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    Por culpa de los Panama Papers, varios clientes vip argentinos se volvieron un dolor de cabeza para estudios uruguayos

    Los correos electrónicos llegaban a las casillas del bufete Mossack & Fonseca (MF) sin parar después de que estallaron los Panama Papers en abril del 2016. Muchos eran enviados desde Montevideo, casi ninguno con buenas noticias. La filtración de documentos del estudio panameño supuso un dolor de cabeza para estudios uruguayos que proveían servicios a figuras públicas y millonarios argentinos, porque varios clientes quedaron expuestos y necesitaban solucionar problemas con el fisco o aclarar cuestiones en la Justicia.

    Uno de los primeros en quejarse fue el estudio Abreu, Abreu & Ferrés (AAF), que por entonces era el intermediario de la sociedad Mega Star Enterprises, vinculada a la familia Messi, según una nueva filtración de documentos de MF al diario alemán Süddeutsche Zeitung y al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Los profesionales uruguayos estaban molestos porque “su estudio ha salido en la prensa por ser una sociedad anónima panameña suya la que tiene a (Lionel) Messi en los diarios”, describió el 5 de abril del 2016 un panameño en un correo electrónico dirigido a sus compañeros.

    Es que la difusión de la existencia de esa offshore era inconveniente para el futbolista, quien en ese momento tenía problemas con el fisco español.

    El tema también complicaba a MF porque no tenía en regla la información sobre la sociedad, según surge de los correos electrónicos analizados por Búsqueda. Eso provocó un enfrentamiento entre los panameños y los uruguayos, los que no lograban ponerse de acuerdo con qué información tenía cada uno sobre la empresa de Messi.

    Las posiciones llegaron a un punto de quiebre: como desde Montevideo no le mandaban información solicitada para cumplir con la legislación antilavado, MF se desvinculó de la offshore e hizo que renunciaran los testaferros que integraban el directorio.

    Las renuncias, divulgadas en 2016 por El Confidencial de España complicaron más las cosas. “La familia Messi está confundida y se ha irritado por tener que enterarse por la prensa de acciones unilaterales de Mossack & Fonseca”, escribió un representante del futbolista al estudio AAF. Se quejaba también del “tremendo daño irreparable” a la reputación de los involucrados.

    El enojo y la queja de los uruguayos ante MF no surtió efecto. El bufete panameño presentó en febrero del 2017 un reporte de operación sospechosa de esa sociedad anónima ante las autoridades de Panamá.

    “Puño y letra”.

    Si los problemas del astro argentino provocaron roces, la situación del presidente Mauricio Macri y su vínculo con una offshore resultó más complejo para los involucrados uruguayos.

    La nueva filtración de documentos muestra cómo la aparición del presidente en la primera difusión de los Panama Papers llevó a que MF, los abogados de Macri y sus representantes en Uruguay movieran cielo y tierra para probar que Fleg Trading no pertenecía al mandatario, sino a su padre Franco Macri.

    Mientras el tema estaba en la Justicia, los panameños le pidieron información a Santiago Lussich Torrendell, el contador que actuó como intermediario de los Macri. Alegaban que el uruguayo nunca había brindado información del beneficiario final de la sociedad y eso los exponía ante las autoridades.

    La tarea no sería sencilla. “El contador Lussich no quiere recibir ni correos ni llamados porque dice haber estado ya lo suficientemente expuesto con todo esto”, escribió un integrante del bufete panameño a sus colegas tras consultar al uruguayo.

    Los panameños presionaron a Lussich para que firmara en 2016 “un documento con su puño y letra” y fechado en 1998 indicando quiénes eran los beneficiarios finales de la compañía. El objetivo era simple: que el documento tuviera la misma fecha que la creación de la sociedad anónima.

    Lussich, que había declarado por el tema en la Justicia argentina, no quiso poner su firma. Le explicó a un funcionario de MF que era “mucho riesgo” presentar ante la Justicia un documento antedatado, porque que “esa prueba podría ser refutada por un perito caligráfico fácilmente, ya que de la fecha de la compra a ahora es mucho tiempo”.

    El contador accedió a rubricar un documento con fecha de 2016, en el que informaba que Franco Macri era el dueño de la sociedad desde que la consiguió en 1998. A partir de ese documento y otras pruebas recibidas, la Justicia argentina archivó la causa contra el presidente.

    Blanqueo.

    La divulgación de los Panama Papers también desató otro fenómeno en Argentina y Uruguay, detectado en las últimas semanas por el equipo de periodistas argentinos que participan en la investigación internacional.

    Al menos 125 clientes argentinos del estudio MF se acogieron a la ley de Sinceramiento Fiscal, aprobada por el gobierno de Macri, informaron el domingo 1º La Nación, Perfil e Infobae. En la mayoría de los casos se trató de empresarios que blanquearon dinero, propiedades y otros activos en Uruguay y que eran administrados por estudios jurídicos de Montevideo.

    De acuerdo con documentos analizados por Búsqueda, ese movimiento incluyó a empresarios de primera línea que tenían propiedades en Punta del Este y Colonia, por ejemplo, y cuentas bancarias en instituciones financieras locales.

    En algunos casos, los estudios debieron hacer gestiones intensas y necesitaron de la ayuda de los panameños para poder sumar a sus clientes al “blanqueo” pese a que los plazos estaban vencidos. “El cliente necesita cambiar el directorio con fecha anterior al 22/07/2016, para poder cumplir con el Sinceramiento Fiscal en Argentina, ¿es posible? En caso de que sí, ¿qué información debemos proporcionarles?”, planteó, por ejempo, un intermediario uruguayo.

    Esa necesidad quedó contemplada en varias ocasiones, ya que los documentos elaborados por MF incluyen fechas que permitieron a sus clientes acogerse a los beneficios.

    Información Nacional
    2018-07-05T00:00:00