En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Finalmente sucedió. El Oscar para el actor del año fue a las manos de Leonardo DiCaprio. Atrás quedaron Matt Damon (y su show de stand up en Marte en Misión rescate), Eddie Redmayne (que se transforma desde adentro en La chica danesa), Mark Ruffalo (el único que se pasa un poquito de rosca dentro de un notable y medido elenco en la sutil y rigurosa En primera plana), Michael Fassbender (enorme en Steve Jobs, filme teatral que se introduce en el teatro de la mente del exitoso empresario informático), Bryan Craston (nacido y criado para ser Walter White en Breaking Bad) y Dalton Trumbo en Trumbo, correcta película sobe un personaje incorrecto.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Atrás quedó la polémica instalada por la ausencia de nominados negros —que le sirvió a Chris Rock, el presentador de la ceremonia, para iniciar un monólogo que ilustraba el grado de irracionalidad de la controversia: “¿Se dan cuenta de que si nominaran a los anfitriones, yo no habría conseguido este trabajo?”. Atrás quedaron los memes, las bromas, los homenajes, las súplicas en forma de gif animados, los conjuros, las hipótesis conspiranoicas acerca de las razones por las que el gran reconocimiento a sus virtudes como intérprete venía siendo esquivo. El hombre es un grande, sí, pero ya se estaba exagerando un poco. Hasta los anuncios televisivos que había hecho cuando niño eran saludados como piezas dignas de los elogios más extravagantes. Finalmente sucedió, y el domingo 28 de febrero el Oscar que no recibió antes (premios que pudieron haber sido por sus interpretaciones en, por ejemplo, ¿A quién ama Gilbert Grape?, El fuego y la sombra, Solo un sueño, El aviador, El lobo de Wall Street) se lo llevó en su quinta nominación por su trabajo en Revenant: El Renacido, del otro gran triunfador de la noche, el mexicano Alejandro González Iñárritu, que volvió a ganar el Oscar como director, igual que el año pasado.
El papel de DiCaprio en Revenant, el de un cazador de pieles de 1820 que es traicionado y dado por muerto por sus compañeros y emprende una travesía hacia la venganza, es el tipo de interpretación que demanda un enorme y explícito esfuerzo físico, una transformación que va más allá de la ayuda del maquillaje y los efectos especiales. Hollywood suele premiar este tipo de esfuerzos. Al recibir el galardón, agradeció a su “hermano en este trabajo”, esa bestia de la interpretación llamada Tom Hardy, que esta vez le tocó perder en la categoría actor secundario frente a Mark Rylance, aunque medio planeta quería ver a Sly Stallone. Y, como DiCaprio no es tonto, aprovechó su momento en el Teatro Dolby de Los Ángeles para ofrecer un discurso notable.
Además de agradecer a quienes le dieron su primera oportunidad en la actuación, de darle las gracias a Martin Scorsese, con quien trabajó reiteradas veces, a Iñárritu, al director de fotografía Emmanuel Lubezki, que esa misma noche hizo historia al conquistar el Oscar por tercera vez de forma consecutiva, habló sobre el cambio climático. Sabía que su discurso iba a ser visto y reproducido al infinito, así que: “Hacer The Revenant fue hacer algo sobre la relación del hombre con el mundo natural. Un mundo que sentimos colectivamente en 2015 como el año más caluroso de la historia que se haya registrado. Tuvimos que movernos lo más al sur de este planeta solo para encontrar nieve. El cambio climático es real, está sucediendo en este momento. Es la amenaza más urgente que enfrenta toda nuestra especie”. Antes de marcharse dijo: “No demos este planeta por sentado. No doy esta noche por sentada”. Desde 1998 DiCaprio lleva adelante una fundación con su nombre que participa en proyectos vinculados a la protección de la biodiversidad. Aunque a algunos les sonó a corrección política —como si DiCaprio necesitara de algo así—, el hombre hablaba en serio.
El Oscar para Brie Larson, como mejor actriz por Room, estaba casi casi cantado. Aunque lo de Saoirse Ronan en Brooklyn, una película que crece despacio, es conmovedor. Alicia Vikander fue la mejor actriz secundaria por su papel como esposa de Einar Wegener en La chica danesa. Nominado por primera vez, y al contrario de lo más predecible y en buena parte deseable —se esperaba ver a Sylvester Stallone alzando la estatuilla—, el británico Mark Rylance, de la magistral Puente de espías, de Steven Spielberg, ganó como secundario. Tras escuchar su nombre, Rylance se puso de pie y se dirigió hacia donde estaba el director, a quien saludó con respeto. “Ha sido un gran honor trabajar con uno de los grandes narradores de la historia del cine”. Elogió a sus colegas nominados (“No sé cómo me separaron de su maravilloso trabajo”) y su oficio (“Es un gran momento para ser actor”).
Ninguna sorpresa del lado de la animación: con Intensamente marchó otro Oscar para Pixar. Lo de “El Chivo” Lubezki fue asombroso: el primer director de fotografía en ganar tres veces seguidas un Oscar. Anteriormente el artista había sido distinguido por Gravedad, del también mexicano Alfonso Cuarón, luego por Birdman, de Iñárritu. Asombraba también ver cómo la vertiginosa y visualmente deliciosa Mad Max: furia en el camino, de George Miller, arrasaba con los rubros técnicos. Daban ganas de verla de nuevo. Al final, se llevó seis. Perla: a los 87 años Ennio Morricone recibió su primer Oscar por la música de Los 8 más odiados, de Quentin Tarantino, a pesar de contar con una estatuilla honoraria. Y mientras la producción de origen húngaro El hijo de Saúl, ambientada en Auschwitz, ganó el premio a la mejor película de habla no inglesa, En primera plana, que recrea la investigación llevada a cabo por un equipo del Boston Globe sobre casos de abuso infantil por parte de curas católicos, había ganado el primer premio de la noche, el de mejor guión, cerró la velada llevándose el premio mayor, el de la película del año.