El director de Antel en representación del Frente Amplio, Daniel Larrosa, no está conforme con la actual administración. Asegura que en la estatal “hace falta visión estratégica” y dejar de mirar tanto “para atrás”.
El director de Antel en representación del Frente Amplio, Daniel Larrosa, no está conforme con la actual administración. Asegura que en la estatal “hace falta visión estratégica” y dejar de mirar tanto “para atrás”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEse malestar se vio reflejado en un informe presentado por el jerarca al directorio de la empresa, en el que proyecta pérdidas millonarias para Antel en los próximos 20 años si se mantiene la estrategia actual. Específicamente, estima una pérdida general de US$ 1.884 millones en el mejor de los escenarios y de US$ 4.554 millones en el peor, lo que representa entre 18% y 35% de los ingresos esperados para ese período.
Uno de los aspectos más preocupantes para Larrosa es el rezago de Antel en el despliegue de 5G, algo que a su entender “ya se podría haber hecho” con la infraestructura de la que dispone hoy la compañía. “Arrancar con eso sería un golpe muy importante dentro del mercado y, sin embargo, se está atrasando”, lamentó.
Por otro lado, el director se refirió al ingreso de los cableoperadores al mercado de Internet fijo, lo que, según el informe, le impediría a Antel avanzar sobre el futuro de servicios digitales. Para Larrosa, hoy no existe justificación para aplicar esta medida y sostiene que responde a una actitud privatizadora. “Es casi una expropiación”, cuestionó.
El jerarca criticó también el cambio de estrategia de las actuales autoridades respecto a la generación de contenidos, una línea de negocios que impulsó la anterior administración y que hoy dejó de ser prioritaria. Según Larrosa, es “un golpe duro” para los mercados más lucrativos de Antel. Además, defendió con uñas y dientes la construcción del Antel Arena, un asunto que causó polémica estos días luego de un crítico informe elaborado por la Junta Anticorrupción.
—Según el estudio que presentó al directorio, “resignar el liderazgo” en la tecnología 5G podría implicar pérdidas millonarias a futuro. ¿Cree que Antel ha rezagado su implementación? ¿Podría ya haber empezado a brindar el servicio?
—El despliegue del plan de 5G es algo que ya se podría haber hecho, lo vengo reclamando hace meses. Ya hay teléfonos celulares que soportan esa tecnología (como los Apple y Samsung de alta gama) que podrían estar funcionando; tenemos la infraestructura pronta, lo que hay que hacer es una compra de licencias y empezar a compartir el espectro entre LTE y 5G. Arrancar con eso sería un golpe muy importante dentro del mercado y, sin embargo, se está atrasando. No tenemos dudas de que a mediados de este año Antel podría haber estado brindando servicios de 5G; desde el punto de vista de las infraestructuras de Antel, básicamente todas las radiobases soportan el 5G, por lo que habría que invertir muy poco. Esto se ha atrasado y ha perjudicado a la empresa, porque resigna una porción de mercado que podríamos estar ganando. Pero ese liderazgo que se está perdiendo impacta sobre los niveles de participación de mercado de Antel y va a impactar en el futuro. No se ha prestado demasiada atención a la gestión y al mercado de competencia de Antel, que es muy dinámico. Además, se pone como excusa la licitación de las frecuencias, pero con las que ya tiene Antel se podría estar dando este servicio compartido con LTE. Inclusive, se puede asignar más o menos capacidad de acuerdo a cómo vaya fluyendo la comercialización de las terminales de 5G. O sea que en realidad la licitación del espectro no es estrictamente necesaria para largar este nuevo producto. Sí a futuro para el desarrollo más masivo, porque es un espectro más óptimo para este tipo de transmisiones. Desde abril estoy requiriendo que se incorpore el servicio de 5G dentro del plan estratégico. Cuando se habla de un mercado en competencia hay que aprovechar sus virtudes. Antel tiene el doble de radiobases que las otras dos compañías juntas y la infraestructura de fibra óptica está mucho más desarrollada por Antel. Eso te posiciona con una ventaja competitiva enorme que la estamos perdiendo, porque ya vamos más de un año sin avanzar en esto. Brindar este servicio nos permitiría generar una imagen muy positiva de Antel y captar ciertos estratos de negocios muy lucrativos.
—El informe dice que el ingreso de los cableoperadores al mercado de Internet fijo le impediría a Antel avanzar sobre el futuro de servicios digitales ¿Considera que no existe una justificación para modificar esa regulación?
—No hay justificación para hacer esto. Se dice que el mercado de TV para abonados está obsoleto tecnológicamente y que hay que ayudarlo, pero es lo mismo que pasó a principios de siglo con los videoclubes. Lo que hay que hacer es estudiar cómo reconvertirlo, porque esto que se va a dar es desmesurado: se va a otorgar un mercado gigantesco de venta de Internet sin licitación ni proceso competitivo, sin ninguna exigencia de inversión, cuando en realidad la empresa pública invirtió cerca de US$ 800 millones. Para llegar al 100% de los lugares poblados del Uruguay resta solo una inversión de US$ 40 millones. Toda esa inversión hay que recuperarla porque, aunque sea pública, sigue siendo inversión. Lo que se quiere hacer es casi una expropiación. No se deja a la empresa pública recuperar esa inversión cuando es el único sector de ingresos de telecomunicaciones que está creciendo, inclusive en pandemia.
—¿Qué opina acerca de la estrategia de Antel respecto al desarrollo de diferentes servicios digitales? ¿Qué piensa sobre la decisión de no priorizar el mercado de contenidos audiovisuales?
—Los dos mercados más poderosos de las telecomunicaciones actualmente son los servicios móviles (donde se está enlenteciendo y perdiendo liderazgo) y los servicios fijos al hogar de fibra óptica (que se quiere privatizar). Pero otro porcentaje de ingresos corresponde a los servicios digitales y contenidos, así como a la telefonía básica, que está en declive. Entonces esto es un golpe duro en los mercados vitales de Antel actuales, que permiten el desarrollo futuro. Las telecomunicaciones de nivel internacional vienen por el lado de generar y traficar contenidos, y participar en el negocio de los servicios digitales. Todas las telefónicas del mundo lo están haciendo, ya que son los mercados más lucrativos del sector. Actualmente hay una convergencia tanto de la industria audiovisual hacia las telecomunicaciones como de las telecomunicaciones a la industria audiovisual y servicio digital. Por eso vemos muchos conglomerados uniéndose cada vez más. Los mercados futuros van a converger; es claro que nosotros no vamos a competir contra Amazon o Google, pero sí tenemos posibilidades de dar servicios digitales dentro de Uruguay, específicos para la idiosincracia o el hogar uruguayo. Podríamos tener y elaborar contenidos, pero también hacer empaquetados de contenidos junto con el servicio de Internet o 5G. Cuando entregamos los negocios básicos actuales, estamos entregando además esos dos negocios redituables en el futuro. Cuando se da a la TV por abonados la posibilidad de vender Internet y contenidos, sacan una ventaja muy importante sobre Antel que solo puede vender Internet. Es decir, la estatal podría vender los contenidos pero es algo que no se está promocionando. Entonces se están trastocando las posibilidades de competencias de Antel en los mercados competitivos. Cuando entregamos Internet fijo, todos los servicios al hogar los va a vender después el cablero y Antel se va a perder ese negocio futuro. Lo mismo en el mercado móvil. Va a haber innumerables servicios vinculados, por ejemplo, a políticas públicas que los futuros gobiernos uruguayos se perderían.
—En zonas del interior del país hay reclamos sobre la menor cobertura de Internet, en comparación con la calidad de los servicios metropolitanos. ¿Qué responde a esa idea de que “Antel se olvidó del interior”?
—Eso no es así, los números lo desmienten. En el interior del país tenemos en promedio el 80% de los hogares cubiertos y Montevideo tiene cerca del 89%. Obviamente en el interior es mucho más trabajoso y por eso la mayor parte de la inversión está ahí. Es el proceso histórico que viene desde hace muchos años, donde se va construyendo paulatinamente infraestructura. Entonces no es que se olvidó, es que cada vez se está llegando a más. Los datos son contundentes, porque 99,8% de la población uruguaya tiene señal LTE de Antel. No tengo dudas de que hay que mejorar la calidad, pero queda solo el 0,2% de la población.
—Días atrás se hizo público un dictamen bastante crítico de la Junta Anticorrupción sobre el Antel Arena. ¿Qué opina sobre las irregularidades señaladas y los sobrecostos identificados? ¿Cree que valió la pena la inversión?
—El Arena de Buenos Aires es de Movistar y también tiene en España, Inglaterra y Alemania. Claro tiene decenas de Arenas. O sea que el que auspicien empresas de telecomunicaciones no es invento uruguayo. Inclusive admitiendo los números de la auditoría contratada el año pasado (que creo que están sesgados, evaluados para que muestren más de lo que realmente costó el Antel Arena), si se comparan con lo que sale un Arena en el mundo, los números no están sobredimensionados. No pudieron probar que el Antel Arena salió más de lo que sale un Arena en el mundo. Tampoco hay ningún cuestionamiento en la auditoría respecto a compras que se hayan hecho y que no estén en el complejo, es decir, que haya habido algún fraude. Las cosas que se compraron están y eran las que se precisaban. Además, la construcción fue auditada año a año por PWC y nunca hubo ningún problema, es esta auditoría la que plantea cosas: se cuestiona el método de compra directa, pero Antel está en competencia y la mayoría de las compras eran directas hasta que este directorio impuso seguir por licitación. Pero igualmente en el directorio actual muchísimas compras se hacen directas, como la compra del administrador de base de datos vinculada a la portabilidad numérica. Entonces se cuestiona una cosa que es común a Antel, lo que no quiere decir que no fuera competitivo. Además se cuestiona que las compras eran observadas por el Tribunal de Cuentas de la República (TCR), pero durante esta gestión el TCR nos ha observado todas las compras. Las observaciones del organismo son parte de la gestión, por lo que ponerlo en la categoría de delito, como si se estuviera infringiendo la ley, y decir que eso amerita una denuncia penal ya es otro eslabón que no comparto. El Antel Arena en sí es un lugar que genera contenidos para Antel, genera imagen y propaganda gratis cuando artistas de primer nivel lo mencionan. Eso vale unos US$ 2 millones anuales. Entonces cuando dicen que el complejo perdió estos primeros años, se olvidaron de que en esos dos años juntó US$ 4 millones de ingresos gracias a los derechos de denominación. Si eso no lo suman a la cuenta, claro que va a dar negativo, y más con la pandemia.
—¿Qué evaluación general hace de la gestión de la actual administración?
—Antel no escapó a las restricciones que estableció el decreto N° 90/020 de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, o sea que las restricciones de inversión de gastos y del ingreso de personal están vigentes en Antel. Además, Antel fue desatendido; todo el 2020 tuvo innumerables problemas para conformar su directorio. Eso para una empresa como Antel implicó un golpe duro, dado que durante ese año no había ninguna conducción. Yo exigí desde que entré que se armara una estrategia. Finalmente se termina aprobando una en junio a la que le faltan muchos elementos, como por ejemplo, incorporar el Antel Arena. Independientemente de lo que uno opine, el complejo está ahí, es un activo de la empresa y debería estar en la estrategia. Entonces se llegó tarde, costó, y también se dilapidó mucha energía tratando de demostrar cosas malas del gobierno anterior. El poner los ojos en la nuca perjudicó la gestión, porque no nos permitió ver, por ejemplo, lo que estaba pasando en los WiFi de los hogares (que en la pandemia se vieron sobrecargados y empezaron los problemas). Hoy hay un cable submarino, un Datacenter de primer nivel, un despliegue de fibra óptica único en el mundo y todo pronto para desplegar el 5G, y lo que hay que hacer es actuar. Pero creo que está faltando visión estratégica y mirar menos para atrás.