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Como parte del sistema previsional uruguayo convive el Banco de Previsión Social (BPS) —que agrupa al antiguo sector civil, escolar, industria y comercio, rural y doméstico—, dos servicios de pasividades centralizadas en el Poder Ejecutivo —de policías y militares— y tres paraestatales, de empleados bancarios, de escribanos y de otros profesionales universitarios. La realidad de todas estas cajas difiere en sus resultados, lo que se explica en parte por la relación de aportantes y pasivos, mientras que las prestaciones pagadas muestran una brecha de unos $ 45.000.
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Las mejores pasividades son las de los bancarios (que con $ 68.369 mensuales, en promedio, tienen las jubilaciones más altas) y escribanos (que gozan de las mejores pensiones, con una media de $ 44.656 mensuales). Los efectivos policiales y militares están en el otro extremo y son los que menos reciben a la hora de su retiro: la jubilación militar media es de $ 23.358 (a enero de 2016) y la pensión policial promedio llegaba a $ 13.781 (al cierre del año pasado). Esto surge tras datos recabados por Búsqueda entre cajas paraestatales, y los servicios de retiro policial y de las Fuerzas Armadas. Eso se compara con una jubilación promedio de $ 20.000 y una pensión de $ 10.600 pagada por el BPS.
Los bancarios, escribanos y otros profesionales universitarios en actividad aportan a sus sistemas previsionales especiales una cuota mensual para financiar las jubilaciones y pensiones de los colectivos, además de ciertos servicios complementarios (subsidios por maternidad o desempleo, por ejemplo). Sus cajas realizan inversiones (financieras y en activos inmobiliarios, ganaderos o forestales), cuyos rendimientos contribuyen a financiar las prestaciones.
En esas instituciones paraestatales —con un patrimonio propio, pero en el que el gobierno tiene representación en sus directorios—, la edad promedio de los jubilados es de 73, al tiempo que la de los pensionistas es de unos 74 años. Mientras que la edad de retiro promedio en el BPS se estima en 62 años, los escribanos y demás profesionales comienzan su trámite jubilatorio a los 64 años, en promedio. Los veterinarios son quienes se retiran más jóvenes (61,9 años) y los médicos los que más estiran su etapa activa (se jubilan a los 66 años, en promedio). En el colectivo que aporta a la Caja de Profesionales Universitarios, además, las mujeres tienden a retirarse antes que los hombres; ellas aportan un promedio de 32,1 años y ellos lo hacen 33,4 años.
Los jubilados y pensionistas militares están entre los más jóvenes de las cajas, con una edad media de 61 y 66 años, respectivamente. Los policías y militares también tienen servicios de retiro independientes aunque bajo la órbita de los ministerios del Interior y Defensa. El déficit que registran sus cajas es cubierto con asistencia de Rentas Generales.
Para el último ejercicio, el Ministerio de Economía y Finanzas aprobó una asistencia cercana a U$S 354 millones para el servicio de retiros de las Fuerzas Armadas, según consta en dos resoluciones firmadas en abril y diciembre de 2016. La caja policial recibió U$S 156 millones ese año y ya le fue aprobada una transferencia de U$S 190 millones para 2017.
Según su último balance, la Caja Notarial registró un déficit cercano a los U$S 8 millones el año pasado, aunque el resultado operativo (sin contar las inversiones) fue también por un monto negativo pero superior (Búsqueda n.º 1.919).
La Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias tuvo un superávit cercano a los U$S 14 millones en 2016; su resultado operativo fue también positivo por U$S 10,4 millones. Ante una consulta de Búsqueda, el Directorio de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios informó que decidió no dar a conocer el balance de 2016 hasta que sea analizado por una comisión interna.
Reformas.
El deterioro financiero de algunos de estos institutos previsionales especiales dispararon reformas en los últimos años.
En 2009 los bancarios y policías cambiaron sus edades de retiro, tasas de reemplazo (porcentaje del sueldo que se cobra en la pasividad) y cálculos jubilatorios, entre otros parámetros.
Los profesionales delinean un proyecto a ser entregado al Directorio de la caja que asuma tras las elecciones realizadas ayer, miércoles 14. Y los escribanos comenzaron a analizar el panorama de su instituto tras identificar la necesidad de ajustes para asegurar su sustentabilidad a largo plazo (Búsqueda n.º 1.919).
Para el servicio de retiros del personal de las Fuerzas Armadas, el Poder Ejecutivo presentó el mes pasado un proyecto de reforma al Parlamento que es resistido por algunas jerarquías militares y sectores del oficialismo: plantea, entre otras cosas, recortes de beneficios de más de 40% para los soldados y marineros.
El envejecimiento de la población afecta la relación entre la cantidad de trabajadores en actividad que pueden financiar las pasividades y quienes se retiran. Se trata de un problema que afecta más a algunas cajas que a otras.
Hoy los militares son quienes tienen la peor relación entre activos y pasivos en el sistema (aproximadamente 0,5): en 2016 eran 26.647 efectivos, mientras que había unos 35.000 jubilados y 14.600 pensionistas (que cobran una media de $ 15.370).
En el otro extremo, la Caja de Profesionales es la que tiene la mejor relación (3,8 en 2016). Son más de 58.356 personas en actividad para financiar 10.512 jubilaciones (que en promedio superan los $ 56.500 mensuales) y 4.836 pensiones (con una prestación media de poco más de $ 33.100). Esos activos tienen una edad promedio de 43 años.
Los escribanos tienen la segunda mejor relación entre activos y pasivos del sistema (2,8). Con un sueldo promedio de $ 102.256 mensuales, son más de 7.500 aportantes para financiar unas 2.700 pasividades (que perciben una jubilación media de $ 60.351 y una pensión de $ 44.656). Según la información del último balance de su caja, para 2050 se espera que dicho ratio se reduzca a 2,5 activos.
Poco más de 31.000 funcionarios policiales en actividad aportan a su servicio de retiros, que a su vez paga 18.863 jubilaciones (con un monto medio de $ 34.988) y más de 13.600 pensiones ($ 13.781 en promedio); la relación es de 1,7.
Los bancarios son los trabajadores más jóvenes (casi 42 años). Su caja tiene la segunda peor relación entre activos y pasivos (1,4); esto empeorará (hasta 0,98) hacia 2049, según las proyecciones que constan en su balance. Hoy son casi 21.000 que financian 10.669 jubilaciones (de $ 68.369 en promedio) y casi 6.600 pensionistas ($ 42.581).