“Cuando uno va por el mundo vendiendo a nuestro país, abre la carpetita para mostrar qué pasa en Uruguay y empieza a charlar, la verdad es que no resulta fácil. Uno tiene enfrente —como en este caso puntual— al posible inversor y a distintos asesores que le preguntan cómo está el tema de las habilitaciones para el edificio, para el casino, qué tipo de licencias se necesitan. Ahí es donde uno empieza a patinar feo, porque no hay forma de explicarlo. También preguntan quiénes son los competidores y cómo está el mercado. (…) Pero cuando uno dice que el juego online está pero no y habla de las tres resoluciones, bueno, es muy difícil que la gente, los inversores, vengan”. Con ese relato, el abogado Pablo Monsuárez puso sobre la mesa una serie de preocupaciones del grupo Cipriani —su representado— en torno a su plan de inversión en Uruguay y, en particular, sobre el negocio de las apuestas de casino online que el Parlamento se propone regular. Ese proyecto de ley está encontrando detractores y defensores.
Bernardo Chena, director de Codere en Uruguay —que gestiona la empresa HRU Maroñas, con dos hipódromos y las salas de juego, y es concesionario del Hotel Casino Carrasco—, explicó los números que calcularon junto con colegas del sector por dos métodos de estimación. “El valor que tiene que ver con el mercado físico del cual buscamos la aproximación es de entre $ 12.000 millones y $ 15.000 millones (entre US$ 300 millones US$ y US$ 375 millones al tipo de cambio interbancario del lunes 20). Esto comprende casinos, sistema mixto y todo lo que es apuestas a través de mesas y máquinas de slot; no incluye la lotería. Partiendo del tamaño de la población del Uruguay, del PBI per cápita y relacionándolo con todos los mercados latinoamericanos que están operando en esquemas formales, tendríamos una estimación de mercado de $ 3.000 millones —esto es online— anuales en un mercado maduro y completo. ¿Qué quiero decir con completo? Apuestas que tienen que ver con casino —máquinas y mesas— y apuestas deportivas”, informó en una comparecencia de los ejecutivos ante la comisión el jueves 9. Esa primera estimación, agregó, “más o menos, es mitad y mitad, deportes y casino. Hay mercados que van un poquito más para un lado y otros que van más para el otro. En esto tiene mucho que ver la cultura de la población y de los jugadores, la importancia del deporte en la vida diaria, y todo esto va cambiando”.
Recalcó que si fueran $ 3.000 millones de mercado potencial para el juego online —unos US$ 75 millones—, “parecería ser que para casinos son $ 1.500 millones y para deportes, otros $ 1.500 millones. Esta es una estimación preliminar en un mercado” cuya “madurez se alcanza luego de tres, dos o cinco años, aspecto que va a depender mucho de la regulación y, finalmente, de los jugadores”.
Según el ejecutivo de Codere, los apostadores, en general, tienen un dinero disponible que les gusta destinarlo al juego, y habló como ejemplo de un monto de $ 100. “Es difícil que porque entre un producto nuevo”, el online, pasen a gastar en ello 120 en vez de 100, opinó. “Probablemente, un poco pase, pero lo más común es que terminen gastando más o menos los mismos $ 100, los que reparten entre los dos canales. (…) El día que llueve no salen, mejor se quedan en la casa y en vez de jugar un rato en el casino, tomarse un café y charlar con los amigos juegan un rato por la computadora. Esa es la realidad. Sin duda, hay una canibalización”.
Guillermo Patroni, gerente general de BGaming y BPlay —empresas de juego online del grupo Boldt—, apoyó el concepto que las apuestas vía electrónica son “un complemento” del juego físico, y “la suma total hace que aumente la recaudación en esa industria. Hay cierto cliente que es diferente, y es la gente joven, que es más propensa a lo digital”, y allí “hay una necesidad latente”.
Ley que “encapsule”
La delegación empresarial apoyó, en líneas generales, el articulado a consideración de la Comisión de Hacienda, aunque sugirió algunas precisiones y ajustes. “El juego online está; podemos controlarlo, se puede intentar cerrar las páginas (web ilegales), pero, repito, el juego está. Por eso creemos que es fundamental que esto se regule y que el Uruguay tenga una ley que encapsule esto y, como dije, recaude, cuide y proteja”, afirmó el gerente de Codere.
El proyecto establece, entre otros aspectos, que esta modalidad de juego online podrá ser prestada por la Dirección General de Casinos —es decir, por los casinos puramente estatales— y por los que operan bajo el denominado sistema mixto (por el cual privados hacen la inversión en la sala y esta es explotada por el Estado). Criohsa (Radisson Victoria Plaza), Boldt y Peralada (hoteles y casinos de Salto y Rivera), además de Hípica Rioplatense (HRU-Maroñas), habían pedido al Ministerio de Economía poder acceder a permisos de explotación de juegos de casinos online y luego el Poder Ejecutivo presentó la iniciativa. Enjoy —ex-Conrad— había hecho un planteo similar hacía varios años (Búsqueda Nº 2.154).
“Escándalo”
Monsuárez fue en mayo a la comisión legislativa junto con otros dos abogados para hablar en nombre del grupo Cipriani, que ya tiró abajo el ex Hotel San Rafael de Punta del Este para construir allí uno nuevo, con un casino físico como parte del emprendimiento. También quiere poder operar apuestas online.
El abogado contó el origen del proyecto, que lo ubicó en 2019. Según su relato, él acompañó al empresario Giuseppe Cipriani a una reunión con el entonces presidente Tabaré Vázquez en la residencia de Suárez. “Desde un inicio se planteó absolutamente todo: el casino presencial con licencia de juego de azar online, el hotel —el proyecto real estate— y las torres. Al mandatario le pareció bien. Luego el secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, les explicó por carta el procedimiento para ese tipo de inversiones y les señaló, en cuanto al casino online, que Uruguay “no había otorgado aún ese tipo de licencias y que cuando lo hiciera, lo iba a hacer por licitación pública. Así empieza el proceso”. Según Monsuárez, Cipriani le dijo: “Muy bien, con esta respuesta del Estado uruguayo, yo avanzo en el casino presencial”, y lo concretó. “Luego, se hizo otra licitación (por la construcción de un nuevo hotel) a la espera de la licitación pública por el juego de azar online, que nunca llegó”. Lo que ocurrió, en cambio, fueron tres resoluciones de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas aprobadas a comienzos del 2020 que cayeron mal en el grupo empresarial y a mediados del año pasado las recurrió por vía administrativa.
Para mí “son la piedra del escándalo de todo este asunto (…). En las tres resoluciones se le da el juego online entero a la empresa Banca de Quinielas. Esa es la verdad; no hay otra realidad que no sea esa. No tengo nada en contra de la banca —lo aclaro por las dudas—, salvo el hecho de que no paga canon de nada. Como uruguayo no estoy de acuerdo con eso. ¡No paga canon! Factura US$ 500 millones, pero no paga canon. Paga cero pesos de canon, mientras hacemos un fondo coronavirus”, se quejó el abogado de Cipriani. “El problema es que deberían pagar canon porque son actividades monopólicas reservadas al Estado. El resto no tiene esa suerte. No pagan canon y el resto sí. (…) El Enjoy paga canon, Cipriani lo va a pagar, Codere paga canon. Todo el mundo paga canon, como corresponde. (…) Va a haber un sistema que es hemipléjico, rengo e injusto. Lo que va a generar es que haya jugadores o participantes en el mercado que tengan ventajas comerciales claras y no infraestructuras grandes a mantener”, insistió.
“No conozco cuáles serán las consecuencias; tampoco quiero ser agorero, pero no tiene lógica. Creo que Uruguay, además, compite con otros países de la región. Esta no es una competencia interna; no se trata de que se fagociten internamente quienes participan o no. O hay una oferta país ordenada o, de lo contrario, lo que va a pasar es que la gente va a ir a jugar a otro lado porque el juego va a existir, como existieron el alcohol y la ley seca. Hoy en día, queramos o no, se juega online de manera ilegal”, añadió.
El representante del grupo inversor consideró que el Poder Ejecutivo dio un “paso adelante muy importante al enviar este proyecto de ley, por tratarse de un tema tabú”, pero “en el medio hay un salto que hay que corregir”, dijo, aludiendo a la “inconsistencia” de las tres resoluciones “completamente ilegales” que favorecieron a la Banca de Quinielas. “Violentan, más que nada, la transparencia que da el sistema de licitación pública”, fustigó.
Sobre el proyecto para regular los juegos de casinos online, dijo que su aprobación, con modificaciones, sería positivo para Cipriani y su inversión en Maldonado, en torno a la cual hasta comienzos de este año hubo dudas sobre si se concretaría o no. “Faltan algunos permisos de la Intendencia de Maldonado y esas cosas, pero se está avanzando muy bien. El tema es que todas estas cosas deben completarse, deben cerrarse, ser consistentes y transparentes. El grupo Cipriani (…) nunca pidió nada extraordinario” sino “igualdad de condiciones. No estamos pidiendo no pagar canon y que el Enjoy sí; estamos pidiendo pagar el mismo canon (…). Si hay desequilibrios, la cosa no anda. Parece un planteo razonable”.
“Cuasicasino” en el living
Por su lado, la Federación Nacional de Trabajadores del Juego cuestionó la iniciativa ante la Comisión de Hacienda. Su presidente, representante de los funcionarios de Loterías y Quinielas, Leonel Revelese, argumentó: “Tal como está presentado el proyecto, todos tendríamos la posibilidad de tener un cuasicasino en nuestro living o dormitorio y nos parece que, obviamente, es un tema delicado” desde la perspectiva del estímulo a las apuestas.
Pablo Zavadsky, integrante de la Asociación de Funcionarios de Loterías y Quinielas, acotó que lo que está habilitado son los juegos de pronóstico deportivo (Supermatch) y los juegos hípicos, que según dijo abarcan el 70% del mercado. “Entonces, esta ley abriría un grifo para un 30% del mercado, pero es un poco extraño porque habilitaría casi cualquier cosa porque, más que una regulación, decimos que es una desregulación de lo que actualmente es la normativa referente a los juegos de apuesta por Internet. Nos preocupa en qué situación quedaría el juego de azar en el Uruguay”.
Algunos integrantes de la Banca de Quinielas también ven como un riesgo que la mayor competencia por las apuestas de casinos online exacerbe la problemática de la ludopatía, según consultas hechas por Búsqueda.