En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Con 28 años, el español Jon Rahm forma parte de una generación de jóvenes golfistas que desde hace un tiempo demuestra su dominio en los principales circuitos de la disciplina. El primer Major del año, el Masters de Augusta, no fue la excepción. Con 276 golpes para completar los 72 hoyos del emblemático campo del Augusta National Golf Club, Rahm selló una victoria que lo devolvió al puesto número uno del ranking mundial, lugar que en la temporada pasada ocupó durante 47 semanas.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El torneo repartió una bolsa de US$ 18 millones en premios, de la que el campeón se llevó un cheque por US$ 3,2 millones.
Los únicos golfistas sudamericanos que formaron parte del certamen fueron los chilenos Joaquín Niemann y Mito Pereira, quienes terminaron en los puestos 16 y 43, respectivamente.
El estadounidense Sam Bennett fue el más destacado entre los siete amateurs que participaron del torneo. Por ese desempeño recibió la tradicional medalla de plata en la ceremonia de entrega de premios, una distinción que homenajea a Bobby Jones, uno de los fundadores del Masters, que es considerado uno de los mejores golfistas de todos los tiempos a pesar de que no fue profesional. El argentino Mateo Fernández, ganador del último Latin American Amateur Championship (LAAC) disputado en enero en Puerto Rico, fue uno de los siete amateurs del torneo, pero no pasó el corte clasificatorio.
La victoria de Rahm fue la sexta de golfistas españoles en la historia del certamen. Su triunfo se suma a dos del legendario Severiano Ballesteros, dos de José María Olazábal y una de Sergio García.
Con casi nueve décadas de disputa, siendo el más joven de los cuatro Majors, el Masters tiene un significado muy especial para el mundo del golf. Tiene varias características particulares: siempre se juega en la misma cancha, diseñada por el escocés Alister MacKenzie —el mismo que proyectó el campo del Club de Golf del Uruguay— y, además, respeta una serie de tradiciones que a esta altura constituyen verdaderos ritos (por ejemplo, tiene un estricto régimen de invitaciones para poder participar). Todos estos factores dan al Torneo de Maestros un aura especial que se renueva cada año desde su edición inaugural en 1934.
Comienzo de lujo
Una verdadera multitud rodeaba desde muy temprano el jueves 6, el tee del hoyo 1 para ver a los legendarios Jack Nicklaus, Gary Player y Tom Watson cumplir con una de las tantas tradiciones: dar un golpe simbólico que abre oficialmente la competencia. La jornada inaugural fue la única de las cuatro en la que se pudo completar los 18 hoyos. Las otras tres se desarrollaron entre constantes suspensiones de juego a causa del clima.
Al final del jueves los tableros, ubicados en lugares estratégicos del trazado (única información para jugadores, autoridades y público en general, ya que en Augusta están prohibidos los celulares), mostraban un triple empate en la punta del campeonato con 65 golpes: con Rahm, Koepka y Viktor Hovland.
Los problemas para el comité organizador llegaron en el segundo día de juego, cuando a media mañana a causa de lluvias y tormentas eléctricas se suspendió el juego durante 40 minutos. En el transcurso de la tarde tres grandes pinos cayeron muy cerca del tee del hoyo 17, por fortuna, sin lesionados. Este accidente obligó a la cancelación de la jornada. Quedaban 39 golfistas sin poder terminar la ronda y comenzó a manejarse la posibilidad que el torneo terminara un lunes, algo que solo ocurrió en cinco oportunidades en la historia del certamen.
Buscando ganar tiempo y jugar la mayor cantidad de hoyos posibles, el comité dispuso que en la mañana del sábado se jugara desde los tees de los hoyos 1 y 10 en threesomes. Todo era nervios e incertidumbres en Augusta. Recién terminada la segunda ronda se podrían hacer los horarios de acuerdo a las posiciones, pero además no se conocía el corte clasificatorio para ver cuántos golfistas continuaban en competencia.
Finalmente, en una ronda terrible por las condiciones climáticas, el corte de los 36 hoyos quedó marcado en 147 golpes y 54 siguieron camino. Entre ellos, pasó con lo justo Tiger Woods, pero antes de la ronda final decidió retirarse del campeonato por problemas físicos.
“Gracias a todos los fans y a los organizadores por haber mostrado tanto amor y apoyo”, rezaba el comunicado en el que explicaba que había sufrido un agravamiento de su “fascitis plantar”.
En la mañana del domingo 9 se jugó la tercera vuelta, donde Brooks, con una tarjeta de 73 golpes y un total de 11 bajo el par, quedó como líder del torneo. Tenía dos golpes de ventaja sobre Rahm y tres sobre Hovland a falta de 18 hoyos.
Definición espectacular
Las estadísticas en las más de ocho décadas de disputa del Masters muestran que no hay ventaja suficiente cuando se llega a la definición del campeonato en busca del preciado saco verde, símbolo de victoria en el certamen. El drama, la tensión, el nerviosismo se palpaban en Augusta a medida que pasaban los hoyos.
Phil Mickelson con 52 años embocaba su último putt para hacer 65 golpes, la mejor tarjeta para un jugador de esa edad en la historia del campeonato, mientras el grupo final recién pegaba su drive en el hoyo 10. El score de 280 golpes colocado en los tableros hizo delirar al público y preocupar al resto de los competidores que venían definiendo. Tras los primeros nueve hoyos, Rahm ya era el líder gracias a un recorrido de 35 golpes que le permitió absorber la diferencia y sacar dos impactos de ventaja.
En ese panorama, dos birdies consecutivos en los hoyos 13 y 14 (segundo tiro formidable, dejando la pelota a centímetros del hoyo) le permitieron al español llegar con una clara ventaja a los hoyos finales. El “gancho” que pegó en el hoyo 18, que lo llevó a jugar una segunda pelota porque no habían visto la posición de la primera, fue una mera anécdota. El triunfo estaba asegurado. Con gran categoría Rahm terminó haciendo par en el capítulo final y se quedó con el segundo Major de su carrera.
“Esto es para Seve (Ballesteros), él estuvo todo el tiempo ayudando, y vaya si ayudó”, fueron las primeras palabras de Rahm en la ceremonia de entrega de premios, luego de que el campeón saliente, Scottie Scheffler, le colocara el saco verde. El campeón habló como representante del golf español y se alegró de haber logrado el décimo Major de su país.
Sobre su desempeño se mostró “lleno de orgullo” por “haber hecho un solo bogey en la ronda final”, en medio de condiciones climáticas complicadas por el viento y una competencia muy apretada. “Por supuesto que había nervios, presión, ya en los primeros hoyos pasé de perseguidor a perseguido. (…) Cuando se llega a la definición, a los últimos hoyos, lo único que uno puede hacer es controlar su juego, no miré los tableros en todo el día, recién lo hice en el hoyo 17”, repasó.