La Junta Departamental de Tacuarembó analiza una solicitud para pasar de rurales a suburbanos tres padrones ubicados en el límite con Paysandú, el primer paso necesario para la instalación de Tambor Green Hydrogen Hub, un proyecto que pretende construir un parque eólico y otro solar para abastecer una planta que producirá hidrógeno y metanol verde para exportar a Alemania.
La iniciativa, cuya inversión asciende a US$ 700 millones, prevé producir anualmente 13.000 toneladas de hidrógeno mediante un proceso de electrólisis de agua a partir de la extracción de entre 15.000 y 21.000 metros cúbicos mensuales (500 y 700 m3 diarios), una cantidad similar al consumo de un pueblo de 8.500 habitantes. La idea es que el hidrógeno pueda ser envasado para ser exportado o transformado en metanol en un reactor tras ser combinado con dióxido de carbono.
El emprendimiento ha generado preocupación en vecinos, ediles y activistas sociales, que advierten los riesgos ambientales por la novedosa producción de combustibles y el impacto de sacar agua de la principal reserva subterránea, el acuífero Guaraní.
La obtención de agua para la producción de hidrógeno es uno de los “puntos clave” del emprendimiento. El proyecto, al que accedió Búsqueda, señala que la zona presenta “abundantes recursos hídricos, en particular agua subterránea proveniente del acuífero Guaraní”, que es capaz de “abastecer la planta de hidrógeno sin afectar otros usos del recurso”. A su vez, menciona que se prevén realizar perforaciones para obtener el agua subterránea, lo que puede ser “complementado con reservorios superficiales”.
Más adelante, da cuenta de que en los estudios de base se realizó una campaña de electro-tomografía cubriendo un grid dentro de las 100 hectáreas asignadas a la planta de hidrógeno y como resultado se definieron en forma preliminar cuatro posiciones en donde se podría obtener el caudal requerido. “Durante la operación, no se prevé la infiltración de contaminantes al terreno que puedan afectar las aguas subterráneas, sin perjuicio de lo cual se deben definir las medidas para prevenir y atender contingencias”, expresa.
A fines de abril, la Intendencia de Tacuarembó publicó un escueto aviso en un diario de circulación local en el que convocó a una audiencia a realizarse el miércoles 11 de mayo en el Club Huracán de Tambores para dar a conocer la iniciativa, una instancia obligatoria antes de enviar la recategorización de los suelos a la Junta Departamental.
Del encuentro participaron los intendentes Wilson Ezquerra (Tacuarembó) y Nicolás Olivera (Paysandú) junto con técnicos de Enertrag (Alemania) y SEG Ingeniería (Uruguay), las empresas socias del emprendimiento. Asistieron unas 150 personas y en las intervenciones quedó de manifiesto la existencia de diferentes posturas acerca del impacto ambiental y social de la iniciativa. “Los vecinos dividieron opiniones entre quienes están a favor, quienes están francamente en contra y quienes tienen dudas y prefieren recibir mayores informes para tomar una posición”, señaló una breve crónica publicada por El Telégrafo.
Las inquietudes estuvieron principalmente en si la extracción del agua alcanzará al acuífero Guaraní, las previsiones de seguridad para la producción y los efectos en el pueblo durante el proceso de construcción, según manifestó a Búsqueda la vecina y productora rural Gladys de Souza.
Pese a lo que señala el proyecto, los técnicos le aseguraron a De Souza que el agua se obtendrá de “napas más superficiales” a menos de 200 metros de profundidad, por lo que no alcanzará al acuífero.
“Este emprendimiento tiene bondades que hay que destacar, es un emprendimiento de producción de energías limpias, de energías verdes, que es a donde apunta en este momento el planeta, a producir todo lo que no es contaminante”, destacó la directora general de Ordenamiento Territorial de Tacuarembó, Silvia Silveira.
El vocero del Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus), Raúl Viñas, dijo que ven con “buenos ojos” el proyecto por ser de energías renovables pero tienen “serias dudas” acerca de cómo va a ser la extracción de agua, cómo se va a transportar el hidrógeno y la forma en que se produciría el metanol.
En caso de conseguir la recategorización de los suelos, el proyecto comenzará a ser evaluado por el Ministerio de Ambiente para definir si se enmarca en las políticas de ordenamiento territorial de carácter nacional y si cumple con los requerimientos para obtener las autorizaciones ambientales necesarias, dijo a Búsqueda el ministro Adrián Peña.
Además, los promotores deberán conseguir una habilitación especial de la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua) para perforar el suelo. Para esta instancia, se exigirán mayores estudios a fin de identificar con más precisión si se alcanzará el acuífero.
Pese a que el tema aún no fue tratado en la Junta, el edil del Frente Amplio por Tacuarembó, Javier Núñez, pidió convocar a la Comisión de Cuenca del Acuífero Guaraní, que no funciona desde 2016 y está compuesta por representantes públicos, privados y de la sociedad civil, para que estudie el proyecto y se pronuncie.
Proyecto
El emprendimiento se desarrollará íntegramente dentro del extenso establecimiento rural San Bentos, formado por tres padrones y que en su extremo noroeste es vecino al pueblo de Tambores, donde viven 1.561 personas según el censo de 2011. Queda a 39 kilómetros de Tacuarembó capital.
La decisión de instalarse en esta zona obedece a la ubicación estratégica para captar energía solar y eólica. Es una de las “mejores” en cuanto a irradiación media y donde se registran las “mayores intensidades de vientos permanentes” del norte. “Se encontró un establecimiento que reúne, en diferentes sectores, todas las características físicas requeridas para los tres componentes del emprendimiento”, concluye el documento.
La planta de hidrógeno se ubicará a tres kilómetros del pueblo e implicará la “mayor transformación del entorno”, por lo que es necesario “minimizar” los “impactos adversos”. A su vez, el aerogenerador más cercano estará a 500 metros y el área destinada al parque solar estará a más de 5,5 kilómetros en línea recta.
El electrolizador para la producción de hidrógeno tendrá una potencia de 150 MW y la energía provendrá de los parques solares y eólicos. Este último tendrá entre 33 y 35 aerogeneradores con una potencia de entre 150 y 200 MW, mientras que el solar tendrá entre 150 y 300 MW, dependiendo de las características de los equipos que se utilicen. Ambos serán complementarios: en momentos de baja generación de uno de los parques el otro podrá cubrir las necesidades.
Todo el proceso de producción será limpio, sin emitir gases a la atmósfera, excepto la liberación de oxígeno del proceso de electrólisis.
Los productos serán transportados en tanques especiales, aunque aún no se definió si en camiones o en tren, ya que la vía férrea de la línea Montevideo-Rivera pasa por el límite oeste del predio.
Las obras de los parques y de la planta se realizarán en forma simultánea en un lapso aproximado de 18 meses. La aspiración es comenzarlas a mediados de 2023 y que el emprendimiento esté funcionando en 2025.
Durante el proceso de construcción se generarán aproximadamente 1.900 puestos de trabajo, mientras que durante la operación permanecerán empleadas unas 250 personas.
Protagonismo
Uruguay viene esforzándose por ocupar un rol protagónico mundial en el área de las energías renovables. Está en marcha la construcción de una planta en el predio de Ancap en Capurro, cuya inversión es de US$ 20 millones, que funcionará como piloto y buscará abastecer de energía a 3.600 ómnibus y 20.000 camiones de transporte carretero.
El primer indicio de la inversión se produjo en 2021, cuando en el marco de una misión oficial a Alemania, el ministro de Industria, Omar Paganini, visitó la sede de Enertrag y se reunió con las autoridades. “Estamos muy contentos con el interés del gobierno uruguayo en nuestras soluciones energéticas, y nuestro objetivo es desarrollar una asociación cercana”, expresó entonces el director de Negocios Internacionales de Enertrag, Aram Sandler.
El gobierno alemán tiene en marcha el H2Global, un programa de financiación que busca un aumento rápido del mercado y la importación de productos a base de hidrógeno verde. “El mecanismo de financiación previsto permitirá la operación comercial a largo plazo, ya que la energía pasa a figurar como propia en sus cuentas nacionales”, explicó Peña.
El ministro señaló que Uruguay competía con Chile por las inversiones pero es más atractivo porque tiene una “combinación interesante” de fuentes renovables y disponibilidad de agua, mientras que Chile necesita desalinizar, lo que encarece los procesos.