La agenda de este encuentro de líderes empresariales y políticos mundiales, que empezó formalmente el martes 22 y se desarrolló hasta el viernes 25, giró en torno a la “globalización 4.0”, aludiendo a una revolución tecnológica que trajo cambios en la economía, y que convive con fenómenos como la inmigración y el proteccionismo comercial. Pero además de los desafíos para las economías, en las charlas se habló también sobre migraciones, criminalidad, educación, geopolítica, género, negocios y poder.
Bolsonaro, que tomó el poder este mes, eligió Davos para presentarse ante la comunidad internacional. Prometió reformas liberales y el combate a la corrupción para colocar a Brasil entre los 50 mejores países para hacer negocios.
La china Jin Keyu, quien da clases en la Escuela de Economía de Londres, aseguró que la decisión del gobierno de su país de moderar el crecimiento del crédito ha hecho más “seguro” al sistema financiero de China, aunque a costa de una menor expansión económica. En su opinión, la guerra de aranceles que protagoniza con EE.UU. va a acelerar la apertura de la economía china a la competencia internacional.
“El gobierno dice: la puerta de China siempre está abierta (…)”, señaló el vicepresidente de la Federación de Industria y Comercio de China, Wang Yongquing, al hablar en otra charla que trató sobre la iniciativa de infraestructura conocida como “la franja y la ruta para la cooperación”, a la que adhirió Uruguay el año pasado.
La visión más general sobre la economía mundial la presentó la delegación del FMI. Sus pronósticos actualizados para 2019 y 2020, que el lunes 21 comentaron Lagarde y la nueva economista jefe del organismo, Gita Gopinath, son más pesimistas que tres meses atrás. “(…) Después de dos años de fuerte expansión, la economía mundial está creciendo más lentamente de lo esperado y los riesgos están aumentando”, resumió la directora gerente. Tras una tasa de 3,7% de 2018, ahora se espera que el Producto Bruto Interno (PBI) crezca 3,5% este año y 3,6% el próximo (un recorte de dos y una décima de punto porcentual, respectivamente, frente a la previsión de octubre).
Sobre Brasil, Gopinath aseveró en la conferencia de prensa que prevé una recuperación de la economía, pero advirtió como un factor de riesgo el alto nivel de deuda pública.
De la región en concreto se habló en la mesa que llevó el optimista título Un nuevo día para América Latina; disertaron tres mandatarios; de Costa Rica, Ecuador y Paraguay. Otro de los panelistas, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el colombiano Luis Alberto Moreno, señaló la necesidad de encarar reformas fiscales: “Durante años gozamos de un bono demográfico”, pero en no mucho tiempo “las presiones tributarias” en América Latina “serán enormes y cada vez más rápidas (...). Como bien saben los presidentes, esto no hace popular a nadie. Es muy difícil, es urgente, pero es transformador”.
Mario Abdo, el presidente de Paraguay desde hace cinco meses, presentó a su país como el cuarto exportador mundial de soja, el séptimo en carne y el primer productor de energía renovable, por la represa de Itaipú.
Ante una pregunta del público sobre los cambios políticos recientes en la región y la figura del hoy mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, el mandatario costarricense, Carlos Alvarado, dijo que “los extremos no le están haciendo bien al mundo”. Y acotó que a lo que la gente le preocupa no es si son de izquierda o derecha, sino que los políticos resuelvan los problemas en sus países.
Bolsonaro, que tomó el poder este mes, eligió Davos para presentarse ante la comunidad internacional. Emocionado y con algunos gestos de amateur en estos cónclaves, hizo una presentación en la que prometió reformas liberales y el combate a la corrupción para colocar a Brasil entre los 50 mejores países para hacer negocios; el último informe Doing Business del Banco Mundial lo ubicó en el puesto 109 del ranking. Uruguay estuvo en el lugar 95.
El presidente brasileño agregó que aspira a una mayor integración de su país al mundo. “No queremos una América bolivariana”, afirmó.
Sostuvo que esa visión se va extendiendo “y más personas de centro y de centroderecha están siendo elegidas como presidentes. Esto será una respuesta en cuanto a que la izquierda no prevalecerá en la región (…). Esto es muy bueno no solo para América del Sur, sino para el mundo”.
Fenómenos como el de Bolsonaro habían aparecido antes en el hemisferio norte.
En una charla sobre la actualidad europea, Roger Köppel, un diputado suizo, se dijo “optimista” porque frente al “descontento” popular que se canaliza a través de “partidos más o menos radicales” en varios países de Europa, lo que queda es una “situación potencialmente peligrosa pero quizás sanadora. Que la gente hable de los problemas es el primer paso para solucionarlos”.
Mundo digital
Andrew Sorkin, un editor del diario The New York Times y moderador en una charla sobre los cambios en los mercados, se refirió a la información como “el nuevo oro”. Otro en la mesa la comparó con el petróleo. Pero Ruth Porat, ejecutiva de Google, acotó que se parece más a la energía solar ya que se puede “regenerar” agregándole “experiencias a los usuarios”.
En una charla sobre la economía digital efectuada el lunes, ejecutivos de Huawei Technologies, Nokia y Visa compartieron la necesidad de “colaborar” entre las empresas para gestionar la actual revolución tecnológica.
Eileen Donahoe, directora ejecutiva de la organización Global Digital Policy Incubator, marcó como asuntos a los que se debe prestar atención: la protección de la privacidad de las personas y el uso de información para influir en los procesos políticos de los países. “El activo más preciado en la economía digital es la confianza”, por lo que las empresas deben ofrecer seguridad al proveer bienes o servicios, acotó el CEO de VISA, Alfred Kelly Jr.
En eso coincidieron los integrantes de otro panel sobre los liderazgos en la cuarta revolución industrial donde se habló acerca del uso de información personal por parte de las corporaciones. La ejecutiva principal de IBM, Ginni Rometty, aseguró que se requieren regulaciones muy precisas, con el respeto de la privacidad personal como punto central.
Una encuesta de la consultora Qualtrics difundida en el marco de Davos mostró que seis de cada 10 de los encuestados —de 29 países— no teme ser desplazado por una máquina o un robot en los próximos cinco años.
“La tecnología avanza muy rápidamente” y resulta “muy, muy difícil” predecir cómo será controlada en el futuro, opinó Frederick Kempe, presidente del think tank estadounidense The Atlantic Council, en una mesa sobre esa temática efectuada el martes. Puso como ejemplo los drones cruzando las fronteras para realizar operaciones comerciales.
El miércoles 23, Erik Brynjofsson, director de la Iniciativa en Economía Digital del Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo en otra charla que faltan varias décadas para que desarrollos de inteligencia artificial como los que se ven en películas de Hollywood sean una realidad. Pero mientras tanto, dijo, deberán dárseles nuevas capacidades a los trabajadores del futuro.
Una encuesta de la consultora Qualtrics difundida en el marco de Davos mostró que seis de cada 10 de los encuestados —de 29 países— no teme ser desplazado por una máquina o un robot en los próximos cinco años.
El sondeo reveló además que los ciudadanos de los países del sur de Asia son los que, en proporción, tienen un sentimiento más favorable hacia la colaboración internacional (94%), y los norteamericanos son los más aislacionistas. Frente a los nuevos inmigrantes, en Arabia Saudita el 79% sostiene que son “mayormente buenos” para su país, frente a solo 30% que piensa eso entre los italianos.
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Economía
2019-01-24T00:00:00
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