Un 10% de los alumnos uruguayos tiene habilidades que están por encima de la media, según el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) con base en un muestreo realizado hace un par de años y divulgado por Búsqueda. Son niños y adolescentes talentosos, precoces, con altas habilidades y, en algunos casos, superdotados.
Muchos de ellos terminan sufriendo frustración, ansiedad, depresión de manera patológica, que deriva en abandono porque el sistema no contempla las particularidades de quienes se salen del molde.
La mayoría de los docentes dicen estar “poco” o “nada” formados para enseñar a estos alumnos superdotados, revela un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, difundido este año. Apenas el 5% de los docentes se considera “bastante” o “muy” preparado para ello. Ninguno de los encuestados —de un total de 149 maestros de 34 escuelas públicas de Montevideo— recibió formación específica sobre la enseñanza a estas poblaciones a lo largo de sus estudios de magisterio.
Sin embargo, el 66,5% del cuerpo docente mencionó estar “bastante” o “muy interesado” en formarse en la temática, aporta esta investigación para la tesis de grado de la socióloga Lía Picovsky, titulada Diversidad en el aula: niños/as con superdotación. Un estudio desde la percepción docente sobre su formación, los desafíos y las dificultades de enseñanza, que El País citó en una nota de setiembre.
En esa línea, más de 60 personas aprobaron en noviembre un curso sobre altas habilidades y superdotación, una propuesta formativa del Programa de Educación Inclusiva de la Dirección Nacional de Educación del MEC dirigida a docentes, familiares y colectivos vinculados a esas poblaciones para acompañar su proceso educativo y potenciar su talento, según la coordinadora del programa, Carolina Sanguinetti.
La iniciativa se enmarca en una planificación de políticas para “ayudar a nuestros docentes a estar mejor equipados”, dijo el ministro Pablo da Silveira, para quien “la diversidad pedagógica y la inclusión educativa” son las nuevas formas de pensar la educación, sin la ficción del “alumno promedio”.
Agregó que la formación en “habilidades inclusivas” es un requisito para acceder al reconocimiento universitario de los títulos de Formación Docente.
Se estima que entre un 8% y un 12% del alumnado uruguayo presenta habilidades por encima de la media, entendida también como una alta inteligencia medida en términos del coeficiente intelectual, alta creatividad y gran compromiso por las tareas. Esto implica que cerca de 70.000 estudiantes poseen esa condición.
El concepto de altas habilidades es muy amplio e incluye perfiles variados de precocidad intelectual de talentos que destacan en una o varias de las áreas cognitivas evaluadas, y estas altas capacidades se detectan a edades tempranas. La superdotación, en tanto, está vinculada a personas que destacan en todas las áreas cognitivas evaluadas, son persistentes ante las tareas de su interés y, además, muestran alta creatividad.
“La receta mágica”
La Ley de Educación no incluye a las personas con altas habilidades y superdotación. En cambio, sí lo hace el Protocolo de Inclusión Educativa de Educación Especial (2014) aprobado por la ANEP. Sin embargo, hasta hoy no se han generado estrategias ni prácticas de identificación o atención sistematizadas como respuesta institucional a las necesidades específicas de estas poblaciones de alumnos.
De allí que como “primer paso” las autoridades educativas plantearon la creación de un grupo de trabajo destinado a “la implementación del proyecto sobre metodología de identificación de estudiantes de educación primaria que presenten condición de tener altas habilidades o superdotación intelectual”, según la resolución aprobada el 22 de noviembre por la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP) y firmada por su directora, Graciela Fabeyro, y la secretaria general, Bettina Recchia.
La intención es “trabajar con formación inclusiva para captar, con mínimos testeos, si se está ante estudiantes con altas habilidades o superdotados”, explicó Gonzalo Baroni, director nacional de Educación del MEC. De esta manera, “el sistema evitará que el menor sufra trastornos graves, por no ser identificado correctamente o ser mal diagnosticado, y terminar abandonando el sistema porque el sistema no está hecho para él”.
El 50% de los uruguayos con superdotación no están identificados y suelen recibir “diagnósticos errados” por lo que resultan ser “mal medicados” por trastornos como déficit atencional o hiperactividad, según investigadores de la Universidad de la Empresa (Búsqueda Nº 2.076).
En 1994 Uruguay adhirió a la Declaración de Salamanca, que compromete al país a ofrecer una “educación diferenciada” que satisfaga las necesidades de los niños con altas habilidades.
Baroni dijo que, además del grupo de trabajo, preparan un proyecto de ley para este quinquenio a fin de “dotar de herramientas al sistema” sobre este tema, y aludió a la implementación de un test de screening —pruebas diagnósticas— informatizado para identificar la superdotación intelectual en una muestra de alumnos. “Lo ideal sería poder examinar a todos los estudiantes de todos los niveles, pero eso tiene un costo muy elevado, porque abarcaría a medio millón de personas y una evaluación técnica de dimensiones enormes”, contó.
El jerarca aclaró que las altas habilidades no son siempre intelectuales sino que las hay también “emocionales, de relacionamiento, deportivas, de razonamiento y artísticas”. En su opinión, “lo más parecido de captación de altas habilidades” que tiene hoy Uruguay es “el baby fútbol”.
“En cada esquina hay un club que capta y familias que motivan a esos gurises. Esa es la receta mágica de captación de los mayores talentos deportivos. Pero Uruguay pierde millones de oportunidades por no atender a otros talentos de otras tantas áreas”, afirmó.
El grupo de trabajo que orbita en la ANEP incluye a representantes de la Dirección General de Primaria: Secretaría Docente, Inspección Nacional de Educación Especial y Centro de Formación Permanente. Por el Codicen: dos integrantes de la División de Investigación, Evaluación y Estadística. También suma como “invitados” al doctor Oscar Quiñones y al neuropsicólogo pediátrico Horacio Paiva, en condición de promotores de la iniciativa. En el caso de Paiva, por su trabajo de referencia profesional que desde hace más de 20 años estudia el tema en Uruguay, explicaron desde la ANEP.
El profesional ya había sido contratado durante la anterior administración del MEC para desarrollar un estudio de prevalencia de estudiantes con superdotación y altas habilidades en Uruguay, divulgado en 2020. Esta investigación identificó superdotación en 2,8% y altas habilidades en 8,6% de una cohorte de escolares de ocho años de edad matriculados en más de 360 escuelas públicas y privadas de Montevideo y del área metropolitana, sin detectar desigualdad estadísticamente relevante entre los indicadores de inteligencia por género (Búsqueda Nº 2.951).
Para este estudio se planteó el uso de una herramienta psicométrica informatizada, administrada a través de las prestaciones del Plan Ceibal. Quiñones elogia la metodología porque, entre otras cosas, “permite subir los datos relevados de forma automática y en línea a una plataforma” y conocer los resultados del screening en tiempo real.
“En Uruguay hay trazabilidad del rodeo vacuno, que son 24 millones de cabezas. Pero una sociedad que le da más importancia al ganado que a las personas en poco tiempo tendrá serios problemas. Hoy la educación está diseñada para la media y para los discapacitados, pero no para las mentes más inteligentes, su materia gris, un lujo demasiado caro que se da el país”, dijo Quiñones a Búsqueda.