El referéndum para derogar 135 de la Ley de Urgente de Consideración (LUC) es “la batalla” más importante del Frente Amplio para este año. Si bien Pereira insiste en que no es una elección de medio término, sí la ve como una contienda “entre los de abajo y los de arriba”. Asegura que la Corte Electoral “está flechada” y lo demostró con la elección de los colores de las papeletas. Y confía en que el Sí construirá “mayorías” con votantes de todos los partidos políticos, porque al gobierno se le terminó la luna de miel y la gente “empieza a ver sus complicaciones” para cumplir las promesas de campaña.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Pereira concedió a Búsqueda.
— El 5 de febrero asumirá como presidente del Frente Amplio. ¿Cuál será su primera medida?
—Mi primera medida será nombrar a los presidentes de las comisiones. Con paridad, con la formación de una comisión de Género y Feminismo y con una convocatoria rápida a los jóvenes para que sean parte del proceso de cambios del Frente Amplio. Y como medida potente, el mismo 5, convocamos a todos los presidentes y presidentas de las departamentales porque queremos que jueguen un papel fundamental en la capilaridad. Queremos que sean parte de la dirección política del Frente Amplio, que tiene estatutos, que tiene organismos, pero que también tiene una vida territorial que debe tener toda la potencialidad política para que los territorios sean parte del proceso transformador.
—¿La convocatoria a los presidentes de las departamentales implicará encuentros con una periodicidad definida?
—Sí, con periodicidad y atención segundo a segundo por parte de la vicepresidenta y el secretario político. No puede haber ninguna departamental que tenga una dificultad y que el equipo de conducción del Frente Amplio no la atienda. Una vez por mes seguro, pero es muy probable que sea bastante más periódico. Y en la medida en que vamos a salir al territorio, en la escucha que va a salir a hacer el Frente Amplio, es un trabajo que nos va a llevar mucho tiempo.
—¿Qué implicará crear la comisión de Género?
—Que entra el feminismo. Entra el feminismo con todas sus variantes, con todas sus formas de ver el mundo, con todas sus transformaciones. Y sobre todo con mucho feminismo. ¿Esto es incompatible con los demás trabajos que se hacen en el Frente Amplio? No, pero necesitamos una comisión que transversalice el tema de género en todos los temas políticos que aborde el Frente Amplio. Si yo dije durante toda la campaña que uno de los principales ejes transformadores de la sociedad fueron las movilizaciones feministas luego tengo que actuar en consecuencia. Y obviamente en la nominación de las presidencias va a haber paridad. Obvio que esta es una transformación importante, pero pensar en el Frente Amplio del futuro sin pensar en los feminismos, sin pensar en el medio ambiente y fortalecer esa área, sin pensar en la territorialidad, es no darnos cuenta de que la política cambió y de que el Frente Amplio tiene que reconstruirse a sí mismo como la fuerza política del futuro. Rindiendo homenaje a todos nuestros líderes, a Seregni a Vázquez, pero pensando en qué necesita el progresismo para ser alternativa al modelo neoliberal.
—¿Tiene previstos otros cambios en la estructura del Frente Amplio?
—No va a estar más el grupo de acompañamiento. Va a estar el Secretariado y la Mesa Política que funcionarán el mismo día. Pero lo clave es que haya mucho tiempo para salir y escuchar a la gente. Si lo logramos, vamos a construir un Frente Amplio que sea fuerza y pueblo. Y lo segundo es que de acá a 2023 nosotros tenemos que proponernos abrir 100 comités de base en los lugares donde no tenemos.
También vamos a crear la comisión de Cultura. Es claro que el Frente Amplio no solo tiene que escuchar a la cultura sino que debe tener una comisión que discuta la hegemonía cultural, el papel de los artistas en la sociedad y en la fuerza política. No queremos solo que actúen sino que queremos que opinen, que sean parte del Frente Amplio. Y escucharlos es también generar políticas sociales para que llegue la cultura a los lugares de menores ingresos.
—La votación del Frente Amplio mostró crecimiento en la zona metropolitana, pero varios departamentos del interior con menos de 2.000 y 1.000 votos. ¿Cómo se revierte esta situación?
—Escuchando, escuchando, escuchando. Transmitiendo, siendo metódicos en nuestro trabajo y luego volviendo al lugar para dar las respuestas que nos piden. Tenemos que tener una coordinación activa con los legisladores para cada departamento y donde no los hay, generarlo. Pero la gran clave es que el Frente Amplio sale a escuchar y que el presidente y buena parte de la estructura van a dedicar la mayor parte de su tiempo al interior del país.
—¿Allí se juega la próxima elección el Frente Amplio?
—Se juega el futuro del progresismo. Una elección es un punto de la vida de un partido político, el progresismo es algo de muy largo aliento. Acá se están jugando los próximos 30 años del Frente Amplio.

—Usted en una entrevista con la diaria y también en charlas en comités de base plantea la necesidad de “reconstruir” relatos. ¿Por qué el Frente Amplio dejó que los partidos tradicionales “ganaran” esos relatos?
—Es parte de los errores. Si yo digo que el Frente Amplio tiene que salir a escuchar es porque considero que no escuchó lo suficiente. Pero hay una parte, que es el partido político, que no puede dejar de operar en el territorio. El gobierno nacional transformó el Uruguay con obras imponentes con fondos de la OPP. ¿Saben lo que piensan los uruguayos? Que las hicieron las intendencias. ¿Faltará relato o no? Y Lacalle va y corta una cinta por cinco cosas de Mevir.
—¿Es un problema de relato o de que en el último gobierno no hubo transformaciones profundas?
—El problema es que nos dejamos decir que durante el último gobierno no hubo transformaciones. Se instaló el Sistema Nacional de Cuidados que, ahora cuando lo empiezan a debilitar, aquellos que lo usan empiezan a ver la importancia que tiene.
—Pero se instaló con una gran fragilidad, denunciada por los propios trabajadores…
—Sí, sí. Pero ahora que lo están destrozando se ve que es importante. Tenía fragilidad porque había fragilidad de recursos. Pero en los 15 años hubo incrementos de salarios, en los 15 años incremento de jubilaciones. Ahora van dos años de jubilaciones perdidas, dos años de salarios perdidos, miles de puestos de trabajo destrozados. La pandemia jugó, claro. También la política juega en una pandemia. ¿Se invirtió lo suficiente para que la crisis no la pagaran los jubilados? Si los últimos cinco años del Frente Amplio fueron malos, ¿qué pensaríamos de estos dos? ¿Qué tendríamos que decir de estos dos? Como decía el técnico de Peñarol: catástrofe.
—¿Estos dos años son una catástrofe?
—Para los más desvalidos fueron dos años muy duros. Tal vez la palabra catástrofe no es la más adecuada sino que ahí estoy copiando a un técnico, pero cuando hubo que decidir quién pagaba la crisis la pagaron los jubilados, los trabajadores y los más débiles. Entonces, las personas empiezan a reflexionar.
—Ahora el Frente Amplio tiene una oportunidad con el referéndum en el que en parte entra en juego esto de los relatos.
—No…
—El relato desde el gobierno es que sorteó bien la pandemia, parece haber logrado mejoras en la seguridad, que era uno de los principales problemas del país, y algunos indicadores económicos y sociales muestran señales de mejora. Y que para defenderlo se debe apoyar la LUC.
—Hay algunos que quieren que les evalúen el gobierno y hay otros que queremos evaluar una patética ley. Yo no voy a comprar ese relato porque hoy no voy a cambiar un presidente. Entendería un debate de este tipo si hay una elección de medio tiempo. Pero la gente no está evaluando eso. Está evaluando si hay más seguridad o no, si la LUC tuvo algo que ver, si tiene más libertad cuando le dicen que puede resolver si cobra por débito o en efectivo. Lo que estamos derogando son 135 artículos de la LUC. Al otro día de ganar, que estoy convencido vamos a ganar, no es que el Frente Amplio ganó el gobierno próximo. Y si tocara perder, no es que perdió el gobierno próximo.
—¿La rebaja salarial, el aumento de combustibles, no van a formar parte de la decisión al votar en el referéndum?
—No, van a estar 135 artículos. Esto lo va a evaluar la ciudadanía al final de los cinco años. Cuando dicen que la LUC no tiene efectos suspensivos… ¡suspendió la actividad política! Salvo la portabilidad numérica, que ellos entienden que les da resultados. ¿No les sorprende tan poca publicidad de las empresas privadas en relación con las que hace Antel? ¿Se empobreció Slim o Telefónica? Las multinacionales están esperando al 27 de marzo para hacer una competencia dura con Antel.
—¿Cree que los privados están haciendo especulación política con el referéndum?
—¿Vos decís que los actores privados no hacen política, de verdad? ¿Cuando colocan recursos para las campañas electorales no hacen política? ¡Vamos! La cancha está en bajada. Pero aun así es tan poderosa la fuerza democrática del pueblo uruguayo que pueden llegar a perder.
—¿La votación de 2019 es una referencia hacia el referéndum?
—Hubo dos votaciones de 2019. Una en la que estuvo el partido de gobierno temblando al punto de perder una elección que nadie ponía en duda. Se ve que tan laudada no estaba, porque hasta las 12 de la noche no se pudo ver quién era el presidente del Uruguay.
—¿Se imagina un escenario similar?
—Me imagino con mayorías. Con una construcción de una mayoría que no tiene que ver con votantes frenteamplistas sino una mayoría con votantes frenteamplistas, blancos, colorados, batllistas, independientes, cabildantes. Y a todos ellos los vamos a ir a buscar. Muchos ya se sumaron públicamente. ¿Se están yendo de sus partidos? No, por eso digo que no tiene nada que ver. Pero no están dispuestos a sacarles derechos a los trabajadores, no están dispuestos a que las empresas públicas se debiliten.

—¿Coincide con el planteo de Rafael Michelini, quien dijo a Teledoce que el referéndum es “de los indios contra los poderosos”?
—De los que defendemos al Estado como protector de los más débiles, como garante de servicios públicos de calidad y como distribuidor de los ingresos contra los que creen en el Estado mínimo. Prefiero acá colocar un concepto y estoy convencido de que en buena medida sí son los de abajo contra los de arriba.
—¿Cuál es el escenario si gana la derogación y cuál si pierde? ¿Cómo sale parado el Frente Amplio?
—No va a incidir en el Frente Amplio. Puede incidir en el estado de ánimo de los militantes, eso no es un tema menor. Pero el Frente Amplio no juega ninguna batalla final, ni esta ni ninguna otra. El Frente Amplio juega batallas transformadoras, venimos de lejos y vamos lejos. Es nuestra batalla más importante en el año, pero no quiere decir que sea la única. Si la victoria del No significa un avance de la derecha, habrá que verlo. Pero también la derecha ha visto qué capacidad de resistir tiene el movimiento popular. Y que hay instrumentos democráticos para utilizar si hay transformaciones regresivas sin que como mínimo haya un diálogo social profundo. Me refiero a la seguridad social, pero hay otras. No pensemos que la capacidad de iniciativa es solo de la derecha, nosotros vamos a retomar la iniciativa con propuestas concretas. Para el gobierno no está fácil votar una ley de seguridad social con retroceso. No está fácil porque hay un movimiento que dice que de cualquier manera no. Eso que le llaman luna de miel, hay luna pero poca miel.
—¿Se le terminó la luna de miel al gobierno?
—Yo pienso que la gente empieza a ver que hay complejidades y complicaciones que no están dando resultados. Que fracasaron en varios ministerios, que tuvieron que cambiar varios ministros. Que alguna de las promesas electorales no están pudiendo ser cumplidas. Que otras no empezaron. Que hay cortes de luz como no hubo nunca en el Uruguay. ¿Cómo se explica?
—¿El quiebre de la luna de miel fueron las firmas?
—Todo lo que nombré y las firmas. Y si nosotros queremos crear una nueva mayoría, no tenemos que hablar con los convencidos, sino que tenemos que ir a esos que tienen dudas razonables. A ellos estamos yendo uno por uno. Vamos a pintar la patria de rosado, a pesar de los artilugios y pequeñas triquiñuelas electorales. A veces la Corte Electoral se equivoca y flecha la cancha.
—¿La Corte Electoral flecha la cancha?
—¿Y a vos qué te parece? Eligen el celeste. La paleta de colores que hay es tan grande para encontrar colores que no sean el celeste. A la gente no le gusta esto. No le gustó que nos dieran un plazo en plena pandemia, no le gusta que no nos den la cadena nacional. A los republicanos no les gusta, independientemente del partido que voten.
—¿Qué lectura hace de la votación por sectores? ¿Qué significa que el Partido Comunista sea el sector de mayor peso en la interna?
—Fue una muy buena elección interna. Cada uno lo evaluará dependiendo del lugar donde está, pero es una elección que tuvo una tendencia hacia las concentraciones, a salir de una atomización muy grande e ir a sectores que se agruparon.
—¿Las “tres patas?
—Las tres patas y otras que están mirando. La mesa política quedó conformada de una manera interesante. Naturalmente que no hay que dejar de mirar nunca a los sectores que no ingresaron porque el Frente Amplio es de todos. Pero creo que se dio un buen equilibrio.
—¿Lo condiciona de alguna manera?
—Hasta ahora me han dado todo el apoyo del mundo. ¿Esto significa que el presidente va a dirigir sin consultar? Solo si pierdo la cabeza. No solo consultar a ellos sino a un grupo de gente, no voy a tomar decisiones profundas sin hablar con las bases de Montevideo, con las bases del interior. Entonces, no es solo los sectores. El Frente Amplio es coalición y movimiento.
—¿Cómo se explica el crecimiento del Partido Comunista en el votante frenteamplista? ¿Hay una necesidad de volcarse más a la izquierda?
—Militan mucho. Yo los conozco del movimiento sindical y son dedicados. Es absurdo pensar que el militar no paga. Y tienen un formato de hacer política para estudiar. Están en todos lados, en el movimiento estudiantil, en el movimiento cooperativista, en el movimiento sindical, en el movimiento feminista. ¿Por qué no estarían en todos lados?
—¿No es algo que responda a la figura de Andrade?
—Yo no soy analista, pero no es una figura menor. Todos lo quisieran tener en su equipo. Si es el único factor, te diría que no; si es un factor, creo que no hay nadie que diga que no.
—¿Qué indica la votación del Partido Socialista por debajo del 8%?
—El Frente Amplio precisa que todos los sectores estén fuertes. No es una buena noticia. Lo va a revertir, seguramente. Tiene cuadros, hombres y mujeres, para hacerlo. ¿Van a tener lugar en el Frente Amplio? Por supuesto. Yo le planteé a Civila mi voluntad de que esté en el Secretariado Ejecutivo. Luego son directivas sectoriales. Pero el Frente Amplio tiene que actuar en clave de unidad y no de unanimidades.
—¿Y le sorprendió el resultado de la Liga Federal con Andrés Lima?
—No. Fui dos veces a Salto y me vine con esa percepción. Tiene una forma organizativa que le llega a una parte muy importante de los salteños, no solo de los votantes frenteamplistas. Y es para analizarla.
- Recuadros de la entrevista
“Preocupación” por el rumbo de Uruguay en el Mercosur
Graciela Bianchi y las “2.000 mejillas”