La sequía y sus efectos colaterales fueron un fenómeno difícil de calcular con precisión por los técnicos del Ministerio de Economía (MEF).
La sequía y sus efectos colaterales fueron un fenómeno difícil de calcular con precisión por los técnicos del Ministerio de Economía (MEF).
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPara el último trimestre del año pasado, cuando la escasez hídrica ya era profunda, proyectaban un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) cercano a 2% al comparar con igual período de 2021. Las cifras informadas el jueves 23 por el Banco Central (BCU) mostraron que, en vez de una expansión, la actividad económica se contrajo 0,1% en ese lapso.
La baja fue más profunda (–1,3%) en la medición desestacionalizada que compara con julio-setiembre de 2022. Fue el segundo descenso trimestral consecutivo (–0,7%), por lo que se entiende que la economía estuvo en recesión durante la segunda mitad del año pasado.
Considerando el desempeño en los cuatro trimestres, el PBI promedio de 2022 fue 4,9% mayor que el del año anterior. La mayor parte de ese crecimiento está explicado por lo que se conoce como “arrastre estadístico”, que surge de la comparación de los promedios anuales.
Algunos exfuncionarios de gobiernos del Frente Amplio hicieron interpretaciones políticas de estos nuevos datos.
“La economía entra en recesión técnica” y el gobierno “no habla de los problemas de fondo”, como “desaceleración, competitividad, atraso cambiario, aumento de pobreza y mediocres perspectivas de crecimiento”, opinó Pablo Ferreri, exsubsecretario de Economía en la segunda administración de Tabaré Vázquez. “El año terminó mal y comienza peor con los efectos de la sequía. Además, con la finalización de las obras de UPM y el ferrocarril los niveles de inversión van a bajar. Pero lo más preocupante sigue siendo la ausencia de un plan de crecimiento de largo plazo”, tuiteó.
“Se confirma que no es correcto sostener que la economía uruguaya sigue creciendo, como se repite desde el gobierno”, cuestionó en Twitter Martín Vallcorba, quien trabajó en la Asesoría Macroeconómica del MEF y hoy asesora a parlamentarios frenteamplistas. Agregó que el aumento “genuino” del PBI —descontando el efecto del “arrastre estadístico”, de 4%— “no llegó a 1%. No hay duda de que la economía tuvo un mal desempeño en 2022, en particular en el segundo semestre, con arrastre negativo para 2023”.
Mientras, la calificadora de riesgo Moody‘s Investors Service proyecta que el PBI de Uruguay aumentará 3% este año. Eso dará un entorno “sólido” para el sector bancario, a pesar de la “inflación y el desempleo persistentemente altos”, consignó en un informe, divulgado ayer miércoles 29, en el que mantuvo la perspectiva “estable” para el sistema financiero.
Aunque con incertidumbre sobre el impacto que finalmente tendrá la sequía, el equipo económico tiene por ahora como estimación un crecimiento del orden de 2%, en promedio, para 2023. El “arrastre estadístico” de 2022 será menor al que habían previsto.
Las autoridades económicas no hicieron comentarios públicos a propósito de los datos de Cuentas Nacional al cierre de 2022.
Después de contraerse en el último trimestre, el PBI de 2022 fue de US$ 69.976 millones, lo que por habitante equivale a US$ 19.818, calculó Búsqueda.
En el promedio del año creció el volumen físico producido por todos los sectores —favorecidos en algunos casos por las menores restricciones a la movilidad—, salvo en dos. El rubro “Agropecuario, pesca y minería” se contrajo 2,9% como consecuencia de la sequía, lo que redujo su peso en el Producto global en un punto porcentual (de 8,4% en 2021 a 7,4%, similar al de las “Actividades profesionales y arrendamiento”). Por su lado, las “Actividades de administración pública” disminuyeron 1,1%.
Al mayor PBI promedio en 2022 se agregó, por el lado de la oferta final, un incremento de las importaciones de bienes y servicios (12,5%).
La demanda creció por todos sus componentes, si bien varios —el consumo del gobierno, la formación bruta de capital y las exportaciones— registraron una caída en el último trimestre del año (ver cuadro).
El equipo económico apuesta a que, de la mano de una gradual recuperación del poder adquisitivo de los ingresos, el consumo de las familias sea uno de los soportes del crecimiento en 2023.