos no se limitaron a este aspecto, sino al proceso de discusión de la reforma.

    El paso previo a este anteproyecto de ley fue la creación de una comisión de delegados partidarios y organizaciones sociales que diagnosticó el sistema e hizo recomendaciones para su reforma. Este grupo fue presidido por Rodolfo Saldain y también participó el exministro de Trabajo Ernesto Murro como uno de los delegados por el Frente Amplio.

    “Para hacer una comisión de expertos llamamos a Murro, a Saldain y a todos los muchachos que hicieron este desastre”, señaló Pereyra. Murro era el presidente del BPS en 2008 y Saldain estuvo en la redacción de la reforma que entró a regir en 1996.

    El director argumentó ese punto con una comparación entre esta reforma previsional y una en la FIFA: “Vamos a hacer una comisión de expertos. ¿A quién vamos a llamar? Vamos a llamar a (Joseph) Blatter y a (Michel) Platini. Pero todos estos muchachos eran una runfla conocida, complicada”. Añadió: “Es inentendible que llamamos comisión de expertos a los culpables del monstruo que tenemos”.

    Para Pereyra, la reforma que el gobierno propone deja afuera los temas que no son “políticamente correctos” y pone como “culpables” a los uruguayos, no al Estado. “Quizás el sistema político se ponga de acuerdo y la vote. Y al otro día yo, como director, capaz que estoy juntando firmas”. Ante la repregunta del conductor radial de si buscaría “hacerla caer”, contestó: “Sí, claro. Vamos a discutirlo en serio”.

    Una ley que reforme la seguridad social solo puede ser propuesta por el Ejecutivo, por lo que no está habilitado juntar firmas para derogarla en un referéndum. Sí se puede proponer un plebiscito para cambiar la Constitución.

    Costo político

    Pereyra opinó que, “en realidad”, el presidente Lacalle Pou está “pidiendo un cheque en blanco” para seguir gastando. “Al BPS no le va a pasar nada. Nadie va a dejar de cobrar una jubilación. Lo que sí pasa es que todos pagamos el déficit porque de algún lado termina saliendo el dinero”, interpretó.

    El director insistió señalando que ese instituto “le cambia las reglas de juego a los uruguayos para tener un cheque en blanco, para seguir gastando”, y cuestionó que se tomen resoluciones para no tener “problemas políticos”.

    Consultado sobre la “caja militar”, Pereyra sostuvo que en las discusiones políticas se suelen gritar unos contra otros. De un lado se dice que “hay que ir por esa caja” y del otro por “los tupamaros”, que “tienen ese beneficio”, en referencia a las pensiones especiales para ellos.

    Cuestionó que se define que estas prestaciones no se modifiquen y que en cambio se resuelve que los uruguayos se jubilen a los 65 años. Propuso instalar una mesa para “tocar todo”: “¿Por qué no nos sentamos como adultos a discutir una reforma pensada en los uruguayos?”. Cuando un empresario quiere contratar a un trabajador, criticó Pereyra, “sabe que un tercio se va para el intermediario, que es el Estado”, en lugar de permitir que el trabajador reciba más “en la mano”.

    Ponerse “los pantalones”

    Las discusiones “en serio” que propone ese jerarca refieren a algunas prestaciones del instituto de seguridad social que dirige.

    El déficit del BPS fue cercano a los US$ 600 millones en 2021 y más de un tercio (US$ 230 millones, según dijo) fueron por el “abuso de certificaciones médicas”. “¿Los pantalones dónde están? Vamos a poner(nos) los pantalones. Acá hay un tema para trabajar, que baja la urgencia de la reforma” jubilatoria, planteó.

    Otro ejemplo que reduciría el desequilibrio financiero del instituto previsional, según su director, es cobrar “las multas, moras y recargos”, algo que “no le interesa” al BPS, pese a que hay gente que “quiere pagar”. Dijo que integra la comisión de auditoría interna y allí encuentra “pérdidas y pérdidas de prestaciones mal dadas”.

    Pereyra sigue haciendo giras por el interior del país, en las que se encuentra con una imagen negativa del BPS. Se refirió a cuando un “delincuente” se “calentó” y amenazó con un cuchillo a funcionarias del instituto en Fray Bentos. En esas recorridas se enteró de que en las redes sociales había comentarios que decían: “Y, pa como te tratan…”, “pa como te miran…”. “No se justifica”, sostuvo tras contar la anécdota. Y agregó: “Es como todo: yo atiendo mal, doy un mal servicio y la persona normal se va, se calienta y busca otro método. Pero no todo el mundo es normal” en los tiempos de hoy.

    Otro caso que contó es el de un complejo del BPS en Artigas, que se convirtió en un “negocio inmobiliario”. En ese lugar se encontró con “una cantina en negro, una gomería, un barrio entero, narcos”. Sostuvo que alguien que quiere comprar “a futuro” una casa allí puede hacerlo por “$ 200.000” para cuando se muera el propietario.

    En otros complejos encontró que las condiciones edilicias eran malas. Y se preguntó: “¿No es más fácil, en vez de pagar jubilaciones de $ 15.000, pagar mejores jubilaciones y que la gente pueda pagarse un alquiler a gastar estos millones y millones y millones en un montón de empresas que participan de cuidar estos complejos y personas, que después los metemos para ahí y terminan siendo cementerios de gente viva?”.

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