—Criticó el manejo de la pandemia que hizo el gobierno, pero hoy parece que Uruguay salió relativamente bien parado…
—Criticó el manejo de la pandemia que hizo el gobierno, pero hoy parece que Uruguay salió relativamente bien parado…
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—Hubo 6.000 muertos en dos meses.
—El país ha sido destacado internacionalmente porque la vacunación fue considerada exitosa.
—No creo que todas las cosas que ocurrieron en la pandemia hayan sido mal llevadas. No soy de las personas que piensan que porque lo hizo el gobierno que yo no voté está mal. La vacunación fue muy bien llevada y que se haya sido flexible en una cantidad de decisiones generó en la población menos hartazgo. Hay un elemento en el que tengo una diferencia importante: hay bienes públicos que están por encima de los intereses privados.
—¿Qué interés privado estuvo por encima de un bien público?
—El interés individual es privado. El concepto de la libertad responsable en una pandemia no funciona. Eso fue lo que nos llevó a haber tenido posiblemente 4.000 muertos más de los que tuvimos. No sé si fueron muchos o si fueron pocos, pero si fueron más de los que tendrían que haber sido hay algo que estuvo mal. Hay dos diferencias entre la mirada de la izquierda y la derecha y es sobre la importancia de los bienes públicos, que son mucho más que el Estado. Son los valores colectivos sobre los intereses individuales. Los Estados están para preservar ciertos bienes que son públicos y en esto hubo una concepción ideológica que llevó a 4.000 que no tendrían que haberse muerto. Teníamos todo un andamiaje que funcionó muy bien durante el primer año, pero después de eso no pudo funcionar más. La gente se puso a hacer cosas que no tendría que haber hecho y cuando das lineamientos más claros podés lograr que la gente asuma actitudes diferentes. El otro tema vinculado con esto es que no todo el mundo puede acceder a la libertad responsable porque hay una cantidad de gente que vive en el límite, que no tiene esa posibilidad. Hay dos cosas que no fueron exitosas. Una es el hecho de que hubo mucho más muertos de los que podríamos haber tenido si hubiéramos sido más cuidadosos en algunos aspectos, si se hubiera tenido más en cuenta al GACH, o a la ciencia. Y, segundo, salimos con muchísimo más gente en situación de vulnerabilidad de las que podríamos haber salido si hubiera habido efectivamente una cuestión distributiva, como sí tuvieron los países más liberales del mundo. Esas dos cosas nos generaron más vulnerabilidad y más muertes.
—¿No se contradice? Porque dice que se tendría que haber escuchado más al GACH, pero usted fue muy crítico del grupo.
—Yo no fui crítico del GACH.
—Decir que le hace los “deberes al gobierno” es ser crítico.
—Dos cosas. Fui crítico de la conducción del GACH, no del GACH. Yo tenía información de cómo los del GACH estaban recalientes porque (la conducción) no estaba transmitiendo adecuadamente la gravedad de lo que estaba pasando. La segunda es mucho más complicada. Te invito a que te graben todas sus conversaciones de boliche a ver si a veces no decís cosas de una forma inadecuada. Yo le estaba respondiendo a seis amigos mientras salía de la ducha y retaba a mi hija porque no se levantaba para ir a la escuela. Que se me haya juzgado como si voluntariamente hubiera hecho declaraciones no es razonable.
—¿Se arrepiente de lo que dijo?
—De lo primero que me arrepiento es de no haber pensado que una charla de boliche podía llegar a trascender. Fui muy nabo en eso. No me arrepiento de haber dicho a unos amigos la preocupación que tenía en relación con lo que iba a pasar. De lo que sí me arrepiento es de haber opinado sobre tres personas y haber asignado responsabilidades en un momento en lo que había que hacer era sumar filas y no ponernos a pensar en esas cosas. Fue fruto de mi angustia de ver lo que estaba pasando y que no había una reacción frente a eso. No lo debería haber hecho. Podría haberlo pensado, pero no salir a decirlo y mucho menos no haber evaluado que si eso se llegaba a difundir el impacto que podría llegar a tener, que fue 10.000 veces mayor que lo que podía llegar a imaginar. Y tuvo sobre mi vida consecuencias desastrosas.
—¿Por qué?
—Me echaron del único trabajo que yo tenía en Uruguay, no volví a tener ninguna posibilidad de conseguir un trabajo y otras instancias que yo tenía también se me negaron. Fui atacado por todo el mundo. Me parece que pagué un precio un poco caro de más. Yo les pedí disculpas por escrito a los tres directamente implicados —al Pino (Fernando) Paganini, a Rafael Radi y a Henry Cohen—; ninguno me contestó. También me disculpé frente a las autoridades que representaban, a los decanos de las facultades respectivas, al rector de la universidad. En general me respondieron todos muy favorablemente, diciendo que fue una macana y fruto de la situación que estábamos viviendo. Pero respeto el derecho de ellos tres de no aceptar mis disculpas.