• Cotizaciones
    sábado 15 de junio de 2024

    Privacidad y automatización: las enseñanzas de Stan

    Nº 2194 - 6 al 12 de Octubre de 2022

    Cada persona que ingresa a la casa matriz de Google en Mountain View (California), se encuentra con una sorpresa. Esa sorpresa se llama Stan, y es una réplica de un dinosaurio terópodo que “vive” en la entrada de nuestras oficinas centrales. ¿Cuál es el sentido de tener un dinosaurio en una empresa de tecnología? Pues recordarnos que evolucionar y adaptarse es imprescindible para sobrevivir. ¡Siempre!

    Hace unos días, mientras miraba los resultados de una investigación que realizó Google para entender cómo están impactando a las personas las cuestiones relacionadas con su privacidad en línea, volví a acordarme de Stan.

    El informe muestra, por ejemplo, que un 85% en promedio de las personas en América Latina están preocupadas por su privacidad y seguridad en línea. Un dato que, de ser ignorado, representaría todo un riesgo para nuestra supervivencia y que muestra con claridad que el mundo de la publicidad necesita innovar y colaborar para satisfacer estas expectativas, si quiere que su negocio y el de las marcas anunciantes sea sustentable… ¡Gracias Stan!

    Un reto… ¿imposible?.

    Hace muchos años que Google está invirtiendo importantes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero para proteger la privacidad de las personas en la web. Para nosotros, respetar la privacidad en línea significa ser totalmente transparentes con quienes usan nuestros productos y darles todas las posibilidades para que puedan decidir qué datos personales comparten, cuándo y a quién.

    Sin embargo, esto solo no es suficiente, ya que además, según el mismo estudio, poco más de 83% de las personas en América Latina creen en promedio que es importante tener una experiencia personalizada cuando compran por Internet. La pregunta entonces es la siguiente: ¿cómo garantizar las exigencias de privacidad individual y poder ofrecer a cada cliente, al mismo tiempo, una experiencia personalizada? Parece un desafío muy difícil de resolver, pero hay una buena noticia: en Google hemos encontrado la manera.

    Hacer más con menos.

    Lejos de ver las nuevas expectativas sobre privacidad como una amenaza, en Google las consideramos, definitivamente, una oportunidad. Y la herramienta clave con la que convertimos una potencial amenaza en una real oportunidad se llama aprendizaje automático o machine learning.

    Nuestra capacidad única para procesar millones de señales en pocos segundos y aprender de ellas mediante sistemas de inteligencia artificial nos está posibilitando personalizar cada vez más la comunicación publicitaria usando, al mismo tiempo, cada vez menos datos de las personas a las que mostramos los anuncios.

    Las claves del crecimiento.

    En un artículo reciente, se destacan tres claves para hacer crecer los negocios en un mundo que ha hecho de la privacidad una prioridad no negociable. La primera de ellas es fortalecer la relación con clientes y posibles clientes obteniendo de ellos el consentimiento para el uso de sus datos. La segunda es aprovechar al máximo las herramientas publicitarias basadas en el aprendizaje automático. Y la tercera es usar las nuevas tecnologías publicitarias, que aun sin rastrear individualmente a las personas en Internet permiten ofrecerles experiencias relevantes y personalizadas.

    Si bien esto puede representar todo un reto y muestra la necesidad de cambiar la mentalidad con la que se hicieron los negocios online hasta hace poco tiempo, lo que está en juego es, acaso, el activo más valioso con el que una corporación puede contar: la confianza de su público.

    Como bien nos recuerda el dinosaurio Stan, ante cada gran cambio, hay quienes se adaptan y quienes no. En Google, tenemos claro que entender las nuevas expectativas sobre privacidad y ponerlas en el centro de nuestras estrategias futuras es directamente una cuestión de supervivencia. Y la sustentabilidad, en este caso como en cualquier otro, es clave para todo negocio. Nos lo enseñó Stan desde la entrada de nuestras oficinas centrales… y nos lo recuerda todos los días.

    (*) Adriana Noreña es la vicepresidenta de Google para Hispanoamérica